¿Por qué China sale fortalecida del conflicto entre Estados Unidos e Irán?

China logró amortiguar el impacto de la volatilidad petrolera y reforzó su posición internacional mientras persisten las dudas sobre un acuerdo definitivo con Irán.

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China

La reciente escalada militar entre Estados Unidos e Irán dejó consecuencias que van más allá de Medio Oriente. Según un análisis del holding financiero suizo Lombard Odier elaborado por Filippo Pallotti, macro strategist de la firma, China emerge como uno de los países que mejor posicionados quedan tras la crisis, tanto desde el punto de vista energético como geopolítico.

El informe sostiene que, aunque Pekín podría perder parte de las ventajas que obtenía por ser uno de los principales compradores de petróleo iraní con descuentos, logró demostrar una capacidad de adaptación superior a la de otros importadores netos de crudo.

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Resistencia energética durante la crisis

De acuerdo con el análisis, China enfrentó las tensiones en el mercado petrolero reduciendo de manera significativa sus importaciones de crudo y la actividad de sus refinerías, sin recurrir de forma masiva a sus reservas estratégicas.

Para Lombard Odier, esa respuesta mostró un margen de flexibilidad de corto plazo superior al observado en otras economías dependientes de las importaciones energéticas.

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El documento también destaca cambios en el comportamiento de los consumidores chinos durante el período de incertidumbre. Entre ellos, menciona una mayor utilización del transporte público y de vehículos eléctricos, factores que contribuyeron a amortiguar el impacto del encarecimiento de la energía.

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Una ventaja geopolítica para Pekín

Más allá de la cuestión energética, la entidad financiera considera que China también obtiene beneficios desde una perspectiva geopolítica.

Según Pallotti, la percepción internacional de que la intervención estadounidense concluyó en un compromiso negociado más que en una victoria clara favorece la posición de Pekín en el escenario global.

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El informe añade que el conflicto reforzó una narrativa que China ha promovido en distintos foros internacionales: que los compromisos de seguridad asumidos por Estados Unidos implican elevados costos económicos, generan presiones inflacionarias y resultan cada vez más difíciles de sostener políticamente.

El futuro dependerá de las negociaciones

Lombard Odier reseña que las consecuencias definitivas del conflicto todavía dependerán de la evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán.

Para la firma, un acuerdo que obligue a Irán a exportar, destruir o diluir de manera verificable sus reservas de uranio altamente enriquecido, además de aceptar inspecciones nucleares y mecanismos de control, podría transformar el resultado del conflicto en un éxito estratégico para Estados Unidos, aunque con costos elevados.

Sin embargo, el análisis advierte que incluso ese escenario quedaría por debajo de los objetivos iniciales de Washington.

Las limitaciones para Estados Unidos e Israel

El documento sostiene que cualquier acuerdo centrado exclusivamente en el programa nuclear dejaría fuera cuestiones consideradas clave por Estados Unidos e Israel, como la influencia regional de Irán, sus aliados en Medio Oriente y su capacidad de desarrollo de misiles balísticos.

Además, el informe plantea que un eventual pacto que permita a Teherán recuperar plenamente sus ingresos petroleros mientras mantiene una capacidad nuclear cercana al umbral de fabricación de armas sería significativamente menos favorable para los intereses occidentales.

En el caso de Israel, Lombard Odier considera que la situación presenta desafíos adicionales. La firma señala que una solución negociada podría incluir el cese de operaciones militares en distintos frentes, incluido el Líbano, un escenario que podría generar tensiones políticas dentro del país.

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Un balance que favorece a China

En este contexto, el holding financiero concluye que China es uno de los actores que sale relativamente fortalecido de la crisis. La combinación de resiliencia energética, adaptación interna y beneficios geopolíticos le permitió atravesar el conflicto con costos limitados, mientras que Estados Unidos e Israel aún enfrentan incertidumbres sobre los términos y el alcance de un eventual acuerdo definitivo con Irán.

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