Bloomberg Línea — Colombia define hoy quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años, pero para muchos inversionistas la atención ya comenzó a desplazarse hacia una pregunta distinta: si el próximo gobierno tendrá la capacidad de corregir el deterioro fiscal del país.
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El comportamiento reciente del peso (USDCOP), los bonos y las acciones refleja una mejora de las expectativas, aunque varias firmas internacionales advierten que los desafíos de las finanzas públicas seguirán condicionando el desempeño de los activos colombianos.
La reacción ha reflejado una reducción de la prima de riesgo político que pesaba sobre Colombia meses atrás. Sin embargo, detrás de la mejora del sentimiento de mercado emerge una preocupación compartida por bancos de inversión y firmas de análisis: la capacidad de la próxima administración para corregir el deterioro de las cuentas públicas y estabilizar la trayectoria de la deuda.
“El perfil de riesgo-recompensa modificado para las acciones colombianas refleja una mejora en el sentimiento de los inversores a medida que se aclara la situación política”, escribieron esta semana los analistas de JPMorgan. Para el banco, los riesgos institucionales y la dirección de las políticas siguen en juego, por lo que “el resultado será crucial para la disciplina fiscal, las relaciones exteriores y la dinámica sectorial”.
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Peso, bonos y acciones reflejaron el cambio de expectativas
La expectativa dominante entre inversionistas internacionales es que Colombia podría encaminarse hacia políticas económicas más ortodoxas y una relación más favorable con el sector privado, un sentimiento que se notó en el comportamiento de los activos.
La apreciación del peso ha sido uno de los movimientos más visibles. Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence, escribió que la divisa se ha apreciado 7,2% en lo corrido del mes, el mayor avance en América Latina. El experto añadió que una eventual confirmación de las expectativas que tiene el mercado “todavía puede extender ese movimiento, aunque gran parte de la prima política ya está incorporada”.
Francisco Campos y Carlos Muñoz-Carcamo, analistas de Deutsche Bank, indicaron que existe una percepción extendida entre participantes locales de que “una porción significativa de la prima de riesgo político ya fue descontada tras la primera vuelta”, limitando el potencial para una apreciación adicional de la moneda.
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La percepción de que una parte significativa del cambio político se ha sentido en los activos también se ha extendido al mercado de renta fija. Los eurobonos colombianos han retornado 2,2% desde finales de mayo, superando ampliamente el desempeño de los índices Bloomberg USD HY Sovereign y LatAm, que avanzaron 0,4% y 0,5%, respectivamente.
Al mismo tiempo, el diferencial de la deuda colombiana frente a emisores con calificación BB se redujo de cerca de 40 puntos básicos antes de la primera vuelta a apenas 10 puntos básicos, una señal de que gran parte de la prima de riesgo político ya fue descontada por los inversionistas.
Albani Granado y Matías Montes, analistas de EMFI, señalaron que “los diferenciales soberanos colombianos se han comprimido fuertemente frente a sus pares, dejando un potencial alcista residual limitado en los niveles actuales”. La firma decidió volver a una recomendación de mantener posiciones, después de que buena parte del movimiento esperado se materializara.

Las acciones también han reflejado el cambio en las expectativas de los inversionistas. Ecopetrol, considerada por varias firmas como uno de los principales beneficiarios de una política más favorable hacia el sector de hidrocarburos, acumula una ganancia cercana al 12% en la Bolsa de Valores de Colombia desde la primera vuelta presidencial.
JPMorgan identificó al sector energético como el segmento donde podría observarse el cambio estructural más evidente si se materializa una modificación de la orientación económica.
Campos y Muñoz-Carcamo, de Deutsche Bank, coincidieron en que “el sector de petróleo y gas probablemente se convertirá en uno de los principales beneficiarios del cambio de gobierno”, una visión que destaca la posibilidad de acelerar inversiones y proyectos en un sector clave para las exportaciones y las cuentas externas del país.
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El reto fiscal detrás de la reacción del mercado
Si existe un punto de coincidencia en el mercado es que la evolución de los activos dependerá menos del resultado electoral en sí mismo que de la capacidad del próximo gobierno para ejecutar una consolidación fiscal creíble.
Jimena Zúñiga, analista de Bloomberg Economics, advirtió que “la consolidación fiscal probablemente enfrentará obstáculos políticos e institucionales significativos”. Aunque la posibilidad de una política económica más favorable para los mercados ha sido bien recibida por los inversionistas, la economista sostuvo que la capacidad de materializar ese giro es menos evidente.
Las dudas son compartidas por EMFI. Granado y Montes señalaron que “las expectativas fiscales mejorarían, pero el riesgo de gobernabilidad seguiría siendo significativo”, al advertir que cualquier administración deberá operar en un Congreso fragmentado y con limitaciones para aprobar reformas estructurales.

UBS considera que el desafío es todavía más profundo. La entidad estima que Colombia enfrenta una senda muy estrecha hacia la consolidación fiscal después de que el déficit primario alcanzara 3,5% del PIB.
Según el banco, regresar a las metas previstas por la regla fiscal exigiría pasar desde el déficit actual hasta un superávit primario de 0,8% del PIB, un movimiento que “marcaría el mayor ajuste fiscal registrado”.
La firma también cuestiona la idea de que los recortes de gasto, por sí solos, puedan resolver el problema. En su informe señaló que “incluso en un escenario de reformas y mejora de los fundamentales, los recortes de gasto por sí solos difícilmente reducirán el déficit o estabilizarán la deuda”.
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Deutsche Bank llega a una conclusión similar. Campos y Muñoz-Carcamo escribieron que “el ajuste macroeconómico probablemente será gradual e insuficiente para estabilizar la dinámica de la deuda”. Tras una visita a Colombia, los analistas encontraron que en el país se considera que la próxima administración “podría lograr apenas alrededor de la mitad del ajuste necesario para estabilizar la deuda”.
Esa visión introduce una diferencia importante respecto a la reacción observada en los mercados financieros. Mientras los precios de algunos activos reflejan expectativas de una corrección en la dirección de la política económica, los analistas creen que el esfuerzo requerido para estabilizar las finanzas públicas supera ampliamente las medidas que podrían implementarse durante los próximos años.
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Más allá de la reacción inmediata de los mercados, Wall Street coincide en que la atención se desplazará rápidamente hacia la ejecución de políticas económicas, la construcción de apoyos legislativos y la capacidad de implementar medidas fiscales.

Deutsche Bank considera que podría existir un período inicial favorable para los activos colombianos, aunque advirtió que la continuidad de ese comportamiento dependerá de la implementación efectiva de políticas amigables con el mercado.
El banco señaló que “un período inicial de luna de miel debería continuar respaldando a la moneda; sin embargo, un desempeño superior sostenido dependerá de la implementación efectiva de políticas favorables al mercado”.
Bloomberg Intelligence también planteó que, una vez superado el evento electoral, la atención dejará de concentrarse en el riesgo asociado a la votación y pasará a enfocarse en la trayectoria futura de las políticas públicas.
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Santana escribió que habría “una transición gradual desde el riesgo electoral binario hacia el riesgo asociado a la trayectoria de las políticas durante los próximos meses”.
Con el comportamiento del peso, los bonos y las acciones reflejando una mejora de las expectativas, el siguiente capítulo para los inversionistas estará menos ligado al resultado de las urnas que a la capacidad del próximo gobierno para enfrentar un desafío fiscal que las principales firmas internacionales consideran lejos de estar resuelto.













