El Gobierno de Donald Trump sancionó a más de 50 entidades vinculadas a la red marítima y petrolera de Hossein Shamkhani, bloqueó activos digitales relacionados con el Banco Central de Irán y reanudó el bloqueo naval.
La nueva tanda de sanciones incluye a mayoristas de combustible y a un minorista de propiedad estatal, así como a organizaciones de la sociedad civil y grupos utilizados para reprimir las protestas.
El alivio de las sanciones estadounidenses a Irán abre la puerta a nuevas operaciones comerciales, pero también genera incertidumbre entre bancos y empresas, que temen incumplir un régimen regulatorio aún en transición.
La salida, ante la posibilidad de ser sancionadas por Trump debido a sus relaciones comerciales con GAESA, asesta un golpe al decadente turismo en la isla.
El Gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel sostuvo que el conglomerado empresarial ni es opaco ni está al servicio de las élites, como señala Estados Unidos.
Pekín señala ahora una postura mucho más firme contra tales restricciones al ordenar a las empresas que no acaten las sanciones estadounidenses impuestas a cinco refinerías nacionales.
La flexibilización de sanciones a Venezuela puede generar un impulso importante en el corto plazo, particularmente a través del sector petrolero. No obstante, la recuperación sostenida del país dependería de factores mucho más profundos.