Bloomberg Línea — La búsqueda de la playa perfecta ya no se trata solo de encontrar el arenal más extenso o el agua más turquesa, sino de esa conexión profunda con la naturaleza que a menudo requiere un esfuerzo extra, como caminar horas por una selva, cruzar dunas en un 4x4 o navegar hasta un fiordo tropical.
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Como un punto de partida y para inspirar a viajeros de todas partes, la marca de cerveza Corona lanzó recientemente la segunda edición de su colección de 100 destinos impresionantes y variados frente al mar alrededor del mundo, donde lo único que se necesita es una puesta de sol y un gajo de limón.

La selección fue obra de un jurado de expertos mundiales, encabezados por figuras como el surfista chileno Ramón Navarro, la apneísta Sofía Gómez y el fotógrafo Chris Burkard, quienes recorrieron el mundo evaluando cada costa bajo los pilares de estética escénica, cultura playera y conexión con la naturaleza.
Con respecto a la edición de 2025, que celebró el centenario de la marca, este año se han incorporado 27 nuevas playas, lo que añade una nueva variedad de costas y una conexión aún más profunda con destinos centrados en la conservación.
La guía completa, que incluye asociaciones con Tripadvisor para experiencias inmersivas y subvenciones para la conservación marina a través de la organización Oceanic Global, busca recordar que el paraíso es un sistema vivo que vale la pena proteger, invitando a los viajeros a responder al llamado de “Living is Calling”.
Las playas del Sur
La lista confirma que Sudamérica se ha convertido en un referente del turismo costero de alto valor, al incluir sitios como Playa Mansa y Playa Sur (Cabo Polonio), de Uruguay; o Villa Tacul y Bahía Bustamante, de Argentina. Este último descrito como una costa patagónica donde la experiencia consiste en caminar sobre la orilla con pingüinos a un lado y lobos marinos al otro, en un paisaje de color turquesa.
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Brasil lidera el listado, con 10 playas, incluyendo Praia do Bonete, reconocida con la máxima calificación de “tres Soles”. Para llegar a esta joya en Bahía hay que hacer una caminata de cuatro horas por la selva atlántica y descender a una cala donde las cascadas se encuentran con el mar. El país también aporta el contraste de lo icónico, con la siempre viva Copacabana, frente a la soledad de Praia do Atins, donde el viento lleva las cometas al borde del mundo.

En Perú, el legado ancestral se mantiene vivo en Huanchaco, donde las tablas de surf comparten el agua con los milenarios caballitos de totora, mientras que el norte del país ofrece la vibrante energía de Máncora y las calas turquesas de La Mina Pisco. Chile, por su parte, impone la fuerza del Pacífico en destinos como Punta de Lobos y la salvaje Caleta Cóndor, y transporta a los viajeros a una dimensión mística en Playa Anakena, en Isla de Pascua.
Colombia reafirma su estatus como una joya del Caribe con una selección que abarca desde el relax total hasta la aventura selvática.
En Cartagena, Corona Island, un rincón privado de las Islas del Rosario personifica la desconexión absoluta: un lugar para quitarse los zapatos, disfrutar de una bebida fría y dejar que los arrecifes y la filosofía de vida lenta hagan el resto.
Parque Tayrona ofrece la crudeza de Playa del Cabo, donde el viajero camina por la selva para descansar en una hamaca mientras escucha el mar rugir como un tambor antiguo. Playa Palomino, en la Guajira, conecta las montañas con el océano, permitiendo flotar por un río selvático directo hacia el Caribe, mientras que en San Andrés, Laguna McBean ofrece un remanso de paz entre manglares.
Imperdibles de México, Centroamérica y el Caribe
De Centroamérica, Panamá está representada con Isla Perro y Playa Venao; mientras que Costa Rica refuerza la propuesta de la “Pura Vida” con Playa Conchal, en Guanacaste; Playa Uvita Beach, en Puntarenas; y Playa Cocles, en Limón.
Nicaragua no se queda atrás con su Little Corn Island, un sitio al Caribe oriental sin calles, ni horas pico, pero con muchas razones para desconectar; o Playas Mangos, en la costa oeste de Isla de Ometepe, donde dos volcanes se alzan como gigantes dormidos y el agua del lago es tan quieta como un gran espejo.
De Honduras se suma Chepes Beach, en el municipio insular de Utila, donde puede nadarse junto a un arrecife repleto de peces y tortugas, y salir a la superficie en una bahía donde los tiburones ballena nadan tranquilamente. Para quienes buscan surfear, El Salvador ofrece su Playa El Tunco, en La Libertad.
Belice se suma a la lista con Placencia, situado al borde del Arrecife Mesoamericano de Belice, el segundo más grande del mundo. “Su apariencia hace que la península se sienta como una isla, y su ambiente también lo logra”, según describen los expertos sobre este tesoro que puede visitarse en carro.
El Caribe también ofrecen sorpresas que rompen con la postal clásica. República Dominicana reafirma su belleza natural con Bahía de las Águilas, un lugar donde menos concurrido, más costa y paz absoluta. También Playa Ermitaño, una cala escondida en Samaná que se siente privada incluso cuando uno sabe dónde encontrarla, accesible solo por senderos selváticos o bote pequeño.
Puerto Rico ofrece Crash Boat Beach, una amplia extensión de arena anclada por su muelle pintado de colores vivos, donde los lugareños pescan, nadan, hacen snorkel, saltan al agua y se quedan mucho tiempo después del atardecer; y Playa Flamenco, una pequeña isla al este diseñada para relajarse.
De Cuba, los especialistas eligieron Playa Pilar, un antiguo refugio de bucaneros y escenario de relatos del novelista estadounidense Ernest Hemingway. “Pocos lugares tienen una historia tan legendaria como la de Pilar”.
Islas Caimán se suma a la lista con Seven Mile Beach, un paraíso para buceo, paravelismo, paddleboarding y todo clase de ocio. Si prefiere gastronomía, hay aún más opciones, desde ‘food trucks’ hasta cenas gourmet.
Bahamas, por su lado, revela sus secretos mejor guardados en los Exuma Cays. Aquí se encuentra Pipe Creek Sandbar, un refugio de aguas transparentes; y cerca de allí, Shroud Cay transforma la experiencia en una aventura natural.

De Norteamérica, México sorprende con Playa Escondida, descrita como una playa circular oculta dentro de un cráter volcánico accesible solo tras un nado desde el mar. Otras playas imperdibles son Tulum, Carrizalillo, Balandra y Los Barriles.
Si se busca la experiencia completa del continente americano, la lista incluye playas en Canadá y Estados Unidos que desafían la temperatura habitual.
Canadá presenta Plage de la Dune du Sud, otra de las galardonadas con “tres soles”, invitando a recorrer 22 kilómetros de arena blanca bajo acantilados rojos y terminar el día con una langosta fresca. Cierra la selección Banzai Pipeline en Hawái, descrita no solo como una playa, sino como un teatro donde uno se sienta en la arena a observar gigantes levantarse y colapsar con el sonido de un trueno.













