Bloomberg — La espera de un acuerdo entre Irán y Omán que reabra parcialmente el estrecho de Ormuz se prolongó hasta la mañana del jueves, después de que la República Islámica afirmara que el pacto sobre las rutas de navegación propuestas se encontraba en su fase final.
Los dos países que bordean la crucial vía marítima llevan negociando desde el mes pasado un plan para la gestión del tráfico marítimo a través del estrecho. En los últimos días, tanto Irán como EE.UU. han señalado que la solución está cerca.
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“Se ha llegado a un entendimiento de principio sobre casi todas las cuestiones planteadas, incluido el mapa de las rutas de entrada y salida del tráfico marítimo”, declaró el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, a la Agencia de Noticias de la República Islámica el martes.
No obstante, advirtió de que un acuerdo bilateral con Mascate “no implica la reapertura total del estrecho de Ormuz”. Teherán ha insistido en que EE.UU. no forma parte del acuerdo con Omán y ha insinuado que la normalización del estrecho dependerá de que Washington levante su bloqueo sobre los puertos iraníes.
El presidente estadounidense Donald Trump reiteró el martes por la noche que un acuerdo sobre el estrecho es inminente y que su administración está en contacto con Irán. “Estamos hablando. Veamos qué sucede”, dijo en un mitin en Las Vegas.
El presidente ya ha anunciado avances diplomáticos en el pasado, aunque al final nunca se ha logrado alcanzar un acuerdo duradero.
La incertidumbre se reflejó en los mercados petroleros, donde los precios fluctuaron entre pequeñas ganancias y pérdidas mientras los operadores evaluaban la probabilidad de un rápido aumento en los flujos de petróleo del Golfo Pérsico. El crudo Brent subió ligeramente hasta los US$79,60 por barril el jueves.
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Cualquier acuerdo sobre el estrecho de Ormuz tendría que ser aprobado por el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, quien se encuentra oculto desde que resultó herido en los ataques iniciales de la guerra por parte de Estados Unidos e Israel en febrero. No está claro si ya ha dado su consentimiento y los funcionarios iraníes han declarado que comunicarse con él lleva tiempo.
El presidente Masoud Pezeshkian declaró el miércoles en una entrevista televisada que la comunicación con Khamenei se ha vuelto “muy difícil en estos momentos”.

Estos acontecimientos se producen tras meses de estancamiento entre Washington y Teherán sobre cómo poner fin a la guerra, siendo el control del tráfico marítimo un punto especialmente conflictivo. Teherán ha exigido que los buques obtengan su permiso para atravesar el estrecho y, posiblemente, paguen algún tipo de tasa. En las últimas semanas, ha seguido atacando a los buques que considera que incumplen estas normas.
Los combates entre ambas partes se han interrumpido en gran medida por el momento, pero quedan sin resolver otras cuestiones. El acuerdo sobre el estrecho de Ormuz podría permitirles volver a la mesa de negociaciones para abordar el programa nuclear de Irán.
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Aunque el tráfico visible a través del estrecho ha sido limitado, varios millones de barriles al día han seguido cruzando la vía marítima incluso en las últimas semanas.
Los productores de Medio Oriente han transportado cargamentos fuera del Golfo mediante un programa de enlace que cuenta con la ayuda del ejército estadounidense y con buques que apagan sus transpondedores. Algunos, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, están logrando evitar el estrecho transportando por oleoducto una cantidad significativa de su petróleo a puertos fuera del Golfo Pérsico.
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