Bloomberg Línea — La victoria de Abelardo De la Espriella en las elecciones presidenciales abre una nueva etapa para la política económica de Colombia, pero también traslada al próximo gobierno uno de los mayores desafíos fiscales de los últimos años.
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UBS considera que el cambio de administración puede favorecer un marco más predecible para los mercados, aunque advierte que la consolidación de las cuentas públicas requerirá decisiones que irán más allá de una política de austeridad.
El banco destaca que la campaña del presidente electo estuvo centrada en contener la expansión fiscal, respaldar al sector de petróleo y gas, reducir el tamaño del Estado y recuperar la confianza de los inversionistas mediante mayor seguridad jurídica y estabilidad institucional.
Sin embargo, también subraya que el nuevo mandatario gobernará con un Congreso dividido, por lo que la negociación política será determinante para avanzar en cualquier reforma.

UBS sostiene que, pese a esas limitaciones, espera que el nuevo presidente logre construir una mayoría legislativa funcional y que “muestre suficiente pragmatismo para formar una coalición legislativa de trabajo, lo que podría reducir la incertidumbre de corto plazo sobre la gobernabilidad”.
El ajuste fiscal exigirá nuevas fuentes de ingresos
Para UBS, el principal reto de la próxima administración no será político, sino fiscal. El informe señala que las finanzas públicas llegan al cambio de gobierno con un deterioro acumulado que obliga a adoptar un programa de consolidación de mayor alcance.
Ese diagnóstico parte del estado actual de las cuentas fiscales. La administración saliente deja un déficit primario equivalente al 3,5% del PIB, el nivel más elevado desde la pandemia y la crisis de 1999. Al mismo tiempo, el regreso de la regla fiscal en 2028 obligará al país a acercarse a un superávit primario promedio del 1,2% en los próximos años, una diferencia que, según UBS, eleva considerablemente la exigencia del próximo gobierno.
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El banco advierte que “los recortes presupuestarios por sí solos difícilmente cerrarán la brecha”. El informe explica que cerca de un tercio del incremento del gasto primario registrado desde 2019, equivalente aproximadamente al 4% del PIB, responde a presiones estructurales asociadas con pensiones, salud y transferencias regionales, partidas que presentan escaso margen para ser reducidas.
Aunque el resto del gasto podría ajustarse mediante medidas de austeridad y mejoras de eficiencia, UBS señala que las restricciones políticas e institucionales complican su ejecución. Ese diagnóstico ayuda a explicar por qué el banco considera que el esfuerzo fiscal no podrá descansar únicamente sobre la reducción del gasto.
El informe recuerda, además, que desde el año 2000 sólo se registraron dos ejercicios con caídas reales del gasto corriente, excluyendo la normalización posterior a la pandemia entre 2021 y 2022. Ese antecedente fortalece la expectativa de que una parte importante del ajuste deberá apoyarse en mayores ingresos públicos, aunque el margen para impulsar una reforma tributaria sigue siendo incierto tras las protestas registradas en 2021.

Las primeras decisiones marcarán la transición
UBS considera que los mercados observarán con atención las primeras decisiones del nuevo gobierno porque permitirán medir el compromiso con la consolidación fiscal y la estabilidad macroeconómica.
Entre los aspectos que identifica como señales relevantes figuran la designación del ministro de Hacienda, la conformación del equipo de transición, el acceso a la información fiscal, la elaboración del presupuesto de 2027 y la relación con los organismos multilaterales.
A ello se suma la elección del vicepresidente José Manuel Restrepo, quien fue ministro de Hacienda y, según el banco, aporta experiencia técnica para enfrentar la complejidad de las cuentas públicas.
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El informe también diferencia el margen de maniobra entre los dos primeros años de la nueva administración. Considera que las cifras de 2026 todavía reflejarán la estructura presupuestaria heredada, mientras que el ajuste previsto para 2027 dependerá de decisiones propias del próximo gobierno.
Por ello, UBS sostiene que la transición será especialmente relevante para conocer si la nueva administración mantiene el diagnóstico fiscal actual o presenta una evaluación más conservadora de las finanzas públicas.
Mercados seguirán la ejecución de la política fiscal
Las implicaciones del cambio de gobierno también alcanzan a los mercados financieros. UBS señala que el peso colombiano acumula una apreciación cercana al 9% en lo corrido del año, respaldada por el diferencial de tasas de interés, la debilidad del dólar y las operaciones cambiarias del Gobierno.
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Sin embargo, el banco considera que buena parte del riesgo político ya fue incorporado por los inversionistas después de la primera vuelta presidencial, por lo que el margen para nuevas ganancias dependerá de la capacidad de la próxima administración para ejecutar su agenda económica.
UBS afirma que “un desempeño superior sostenido dependería de la implementación efectiva de políticas favorables al mercado, algo que sólo será evidente una vez que la nueva administración asuma el poder y enfrente de manera directa los desafíos fiscales”.
El informe también observa una mejora en el comportamiento de la deuda soberana denominada en dólares. Los diferenciales frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que hace poco más de un año superaban los 400 puntos básicos, se han reducido hasta ubicarse cerca de los niveles más bajos registrados durante la administración de Gustavo Petro.
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UBS aclara que ese ajuste no respondió a una mejora de los fundamentos económicos del país, sino principalmente a un estrechamiento de los diferenciales en los mercados internacionales.
Aun así, el banco considera que el relevo político podría ofrecer un respaldo adicional a los títulos soberanos colombianos, aunque ese efecto seguirá condicionado por las primeras decisiones económicas del nuevo gobierno y por su capacidad para avanzar en la consolidación de las finanzas públicas.
Más allá del frente fiscal, el banco considera que el resultado electoral representa un giro y afirma que “la victoria de De la Espriella confirma el giro de Colombia hacia un marco de políticas más ortodoxo”, una dirección que, a juicio de UBS, podría favorecer una mayor previsibilidad para la inversión y contribuir gradualmente a fortalecer la confianza de los mercados.













