Bloomberg — Una aerolínea argentina low cost está al borde del colapso, ocho meses después de que un aliado del presidente Javier Milei prometiera invertir US$1.700 millones para intentar rescatar a la compañía, fundada hace una década.
El holding con sede en Miami de Leonardo Scatturice se convirtió el año pasado en el principal accionista de FB Líneas Aéreas S.A., conocida como Flybondi, y anunció un plan para destinar esos recursos a renovar la envejecida flota de la empresa.
“Hoy damos un paso histórico para Flybondi”, señaló Scatturice en un comunicado difundido en diciembre, al presentar un proyecto que contemplaba la incorporación de al menos 25 nuevos aviones de Boeing Co. y Airbus SE. “Invertir es creer, y hoy creemos más que nunca en el futuro”.
Dos directores ejecutivos después, Flybondi todavía no ha realizado ningún pedido en firme ni a Boeing ni a Airbus, según bases de datos del sector y personas familiarizadas con el asunto.
En julio, el sitio especializado Failbondi contabilizó cancelaciones de aproximadamente el 75% de los vuelos programados, mientras que datos de FlightRadar24 muestran que la aerolínea operó solo 153 vuelos, frente a los 2.105 del mismo mes del año anterior. La semana pasada, además, la autoridad de aviación civil de Brasil le ordenó dejar de vender pasajes en ese país, uno de los principales destinos turísticos para los argentinos.
Milei ha evitado pronunciarse sobre Scatturice, cuyas otras empresas han obtenido contratos durante su administración o mantienen vínculos con su aliado estadounidense Donald Trump. Ese silencio llama la atención en un presidente que suele criticar públicamente a los ejecutivos que considera incompetentes.
Tanto COC Global Enterprise, la empresa de Scatturice, como Airbus declinaron hacer comentarios, mientras que Boeing remitió las consultas a Flybondi. La oficina de prensa de Milei tampoco respondió de inmediato a solicitudes de declaraciones.
La aerolínea necesita con urgencia la renovación de flota prometida por Scatturice. Su avión más moderno tiene más de 15 años y, según datos de la consultora aeronáutica Cirium, solo cinco de sus once aeronaves estuvieron operativas durante los últimos 60 días. Una consulta en FlightRadar24 muestra que actualmente apenas dos aviones permanecen en servicio.
La inversión prometida es solo una parte de una crisis mucho más profunda. En julio, Flybondi acusó públicamente a sus antiguos directivos de haber diseñado “una estrategia plagada de irregularidades de tinte fraudulento que afectó a los accionistas y tuvo consecuencias sobre los trabajadores y los pasajeros”.
La aerolínea “se reserva los derechos de accionar legalmente por los perjuicios ocasionados”, señaló Flybondi en un comunicado del 15 de julio. Ese mismo día, COC Global Enterprise informó en otro comunicado que había invertido hasta ese momento US$70 millones en la empresa y aseguró que la compañía estaba “en una situación terminal y a tres días de la quiebra” cuando se convirtió en su principal accionista.
El miércoles, el regulador aeronáutico argentino aprobó el plan de acción presentado por Flybondi para restablecer sus operaciones y le permitió seguir vendiendo pasajes, pese a la sanción impuesta por la autoridad brasileña.
Pandemia y política
Sin embargo, los problemas de Flybondi comenzaron mucho antes de la llegada de Scatturice.
Fundada en 2016 durante el gobierno del expresidente Mauricio Macri, la aerolínea se presentó como una alternativa privada a la estatal Aerolíneas Argentinas S.A. Tras un inicio prometedor, la pandemia de covid-19, errores políticos y la prolongada crisis económica de Argentina llevaron a la empresa al borde de la paralización antes de la llegada del nuevo inversor.
Pese a los esfuerzos de Scatturice, Flybondi sigue atravesando una situación crítica. El mes pasado no operó un solo vuelo durante aproximadamente dos semanas porque, según medios argentinos, no contaba con recursos para pagar el combustible. Aunque reanudó las operaciones, continúa cancelando la mayor parte de sus rutas.
Al mismo tiempo, la empresa enfrenta un éxodo de empleados, desde pilotos hasta personal de tierra y administrativos. El sindicato que representa a los trabajadores sostiene que los empleados suspendidos no cobraron sus salarios conforme al acuerdo homologado por el Gobierno; trabajadores despedidos denuncian en redes sociales que no recibieron indemnizaciones; y numerosos pasajeros aseguran que aún esperan los reembolsos por vuelos cancelados.
Un hotel de Buenos Aires asegura que Flybondi mantiene una deuda de 660 millones de pesos (US$443.000) por alojamiento desde diciembre. La última publicación en Instagram de la empresa tiene casi dos meses. Además, el sitio Failbondi, dedicado a documentar la crisis de la aerolínea, resume la situación con una pregunta: “¿Game Over?”.

Ese tipo de situaciones suele ser el caldo de cultivo perfecto para que Milei arremeta contra empresarios que considera responsables de una mala gestión. El presidente ha criticado al directivo Paolo Rocca por presentar una oferta que calificó de excesiva en una licitación pública y llegó a llamar “delincuente” al propietario de una fábrica de neumáticos, hoy cerrada, por defender prácticas proteccionistas. Durante la campaña presidencial también denunciaba con frecuencia a los “empresarios prebendarios”.
Hasta ahora, el gobierno guarda silencio. La Secretaría de Transporte remitió las consultas al organismo regulador aeronáutico, que se negó a realizar declaraciones oficiales. No obstante, un funcionario del organismo, que pidió mantener el anonimato, indicó que aumentaron las inspecciones, las multas y las sanciones contra la compañía.
Scatturice, exagente de inteligencia argentino y aliado de Trump, posee una amplia red de empresas en Estados Unidos y mantiene vínculos con figuras políticas tanto en Buenos Aires como en Washington. Diversos medios sostienen que mantiene una estrecha relación con Santiago Caputo, principal asesor de Milei.
Una de las empresas de Scatturice, OCP Tech, se ha adjudicado varios contratos con la administración de Milei y figura en casi veinte procesos de contratación pública desde 2023. Otra firma, Tactic Global, cuenta entre sus directivos con exintegrantes de las campañas presidenciales de Trump de 2016 y 2020, además del responsable de la filial argentina de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). El propio Scatturice fue fotografiado junto a Trump en junio de 2025.
Analistas del sector aeronáutico destacan la paradoja de que Aerolíneas Argentinas atraviese un buen momento en medio del proceso de desregulación impulsado por Milei, mientras una aerolínea privada controlada por un aliado político se aproxima al colapso.
“La desregulación no la hundió”, afirmó Enzo Aldo Stobbione, veterano de la industria turística y director de la firma de inteligencia de mercado Business Matching Global, con sede en Brasil. “La hundió la gestión: cifras alejadas de la realidad, una programación de vuelos que nunca se cumplía y controles que llegaban cuando los pasajes ya estaban vendidos”.
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