Graves impactos de El Niño 2026 para El Salvador, Honduras y Guatemala: dos cultivos se verían más afectados

Oxfam y Acción contra el Hambre hicieron un llamado a los gobiernos de la región para adoptar medidas urgentes frente a los efectos de El Niño con miras a proteger los medios de vida de las comunidades más vulnerables.

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Bloomberg Línea — El fenómeno de El Niño está agravando la crisis climática y alimentaria en el Corredor Seco de Centroamérica debido al déficit de lluvias y la pérdida de cosechas, según un informe de Oxfam y Acción contra el Hambre.

El Corredor Seco centroamericano es una franja que atraviesa el Pacífico y las tierras bajas del oriente de Guatemala, el sur y occidente de Honduras y el oriente y centro de El Salvador.

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Honduras y Guatemala registran la mayor severidad en pérdida de cosechas y acceso a agua, mientras que El Salvador sufra la mayor afectación en jornales.

“Esto exige una respuesta diferenciada por país, no un enfoque uniforme para todos los municipios”, dice el documento titulado ‘La sequía, los cultivos y el Corredor Seco Centroamericano: evidencias de una crisis en evolución en Guatemala, Honduras y El Salvador por el impacto de El Niño’.

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El efecto de El Niño ya llevó a tres países de Centroamérica a reforzar sus respuestas de emergencia.

La semana pasada, El Salvador elevó la alerta por sequía para contener los efectos de El Niño.

“Es deber del Estado salvaguardar la vida, integridad, bienestar, medios de subsistencia y seguridad alimentaria de la población, mediante la adopción oportuna de medidas de prevención, preparación y reducción del riesgo de desastres ante escenarios de amenaza de origen hidrometeorológico y climático”, dijo la Dirección General de Protección Civil de El Salvador.

Por su parte, Honduras extendió a 103 de los 298 municipios del país la alerta roja (emergencia) por la sequía.

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Y Panamá declaró la emergencia nacional por los efectos de El Niño. “La medida busca adoptar acciones preventivas de mitigación y de respuesta inmediata para fortalecer la capacidad operativa de las instituciones públicas, salvaguardar la seguridad en caso de emergencias y brindar atención oportuna a los ciudadanos y sus bienes”, informó el Gobierno en un comunicado.

La vulnerabilidad de El Corredor Seco por El Niño

Procesos de beneficiado de café.

Desde comienzos de 2026, el fenómeno de El Niño se instaló en el Pacífico tropical, provocando lluvias por debajo del promedio histórico y temperaturas más altas de lo habitual en buena parte de Centroamérica.

El Corredor Seco de Centroamérica se considera entre las subregiones con mayor vulnerabilidad estructural a la inseguridad alimentaria del continente.

Millones de hogares rurales dependen de la agricultura de subsistencia de maíz y frijol, cultivada en condiciones de secano y sobre suelos de baja fertilidad.

Esto “hace que su seguridad alimentaria dependa de manera directa del comportamiento de las lluvias en dos ciclos agrícolas anuales: primera (mayo-agosto) y postrera (agosto-diciembre)”, según el reporte.

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Otra de sus vulnerabilidades consiste en que es una de las regiones del planeta con mayor exposición combinada a sequías, huracanes e inundaciones, “lo que ha llevado a organismos internacionales a calificarla reiteradamente como un ‘punto caliente’ del cambio climático global”.

Desde julio de 2026 predominaron las condiciones secas en gran parte de Centroamérica, con lluvias en el Pacífico centroamericano que alcanzaron menos del 60% del promedio histórico, especialmente en la zona del Corredor Seco.

Según el informe, esta situación se tradujo en “una prolongación de la canícula (período de deficiencia de lluvia dentro del ciclo de primera) y en un retraso generalizado en el inicio de la temporada, afectando de manera directa el desarrollo fenológico del maíz y el frijol durante su etapa más sensible al estrés hídrico (la floración y el llenado de grano)”.

Impactos combinados por El Niño

El Niño

Las organizaciones constatan una combinación de irregularidades climáticas, pérdidas agrícolas, limitaciones de acceso al agua, reducción de ingresos y aumento de la vulnerabilidad alimentaria por cuenta del fenómeno de El Niño en el Corredor Seco de Centroamérica.

En particular, evidencian una “pérdida generalizada y severa de las cosechas de maíz y frijol del ciclo de primera y la sequía como causa predominante”.

Por lo tanto, han advertido que “la ventana para actuar antes de la siembra de postrera se cierra en los próximos tres meses”.

El impacto fue severo en el caso del fríjol, pues el 65,4% de los hogares que reportaron afectaciones perdió entre 75% y 100% de su producción.

En el caso del maíz, la sequía fue identificada como la principal causa de las pérdidas en 315 de las 354 comunidades evaluadas (89%), un patrón que se repite en Guatemala, Honduras y El Salvador.

El 64,2% de los hogares que aún cuentan con reservas de maíz señala que estas les alcanzarán para tres semanas o menos, según indicado en los grupos focales.

En medio de este panorama, se evidencia un “encarecimiento acelerado de la canasta básica”.

Los precios de alimentos de primera necesidad aumentaron entre julio y agosto pasado entre un 11% y un 54% en Guatemala, entre un 12% y un 40% en Honduras, y hasta un 85% (azúcar) en El Salvador con respecto al mismo período del año pasado, según lo reportado por los participantes en los grupos focales.

En el Corredor Seco de Centroamérica más de 23.000 hogares reportan una reducción de acceso al agua en su fuente principal.

Además, el 73,1% de los hogares que crían aves reportaron pérdidas Este es uno de los principales activos productivos de esos hogares y es una actividad gestionada frecuentemente por mujeres.

Asimismo, según el documento, persiste un “patrón preocupante” de retorno migratorio que intensifica la presión sobre los recursos locales.

Varias comunidades reportaron el regreso de personas deportadas o de migrantes que retornaron sin dinero.

Entre las medidas sugeridas, entre otras, sugieren priorizar la distribución de semilla de maíz y frijol de variedades de ciclo corto y mayor tolerancia a la sequía para el ciclo de postrera 2026, “dado el estrecho margen de tiempo disponible antes del cierre de la ventana de siembra”.

Asimismo, ven importante documentar de manera sistemática las estrategias agroecológicas de adaptación ya presentes en las comunidades (diversificación de cultivos, monitoreo climático local) para su escalamiento con apoyo técnico y de insumos.

Y aumentar la asistencia alimentaria y las transferencias de dinero en las comunidades con mayores pérdidas de cosechas y menor cobertura de ayuda, priorizando el apoyo en efectivo cuando las condiciones del mercado lo permitan y las comunidades lo prefieran.

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