Bloomberg — Un proyecto danés para almacenar el CO2 capturado en yacimientos del Mar del Norte, que alguna vez estuvieron llenos de petróleo y gas, dio un paso más hacia su puesta en marcha luego de obtener la aprobación de nuevas partes interesadas.
Veintinueve empresas, institutos de investigación y universidades acordaron apoyar la siguiente fase de pruebas del proyecto Greensand, según un comunicado del martes. El respaldo se produjo después de que los trabajos iniciales de los cuatro miembros originales del proyecto, entre los que se encuentran Maersk Drilling A/S e INEOS Energy, demostraran que la ubicación es lo suficientemente sólida físicamente como para almacenar las emisiones de forma segura.
Dinamarca tiene uno de los objetivos más ambiciosos de Europa en materia de reducción de emisiones: busca reducir su huella de carbono en un 70% antes de 2030 en comparación con el nivel de 1990. El área que abarca el proyecto Greensand es lo bastantemente grande como para cumplir plenamente el objetivo de Dinamarca de eliminar el CO2 de la atmósfera mediante la captura de carbono, según la coalición de partes interesadas.
El gobierno danés quiere que el país nórdico, que impulsó la industria mundial de turbinas eólicas con los primeros subsidios, se convierta en un eje de la tecnología verde. Con los precios del carbono a punto de subir, el mercado de las herramientas que capturan y entierran las emisiones podría alcanzar los US$2 billones si se utilizan para reducir la contaminación de la industria pesada, según Credit Suisse.
Proyectos de captura de carbono como el que se está explorando en Dinamarca significan que la infraestructura de combustibles fósiles, que hasta ahora ha avivado el calentamiento global, ofrece ahora una potencial solución.
La producción de petróleo en la planta danesa se detendrá “en los próximos dos años”, dijo Mads Weng Gade, director comercial de INEOS. Y tras años de extracción, “ahora estamos invirtiendo” el proceso, dijo.
Los miembros de la coalición Greensand presentarán ahora una solicitud de subvención al programa de demostración energética de Dinamarca para ayudar a financiar la siguiente fase, que puede costar más de US$80 millones. El trabajo podría comenzar a finales de este año en los sitios de prueba para comprobar si la idea funciona. Si tiene éxito, la coalición buscará recaudar fondos para construir una instalación de tamaño comercial, dijo Gade.
“Hay un gran interés en los mercados de capitales por este tipo de proyectos”, apuntó.













