Bloomberg — Según un informe de Bloomberg Economics publicado este martes, Estados Unidos se está quedando con unas existencias “peligrosamente bajas” de las municiones clave que se utilizan en una guerra contra Irán.
Las reservas del Pentágono de misiles interceptores de defensa aérea, difíciles de reponer, se encuentran en “niveles críticamente bajos”, mientras que los suministros de misiles de largo alcance están “bajo presión”, según afirmaron en un análisis Becca Wasser y Courtney McBride, responsables de defensa de Bloomberg Economics.
El informe revela que es probable que EE.UU. haya disparado más de la mitad de su variante más avanzada del sistema Patriot —el PAC-3 MSE— y alrededor del 40% de sus interceptores del sistema Terminal High Altitude Area Defense (THAAD), mientras el país se defendía de los ataques de represalia iraníes.
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El Pentágono también agotó diversos tipos de misiles de largo alcance, los denominados misiles de ataque a distancia, en los primeros días de la guerra, y es “probable que se hayan agotado” las existencias de misiles de ataque de precisión, ya que los mandos intentaban mantener a las tropas estadounidenses fuera de peligro.
“Estados Unidos no se ha quedado sin misiles, pero se está quedando sin los adecuados. Y las opciones que quedan conllevan todas un coste”, escriben Wasser y McBride. “La guerra ha consumido armas importantes más rápido de lo que se pueden adquirir y fabricar. Esto está creando una brecha generacional en las reservas estadounidenses de interceptores de defensa aérea y municiones de largo alcance de alta precisión que no se puede superar rápidamente”.
Aunque las existencias de misiles de EE.UU. son información clasificada, el informe de Bloomberg Economics se basa en documentos presupuestarios del Departamento de Defensa y en información pública sobre las reservas de armamento. Se suma así a una lista cada vez mayor de otras evaluaciones que ponen de relieve el impacto de la guerra en las reservas de armamento de EE.UU.
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“Las afirmaciones sobre la escasez de munición en EE.UU. son falsas”, afirmó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. “Las Fuerzas Armadas de EE.UU. siguen siendo la fuerza de combate más poderosa del mundo. Disponemos de todo lo necesario para atacar en el momento y lugar que el presidente elija”.
Las armas que se están agotando son aquellas que han resultado más vitales durante la guerra, en la que se han producido miles de ataques a larga distancia por parte de las fuerzas estadounidenses y meses de ataques iraníes con drones y misiles balísticos en todo el Golfo. Estas municiones también son clave para otros conflictos futuros y reponerlas llevará años y costará miles de millones de dólares, señalaron Wasser y McBride. Adversarios como China están observando de cerca la situación, señalan.
Los responsables del Pentágono, que recientemente han firmado varios acuerdos plurianuales para acelerar la producción de municiones, han declarado que las fuerzas estadounidenses atacaron más de 13.000 objetivos durante el conflicto con Irán. Ese tipo de potencia de fuego tiene un coste evidente.
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El secretario de Defensa, Pete Hegseth, comunicó al Congreso que la guerra contra Irán ha costado aproximadamente US$37.500 millones, aunque los analistas sugieren que la cifra podría ser superior. Parte de la solicitud de financiación de emergencia del Pentágono, que asciende a US$67.000 millones para este ejercicio fiscal, incluye una partida de US$18.200 millones destinada a municiones clave utilizadas contra Irán.
El presidente Donald Trump y Hegseth han desmentido en su mayoría los informes sobre la escasez, afirmando que las fuerzas estadounidenses disponen de lo que necesitan. El presidente declaró recientemente a los periodistas en el Despacho Oval que EE.UU. disponía de un suministro prácticamente ilimitado de “ciertos tipos de municiones muy potentes”, pero añadió: “Tenemos otros tipos en los que la situación es un poco más ajustada, y los estamos recibiendo a diario”.
Esos déficits parecen estar influyendo ahora en las decisiones operativas de EE.UU.
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Durante una reunión con Trump celebrada en julio, el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, señaló que reanudar los ataques contra Irán suscitaría inquietudes respecto a las reservas estadounidenses de municiones clave, según había indicado anteriormente una persona familiarizada con el asunto.
El agotamiento de las municiones fue un factor a tener en cuenta, pero no la razón principal por la que EE.UU. no intensificó las hostilidades en aquel momento, señaló dicha persona.
El informe de Bloomberg Economics sí reveló que las reservas estadounidenses de bombas de gravedad parecían seguir siendo abundantes, lo que permitiría a Trump continuar con los ataques de EE.UU. en Irán si decidiera reanudar las hostilidades. Sin embargo, estas municiones deben lanzarse a menor distancia, lo que expondría a las fuerzas estadounidenses a contraataques.
“La disponibilidad de municiones determinará cada vez más qué operaciones puede llevar a cabo EE.UU. con un nivel de riesgo aceptable”, afirmaron Wasser y McBride. “Trump puede continuar o ampliar la guerra, pero ello conlleva ahora concesiones más importantes: gastar los escasos misiles interceptores y aceptar mayores riesgos para las fuerzas estadounidenses y sus aliados; utilizar bombas de gravedad, pero aumentar los riesgos para las fuerzas estadounidenses; retirar armamento de otros teatros de operaciones y debilitar la disuasión en otros lugares”.
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