Bloomberg — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que la segunda vuelta de las elecciones de Brasil pareció haber sido “manipulada”, después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lograra una sorprendente remontada frente a su rival Flávio Bolsonaro.
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“Pareció otra elección manipulada”, señaló Trump a periodistas el lunes cuando se le preguntó por el resultado. Mencionó la decisión de un tribunal brasileño de extender el horario de votación en las elecciones.
“Simplemente creo que las elecciones dieron una muy mala impresión, por la forma en que se contabilizaron los votos”, agregó Trump. “La extensión que se concedió fue muy extraña”.
Trump eludió una pregunta sobre si tomaría alguna medida al respecto, afirmando que se llevaba “muy bien” con Lula, como se conoce al presidente en funciones. Aun así, sus comentarios involucraron al presidente estadounidense en una de las elecciones más reñidas de la historia de Brasil, entre dos adversarios ideológicos que libraron una campaña encarnizada que puso de manifiesto la profunda polarización política del país.
El joven Bolsonaro ha pedido que se anule la segunda vuelta, alegando que el Tribunal Supremo de Brasil cambió las reglas de la contienda a mitad de camino al ampliar el horario de votación del domingo.
Esa petición se hace eco de la propia respuesta de su padre ante una derrota electoral hace cuatro años. Los partidarios del expresidente Jair Bolsonaro irrumpieron en edificios gubernamentales en un intento por anular su derrota de 2022. Posteriormente, fue condenado por conspirar para dar un golpe de Estado.
Flávio Bolsonaro afirmó el lunes en un vídeo publicado en las redes sociales que la Policía Federal le había notificado una orden para que entregara sus pasaportes y que tenía prohibido salir del país. Atribuyó esta medida a una orden del Tribunal Supremo basada en una declaración de su hermano Eduardo en la que este afirmaba que debería abandonar el país si perdía las elecciones.
La improbable victoria electoral de Lula supuso un duro golpe para Trump en la escena internacional, justo una semana antes de que su propio Partido Republicano se enfrente a unas difíciles elecciones de mitad de legislatura en EE.UU.
De haber tenido éxito, el joven Bolsonaro —un conservador con un populismo teñido de Trump— estaba llamado a llevar a la mayor economía de América Latina hacia la derecha y a convertirse en un poderoso aliado de Washington, en un momento en que EE.UU. busca reafirmar su primacía en la región.
Las relaciones de Trump con Brasil y Lula han sido tensas durante el segundo mandato del presidente estadounidense, y los Bolsonaro han estado a menudo en el centro de esas tensiones. Trump impuso aranceles al país en un intento infructuoso de ayudar a Jair Bolsonaro a eludir su condena.
Lula había logrado mejorar las relaciones con Trump tras el aumento de los aranceles, un esfuerzo impulsado por una reunión improvisada entre ambos al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2025. Aun así, el líder brasileño fue el rostro de la oposición de izquierdas en la región a la agenda global de Trump. Brasil es uno de los últimos países que se resisten a la denominada “Doctrina Donroe” de Trump para el hemisferio occidental.
(Actualización con contexto adicional a partir del quinto párrafo)
--Con la colaboración de Skylar Woodhouse y John Harney.
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