Buenos Aires — El mercado le dejó un mensaje claro al equipo económico de Javier Milei durante las jornadas de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI): Argentina debe volver a emitir deuda en los mercados internacionales, y hacerlo antes de que el calendario electoral y los vencimientos de renta fija de 2027 reduzcan el margen de maniobra.
Esa fue la señal que emergió desde Washington D.C. entre el 13 y el 18 de abril, donde el consenso entre gestores de portfolios y analistas soberanos no dejó de marcar un optimismo general sobre el programa económico de Luis Caputo. Los focos de dolor, en tanto, se registraron centralmente en torno a la estrategia de financiamiento, además de algún ruido por las encuestas que marcan un descenso en la popularidad de Milei en lo que va del 2026.
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Grit Capital se reunió con más de 24 portfolio managers y analistas soberanos en eventos paralelos a las jornadas del FMI, sin contar los intercambios informales en los cócteles nocturnos de la semana. “No encontramos casi nadie que esté negativo en Argentina”, resaltó Walter Stoepelworth, Chief Investment Officer de Grit Capital, en conversación con Bloomberg Línea. “Están todos posicionados y con expectativas”.
La operación que el mercado quiere
El punto de mayor convergencia entre los inversores relevados por Grit no fue el tamaño del nuevo crédito con entidades privadas y garantizado por el Banco Mundial, sino la necesidad de recuperar el acceso al mercado de deuda internacional. Para el grueso de los analistas e inversores, Argentina debería avanzar con una operación inicial de reapertura —un bono soberano de aproximadamente cinco años— antes de encarar un eventual canje de los títulos con vencimiento en 2029 y 2030, que representan cerca de US$20.000 millones.
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Para Stoepelworth, el mercado no celebró la decisión de acudir a un nuevo préstamo “puente”, “más que nada porque es nueva deuda, relativamente corta, y deuda que es senior a la de los bonistas”. En otras palabras, que el repago del dinero del crédito sería priorizado antes que el pago a bonistas, en caso de una situación de estrés.
“El mercado cree que [Caputo] debería pagar el precio que dice el mercado [por nuevos bonos internacionales], y que no puede mantenerse fuera mucho más allá de junio”, sostuvo Stoepelworth. La razón: en enero de 2027, año electoral, vencen compromisos de repo y otros instrumentos que, sumados a los cupones y amortizaciones del bono del 9 de enero, configuran lo que el CIO describió como “una pared de maturities muy desafiante”.
En ese marco, los inversores consultados por Grit sugieren una operación de liability management acotada —no un megacanje— para testear el apetito del mercado. La idea es emitir un bono más corto, de cinco años, donde hay demanda de tesoreros argentinos y fondos de mercados emergentes que buscan activos high yield con duración de entre cuatro y cinco años, un segmento con escasa oferta.
Las personas consultadas ven que “Toto [Luis Caputo] tiene que ser menos terco en buscar una tasa que empiece con ocho”, señaló Stoepelworth. “Si emiten algo más corto, podrían conseguir lo que están buscando”.
Reservas y mejora en la calificación crediticia
El otro eje de las conversaciones en Washington fue la acumulación de reservas. El Banco Central lleva compradas cerca de US$6.386 millones en lo que va del año, por encima de lo que implicaba el esquema original anunciado en diciembre, según estimaciones de Balanz.
Grit proyecta que en los próximos tres meses la compra podría alcanzar entre US$4.000 y US$4.500 millones adicionales, impulsada por términos de intercambio favorables —el superávit comercial de marzo superó los US$2.000 millones.
Pero el mercado no celebra las compras brutas por sí solas. “Los inversores nos preguntaban cuántas reservas van a retener” tras pagar compromisos de deuda, advirtió Stoepelworth. Un upgrade de calificación crediticia, en la visión de los clientes de Grit, depende de dos variables: market access y mayor nivel de reservas netas. Sin esos dos ingredientes, la compresión de spreads tiene un techo.
Balanz, por el momento, está viendo una oportunidad valor en el GD41 como el bono soberano en dólares con mayor potencial de suba si la curva converge hacia niveles de crédito B-. En provinciales, destaca el bono de Santa Fe 2034.
En renta variable, en tanto sus analistas favorecen Central Puerto (CEPU), Pampa Energía (PAM), Ternium Argentina (TXAR) y Corporación América Airports (CAAP), con perspectivas de que el Merval retome los máximos de 2025.
Ruido por las encuestas
La otra nota de cautela que atravesó las reuniones en Washington no fue técnica sino política. Los inversores se preguntaron por la popularidad de Milei y su capacidad de sostener el apoyo electoral en los sectores medios y medio-bajos, que todavía no sienten que la recuperación económica llegó a su vida cotidiana.
El informe de Grit lo plantea sin eufemismos: para que Milei gane en 2027, sectores sensibles al crédito como la construcción necesitan mostrar reactivación, y el consumo debe ser sostenido por crédito al consumidor. “Sin esto, el sentimiento negativo podría volverse generalizado e incentivar a los peronistas, que saben cómo apretar esos botones”, advierte el documento.
Stoepelworth es más optimista. Argumenta que el equipo económico salió de su complacencia hace aproximadamente un mes y aceleró el ritmo: bajaron tasas, se relaja el esquema cambiario y los préstamos a empresas muestran señales incipientes de recuperación. Los datos de crédito a pymes muestran que los préstamos de capital de trabajo crecieron 5,6% mensual en el último mes, frente a una contracción de 0,8% en febrero. “Ya pusieron la economía en el microondas”, afirmó. “Eso va a ayudar la sensación de la clase media”.
Sus declaraciones a Bloomberg Línea llegaron justo antes de una clara señal de alerta en ese aspecto. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de febrero, publicado este miércoles por el INDEC, arrojó una caída de 2,6% mensual y de 2,1% interanual, un dato que refuerza las dudas de los inversores sobre la velocidad de la recuperación y la percepción del ciudadano de a pie.












