Buenos Aires — La compañía Meitner Energy presentó al Gobierno formalmente una propuesta para construir un reactor nuclear de US$1.200 millones, en medio de la carrera a la que se subió el presidente Javier Milei por el despegue de la energía atómica en la Argentina.
Como muchos de los grandes anuncios de inversiones de los últimos años, fue el Gobierno el que difundió la iniciativa aun cuando hay dos importantes compañías detrás del avanzado proyecto, que por el monto involucrado y por su naturaleza es candidato para convertirse en la primera presentación al Super RIGI, el régimen de incentivos a las inversiones de sectores innovadores que aún debe pasar por el Senado para hacerse realidad.
Según publicó en su cuenta de X el ministro de Economía, Luis Caputo, el plan es construir un reactor ACR-300, SMR de Generación III+ y tecnología PWR (el primero de su tipo en el país), con una potencia aproximada de 300 MWe. “Esta obra creará alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos durante las etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación”, dijo el funcionario.
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La construcción del reactor llevaría cinco años y estará ubicado en Zárate, en el predio de Atucha de Nucloeoeléctrica, la empresa que opera tres centrales nucleares generadoras de energía eléctrica y que se encuentra en vías de ser privatizada.
El interés por este tipo de reactores es alto en el mundo. Son modulares de menor escala, tienen costos más bajos que las centrales nucleares tradicionales y menores emisiones de carbono.
Las empresas detrás del nuevo reactor
Detrás de la millonaria inversión anunciada, hay una empresa nacional reconocida internacionalmente, que trabaja hace más de dos años en el proyecto, y un fondo estadounidense liderado por un iraní cazador de oportunidades que entre otros apoyos, impulsó a Elon Musk en su brazo espacial SpaceX: Ansari Group.
La tecnología del reactor está patentada por la rionegrina Invap, que con su filial estadounidense Black River Technology integra Meitner Energy con 40% de participación en un joint venture junto a Ansari Group, el mayoritario controlante.
Hace solo dos meses, la firma designó a un nuevo CEO: Teófilo Lacroze, un ejecutivo conocido en el sector por su paso por el mismo cargo en Shell y Reizen. Le toca ahora liderar la ejecución del proyecto.
INVAP es propiedad de la Provincia de Río Negro y tiene una estrecha relación con diversos organismos del Estado Nacional como ejecutor de proyectos tecnológicos complejos, entre ellos la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), hoy con conflictos tras la desvinculación de 61 trabajadores.
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Pero además, desarrolla proyectos de última generación en todo el mundo (se encuentra en 13 países). Desde un proyecto en Arabia Saudita, con el Reactor LPRR en Riad, diseñado y construido con el King Abdulaziz City for Science and Technology (KACST) como cliente, hasta la Planta de Producción de Elementos Combustibles Nucleares FMPP, en Egipto, para la autoridad de Energía Atómica de ese país (EAEA); pasando por la Planta para la producción de elementos combustibles nucleares Draria (en Argel, Argelia), diseñada y construida.
Según un adelanto de sus estados financieros trimestrales cerrado el 31 de marzo de 2026 informados a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la compañía tuvo resultados positivos. INVAP registró una ganancia neta de ARS$7.260 millones en ese período, con un resultado integral total de ARS$9.659 millones.
Su socia en Meitner Energy maneja balances bastante más abultados aunque menos accesibles. Ansari Group Ltd. (constituida en Canadá y los Emiratos Árabes Unidos) se define como un holding y una firma global de consultoría boutique que asesora en estrategias de alto nivel para la expansión y globalización de negocios, consultoría empresarial, desarrollo de startups y servicios de capital de riesgo en amplios sectores como tecnología, minería, alimentos, petróleo y gas, defensa, infraestructura y real estate, entre otros. La compañía tiene clientes en más de 90 países, privados y gobiernos, y fue impulsor de importantes compañías que hoy son número uno en sus sectores.
El Grupo pertenece a la familia Ansari y tiene al frente al magnate Hamid Ansari, un empresario y filántropo con intereses en la energía y minería argentina de larga data. Hace tres años, un grupo de empresarios de Emiratos Árabes se reunió con funcionarios de Jujuy, para expresarles su interés en invertir en litio en la provincia.
Según consignó en aquel momento el diario Pregón de Jujuy, uno de ellos era Hamid Ansari, miembro gerente de Ansari Management LLC junto con Pablo Franzetti, nombrado entonces como socio de esa compañía y mencionado el jueves por Caputo como director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de Meitner Energy en Argentina.

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La familia Ansari está detrás de la fundación Xprize. Allí presentan a Hamid Ansari como fundador y gerente general de Ansari Management LLC, una firma de asesoramiento estratégico con sede en Dallas, Texas, y un referente en innovación tecnológica, especializado en el desarrollo e implementación de tecnologías disruptivas.
“Su experiencia en posicionamiento estratégico, fusiones y adquisiciones (M&A) ha contribuido a concretar numerosas operaciones empresariales exitosas, con valores que van desde decenas de millones hasta más de mil millones de dólares”, dice en su perfil de xprize.org/.
Anteriormente, describe, fue cofundador de Prodea Systems Inc., una compañía dedicada a servicios para el Internet de las Cosas (IoT), y de Telecom Technologies Inc., donde se desempeñó como presidente hasta su fusión con Sonus Networks (Nasdaq: SONS) en 2001.
“Su pasión por la innovación y la transformación tecnológica lo llevó, junto con su familia, a patrocinar en 2004 el Ansari XPRIZE, un premio de 10 millones de dólares destinado a la primera organización no gubernamental que lograra lanzar al espacio una nave espacial tripulada y reutilizable en dos oportunidades dentro de un período de dos semanas”, detalla.
Esa iniciativa incentivó al ecosistema espacial en el que despegó SpaceX de Elon Musk. Luego, la Fundación Musk financió el XPRIZE Carbon Removal por US$100 millones, dirigido y gestionado por Anousheh Ansari, una importante mujer de la familia.













