Bloomberg — Los países socios de Rusia en la coalición petrolera OPEP+ señalaron que no aumentarán la producción para suplir los recortes anunciados por Moscú.
De acuerdo con delegados, que declinaron ser identificados, el cártel mantendrá la producción a pesar de los planes del Kremlin de recortar 500.000 barriles diarios en represalia por las sanciones internacionales.
El petróleo se disparó tras el anuncio de Rusia, y el Brent subió un 2,8%, hasta US$86,90 el barril. Más tarde recortó sus ganancias hasta el 1,4%, o alrededor de US$85,65.
Riad y otros miembros de la alianza de productores han indicado que pretenden mantener los objetivos fijados a finales del año pasado para el resto de 2023. Creen que mantendrán el equilibrio en los mercados mundiales del petróleo.
“Realmente creemos que la OPEP+ mantendrá la producción estable durante todo el año”, declaró Amrita Sen, cofundadora de la consultora Energy Aspects, a Bloomberg TV el viernes, tras visitar Arabia Saudí. “Habiendo hablado con bastantes funcionarios en Riad, la consigna fue en gran medida la de mantenerse sin cambios este año: ningún cambio en la política de la OPEP+, independientemente de la volatilidad que veamos en los precios”.
Aunque EE.UU. y otros consumidores han instado repetidamente a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a llenar el vacío dejado por Rusia, el grupo se ha mantenido impasible, preocupado por la posibilidad de que un aumento de la oferta pueda sobreabastecer el mercado y poner en peligro los ingresos petroleros de sus miembros.
“Dudo que a los socios rusos de la OPEP+ les haya pillado por sorpresa y no creo que la reducción de la oferta vaya a alterar su política de ‘stay put’”, declaró Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group y ex funcionario de la Casa Blanca.
Funcionarios de la OPEP han indicado que aún temen que el resurgimiento de los casos de Covid en China pueda hacer descarrilar la recuperación económica del país en su reapertura. El Secretario General, Haitham Al-Ghais, afirmó esta semana que la enfermedad es una “bestia” que amenaza la economía mundial.
El ministro saudí de Energía, el príncipe Abdulaziz bin Salman, dijo la semana pasada en Riad que el listón para cualquier intervención será muy alto. “Lo creeré cuando lo vea y entonces tomaré medidas”, dijo.
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