Bloomberg Línea — Las debilidades en la gestión empresarial, la innovación y la productividad están frenando la competitividad en América Latina y el Caribe, según un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés).
El Índice de Prosperidad evaluó 34 economías de la región y las clasificó en ocho niveles de prosperidad, desde A1 (más alto) hasta D2 (más bajo).
| A1 | A2 | B1 | B2 | C1 | C2 | D1 | D2 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Chile | Bahamas | Argentina | Antigua y Barbuda | Belice | Cuba | Bolivia | Haití |
| Costa Rica | Barbados | Brasil | Colombia | Dominica | El Salvador | Guatemala | Honduras |
| Panamá | Granada | República Dominicana | Guyana | Surinam | Nicaragua | Venezuela | |
| Puerto Rico | México | Ecuador | San Vicente y las Granadinas | ||||
| San Cristóbal y Nieves | Perú | Jamaica | |||||
| Uruguay | Trinidad y Tobago | Paraguay | |||||
| Santa Lucía |
La medición se basó a partir de 78 indicadores agrupados en desafíos económicos, gobernanza e instituciones, empoderamiento social y la dinámica empresarial, que incluye productividad, profundidad financiera, dinamismo de negocios e innovación.
“El problema no es la falta de oportunidades, sino la incapacidad de convertirlas en mejoras sostenidas de productividad y competitividad”, señala el estudio.
El índice muestra una región heterogénea, donde los niveles de prosperidad no dependen únicamente del ingreso per cápita. Países con niveles de ingreso similares pueden encontrarse en posiciones muy distintas dentro del ranking.
Chile y Costa Rica lideran el grupo A1, seguidos por Bahamas y Barbados en A2. En niveles intermedios (B1 y B2) aparecen economías como Brasil, Argentina, México, Colombia, Perú y Uruguay. En la parte baja del índice se ubican países como Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Haití, Honduras y Venezuela.
¿Cómo sacar provecho?
El ranking revela que las malas prácticas de gestión están impidiendo que muchas economías de la región aprovechen las oportunidades que surgen de los cambios en el comercio mundial y las conviertan en mejoras sostenidas de la prosperidad económica.
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“Si China acaba trasladando sus cadenas de producción a América Latina en un intento por mitigar los efectos de los aranceles estadounidenses, las oportunidades en el sector manufacturero serán reales y sustanciales”, afirmó José Caballero, economista sénior del Centro de Competitividad Mundial del IMD (WCC) y autor principal del informe.
Pero sin las condiciones adecuadas, la región corre el riesgo de perder por completo esta oportunidad, dijo el especialista. “En la era Trump 2.0, sacar partido de los cambios en el comercio mundial requiere la capacidad de diversificar los mercados, profundizar la integración regional y capear la inestabilidad, precisamente donde las economías de América Latina y el Caribe están más expuestas”, agregó.
La prosperidad en la región está muy fragmentada, con países repartidos por todos los niveles y la fortaleza económica por sí sola no explica esta variación.
Panamá y Uruguay presentan altos niveles de ingresos, mientras que Brasil y Argentina tienen perfiles de ingresos comparables, pero no figuran entre los niveles más altos.
Por su parte, países como Costa Rica y Panamá obtienen puntuaciones altas en Gobernanza e Instituciones y Empoderamiento Social, pero siguen enfrentándose a limitaciones en otros ámbitos, de acuerdo con la escuela suiza.
Tres patrones generales
En toda la región se observan otros tres patrones que explican por qué se estanca la prosperidad: crecimiento económico sin credibilidad institucional (como en Brasil o México), buena gobernanza sin suficiente desarrollo empresarial (como en Paraguay), y aumento de ingresos sin inclusión social (como en Panamá).
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En el pilar de “Gobernanza e instituciones”, Uruguay y Costa Rica obtienen una puntuación alta en materia de Estado de derecho, mientras que Haití y Venezuela se sitúan en los últimos puestos. Países de nivel medio como Santa Lucía muestran una gobernanza sólida a pesar de una prosperidad general moderada.

Sin embargo, la “Dinámica de gestión” supone el mayor cuello de botella, especialmente en aquellas economías que obtienen resultados moderadamente buenos en materia de gobernanza o en indicadores sociales, pero que tienen dificultades para lograr mejores resultados en productividad, innovación o modernización a nivel empresarial.
Costa Rica lidera en productividad, mientras que Honduras y El Salvador muestran niveles muy bajos de creación de nuevas empresas.
A pesar de los avances, persisten la desigualdad en materia de salud, educación y acceso digital entre las economías analizadas. Puerto Rico, Chile y Uruguay muestran un alto desarrollo humano, mientras que Nicaragua y Haití siguen en los últimos puestos. En Panamá, la prosperidad se ve mermada por una elevada disparidad social.













