Bloomberg Línea — La prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años en Australia, que entró en vigencia el 10 de diciembre de 2025, podría llegar a ser replicada en otras regiones del mundo, entre ellas, Latinoamérica.
Dos expertos consultados por Bloomberg Línea dicen que la discusión debería estar centrada en regular la generación y el acceso contenido, más que las redes sociales, y en qué hacer cuando un menor de edad es identificado en estas plataformas, no propiamente en la prohibición.
Los menores de 16 años en Australia tienen prohibido el ingreso a Facebook, Instagram, Kick, Reddit, Snapchat, Threads, TikTok, Twitch, X y YouTube. En cambio, pueden acceder a plataformas de mensajería como WhatsApp y de videojuegos como Roblox.
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Las multinacionales tecnológicas tienen la responsabilidad de impedir que los adolescentes creen cuentas en sus redes sociales, exponiéndose a multas de hasta US$33 millones, mientras que los padres de familia no están expuestos a sanciones.
A nivel mundial, la Unión Europea ha planteado la posibilidad de seguir los pasos de Australia, y en Latinoamérica ya hay avances en esta materia.
En el estado de Querétaro, México, la Ley Kuri aprobada en 2025 restringe el acceso de redes sociales a los menores de 14 años, y en la provincia de Mendoza, Argentina, el Gobierno analiza medidas similares a las de Australia.

“Definitivamente, en el largo plazo sí va a haber una tendencia de moverse a regular el acceso de los menores sociales a las redes sociales”, dice Andrés Barrantes, CEO y fundador de Blend360, firma especializada en negocios digitales y socia de Servicios Premier de Amazon Web Service.
Barrantes cuestiona que en las redes sociales se estén usando algoritmos para generar adicción. Los videos con efectos visuales llamativos y de transiciones rápidas, por solo brindar un ejemplo, pueden liberar hormonas como la oxitocina y la dopamina, razón por la cual ve la necesidad de regularlas, solo que sin prohibirlas.
“Muy similar a lo que pasa con el alcohol y otras sustancias, hay que evitar que el abuso genere problemas mentales o adicciones a los usuarios”, dice. “Consumir videos puede ser inofensivo, pero verlos en frecuencias cortas, de menos de 13 segundos, puede generar problemas en la toma de decisiones de los menores a largo plazo”.
Para el experto, la cuestión no es prohibir las redes sociales, sino regularlas bajo políticas públicas que involucren a las gigantes tecnológicas, el sistema educativo, los medios de comunicación y los padres de familia.
“La inteligencia artificial (IA) y los datos que suministramos en dispositivos como los celulares permiten a las compañías que proveen servicios digitales saber casi con exactitud a quién tienen en frente y su edad. Entonces es ahí cuando pueden implementar controles para ser responsables con los contenidos que se ofrecen a los niños”, explica Barrantes.
En ese sentido, ve que no es necesaria la prohibición, sino una regulación con un protocolo cuando se identifique a los menores de edad interactuando con ciertos contenidos.
“No queremos privarlos del uso de la IA ni de compartir fotos, pero sí queremos que se haga un uso responsable de las redes sociales con un tratamiento diferencial”.
¿Regular la generación de contenido?
Guillermo Saldas Dalsaso, consultor en transformación digital e implementación de IA, dice que la regulación de las redes sociales en Latinoamérica “es algo que tiene que ocurrir”.
Pese a ello, plantea que el debate debería estar enfocado en regular la producción de contenido y no exclusivamente en las redes sociales debido a los cambios que han sufrido, pero también a los que se avecinan.
“TikTok generó una revolución por su capacidad de generar viralidad, contrario a la lógica de construcción de comunidad de las redes sociales que le precedieron”, dice. “Se ha venido hablando de que plataformas como Facebook y como TikTok quieren hacer contenido propio para entretener a la gente, porque se dieron cuenta cómo hacerlo”.
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El contenido por el que las redes sociales apostarían, al igual que otras plataformas digitales, es con base en IA, de acuerdo con Salas Dalsaso. Para muestra, un botón: la herramienta Pulse de ChatGPT Pro, que genera automáticamente resúmenes diarios a los usuarios con base en sus intereses, es decir, de sus conversaciones y consultas.
“Pulse ya está proponiéndome qué puedo hacer, no son respuestas a preguntas que yo le formule; está generando creatividad, por así decirlo, me está sugiriendo lo que yo podría hacer”, agrega Salas.
Otro ejemplo de cómo está cambiando la producción de contenido es la presencia de influencers creados con IA que ya monetizan.
Aitana López, una influencer creada con IA por Clueless Agency, es un ejemplo: gamer e impulsora de una vida fitness, suma 390.000 seguidores en Instagram. Además, ha figurado en las pantallas de Times Square en Nueva York, representando marcas españolas como Llongueras.

“Hablar de regulación de las redes sociales para menores de edad es importante, pero lo es todavía más desde la óptica de la generación del contenido”, dice Salas Dalsaso. “Pero regular el contenido remite a regular la IA”.
El experto dice que Brasil y Chile seguramente serán los países latinoamericanos que den los primeros pasos para regular la IA y el contenido creado por ella, pero no porque estén adelantando algo ahora mismo en esta materia, sino porque han avanzado en la creación de marcos regulatorios para la inversión en esta tecnología.
“Una vez que yo genero un marco para la inversión, también puedo conversar sobre otro tipo de temas dentro de un plenario legislativo”.













