El ejecutivo de la firma de índices advierte que el impacto sobre empresas y activos ya es tangible y que los inversores deberán incorporarlo cada vez más en sus decisiones.
Las expectativas de una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos impulsaron al dólar y llevaron al índice de divisas emergentes a borrar las ganancias acumuladas en 2026.
El proveedor del índice también citó ineficiencias relacionadas con el registro de inversores y la insuficiente divulgación en inglés de información detallada sobre el mercado.
Si bien la decisión sobre una posible reclasificación se anunciará el martes, luce improbable que las acciones argentinas sean incluidas en Emergentes o Frontera.
Javier Timerman y Miguel Kiguel, de Adcap Grupo Financiero, coincidieron en que el gobierno emitirá deuda en el exterior este año; Kiguel señaló que no haber salido en enero “fue un error”.
El índice MSCI de mercados emergentes avanzó por tercera sesión consecutiva, mientras el Brent cayó por debajo de US$100 ante señales de desescalada entre Washington y Teherán.
El indicador de impulso global de MSCI Inc. ha batido al índice MSCI All Country World en 17 puntos porcentuales desde finales de marzo, camino de lograr su mayor superación de dos meses registrada.
Una estrategia latinoamericana basada en equilibrio de riesgo superó al MSCI LatAm desde 2005, con menor volatilidad y menor dependencia estructural de Brasil dentro de las carteras regionales.
Las acciones se mantienen en máximos en medio de una semana clave de resultados tecnológicos y decisiones de bancos centrales, mientras el conflicto en Medio Oriente presiona al alza al petróleo.
Aún no se han observado ingresos masivos a bonos como sucedió en la era Macri. En acciones, el cambio de categorización por parte de MSCI aún luce lejano.
El informe plantea que los choques petroleros reordenan el desempeño relativo de los mercados emergentes según su exposición energética, con ventajas para exportadores
El banco destaca a México como apuesta clave en América Latina pese a su bajo crecimiento proyectado. Justifica su visión por factores macroeconómicos y menores riesgos políticos.
Tras un salto de más del 50% en el último año, el índice refleja la fortaleza del sector financiero y reorganizaciones empresariales, pero su sostenibilidad dependerá de señales claras de estabilidad y reglas de juego.