Bloomberg — El presidente Donald Trump afirmó que los funcionarios estadounidenses mantuvieron una reunión “muy buena” con los enviados iraníes en Nueva York, reavivando las frágiles esperanzas de una nueva vía diplomática horas después de haber amenazado nuevamente con aniquilar al país.
Trump afirmó que la reunión de tres horas, celebrada al margen de la Asamblea General de la ONU, fue “muy productiva” y que se estaba planeando otra para un futuro próximo. Irán aún no se ha pronunciado sobre la reunión ni ha revelado quiénes asistieron.
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Trump señaló posteriormente que sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner, habían participado en la reunión. Ambos habían liderado las negociaciones con Irán que precedieron a la campaña militar de EE.UU. e Israel, iniciada a finales de febrero y que ha sacudido Medio Oriente, así como los mercados energéticos mundiales.
“Me siento muy bien en este momento”, respondió Witkoff cuando se le preguntó por las conversaciones.
Trump se refirió de nuevo a la reunión del martes, previa a las conversaciones con los responsables del Golfo en Nueva York —un amplio grupo que incluía a miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, integrado por seis naciones, así como a otros países de Medio Oriente, entre ellos Siria, Irak, Jordania y Turquía.
Trump cambia el tono con Irán tras amenazar con aniquilar al país
El tono de las declaraciones sobre la reunión contrastó marcadamente con la postura agresiva de Trump durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU el martes por la mañana. En ese discurso, reiteró sus amenazas anteriores de aniquilar al país si sus líderes no llegaban a un acuerdo.
“¿Se llegará a un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que jamás fue —quizás uno de los más grandes de Medio Oriente o incluso del mundo— o aniquilaré la República Islámica y lo haré rápidamente?”, dijo Trump.
La Administración estadounidense ha señalado un renovado esfuerzo por poner fin a la guerra en Medio Oriente, y Trump afirmó en su discurso que el conflicto terminará justo después de las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos, en noviembre.
Antes de llegar a Nueva York, Trump se había mostrado dispuesto a reunirse con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. La mera posibilidad de una reunión —así como las informaciones de que Irán podría reabrir el estrecho de Ormuz si EE.UU. levanta su bloqueo— contribuyó a provocar una caída del precio del crudo Brent el martes.
Estas declaraciones contradictorias pusieron de manifiesto la tendencia de Trump a oscilar entre nuevas amenazas y promesas de paz inminente. Se encuentra bajo presión para poner fin a la guerra lo antes posible, dada su impopularidad entre los votantes de su país.
La guerra ha provocado un aumento de los precios de la gasolina, ha llevado a Irán a atacar bases estadounidenses en la región, ha causado la muerte de 19 militares estadounidenses y ha interrumpido el flujo de petróleo en todo el mundo. Irán se ha negado hasta ahora a ceder su control sobre el estrecho de Ormuz, mientras que los rebeldes hutíes de Yemen, financiados por Irán, vuelven a amenazar con atacar el tráfico marítimo en el mar Rojo.
Funcionarios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), un bloque de seis miembros que incluye a Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, tenían previsto reunirse con Trump el martes y tienen la intención de instarle a que no intensifique las hostilidades con Irán.
Los Estados del CCG están decididos a poner fin a un conflicto en el que sus territorios y buques han sido atacados por miles de misiles y drones iraníes. Además, este conflicto está provocando que sus economías se contraigan o se ralenticen de forma significativa, en gran parte debido a la interrupción continuada del tráfico a través del estrecho de Ormuz.
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Las hostilidades son mucho menos intensas que en el punto álgido de la guerra, en marzo y principios de abril. Sin embargo, ambas partes parecen estar lejos de volver a comprometerse con el alto al fuego que se firmó en junio, pero que se rompió rápidamente.
Trump ha insistido repetidamente en que Irán abandone cualquier plan para desarrollar un arma nuclear —algo que el país ha dicho que no desea—, así como que afloje su control sobre el estrecho y deje de financiar a grupos interpuestos como los hutíes, Hezbolá y Hamás.
Por su parte, los líderes iraníes han exigido el levantamiento de años de fuertes sanciones impuestas por Estados Unidos y la promesa de que Trump y sus sucesores no volverán a atacar a su país.
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