Iván Cepeda sacude mercados y abre debate sobre el rumbo económico de Colombia

La pregunta es si Cepeda puede realmente convertir un posible primer puesto este fin de semana en una victoria electoral.

Qué posibilidad tiene Iván Cepeda de ganar en primera vuelta, como Álvaro Uribe en 2002.
Por Oscar Medina

Bloomberg — El hijo de un líder comunista asesinado está causando volatilidad en los mercados en vísperas de las elecciones presidenciales de Colombia y los inversionistas se preguntan si puede ganar y, de ser así, qué tan radical sería su gobierno.

El senador Iván Cepeda se dirige a la primera vuelta de las presidenciales del domingo como el claro favorito, respaldado por gran parte del electorado de clase trabajadora, negro e indígena, que contribuyó a convertir a Gustavo Petro en el primer presidente de izquierda de Colombia hace cuatro años.

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Esto ha generado preocupación de que Cepeda, un aliado cercano del presidente, impulse el proyecto de Petro: una agenda a menudo conflictiva que incluyó la suspensión de la exploración petrolera, enfrentamientos con el Banco de la República y Estados Unidos, así como una creciente carga de deuda.

La mayor preocupación es que Cepeda vaya más allá, endeudándose a niveles insostenibles e, incluso, eliminando un régimen de inflación objetivo que ha ayudado a mantener los aumentos de precios en un sólo dígito durante gran parte del último cuarto de siglo.

“Su visión estatista de la economía es mucho más profunda que la de Petro”, dice Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis. “Considera que el Estado es un actor central en la economía”.

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La pregunta es si Cepeda puede realmente convertir un posible primer puesto este fin de semana en una victoria electoral.

Es casi seguro que se enfrentará en la segunda vuelta a uno de los dos candidatos conservadores —Abelardo de la Espriella o la senadora Paloma Valencia—, lo que alimenta entre los inversionistas la expectativa de que los colombianos opten finalmente por un candidato dispuesto a revivir la tradición proempresarial del país.

Consolidar la revolución de Petro

El año pasado parecía improbable que los colombianos respaldaran a otro candidato de izquierda. La popularidad de Petro se había desplomado en medio de una serie de escándalos de corrupción y reveses en el Congreso.

Pero el presidente, a quien la Constitución colombiana no permite presentarse a una reelección, se recuperó en los últimos meses tras implementar un aumento récord del salario mínimo y una ley laboral que mejoró el pago de horas extras y otros derechos de los trabajadores.

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Eso ha beneficiado a Cepeda, que ahora intenta persuadir a sus principales seguidores de que le ayuden a consolidar la revolución de Petro. Ha llevado ese mensaje anti elitista a los barrios más pobres, utilizando coloridas “chivas”, asociadas con la Colombia rural, y música popular para reforzar su imagen como representante de la gente común frente a la clase política.

“Lo que Petro hizo en Colombia, nadie lo va a echar pa’ atrás”, sonaba a todo volumen por los altavoces, al ritmo de los acordeones de un tema vallenato.

Cuando la chiva se detuvo en las calles empinadas de El Dorado, un barrio de popular ubicado en la parte alta del oriente de Bogotá, con vista a la ciudad de 10 millones de habitantes, los seguidores de Cepeda bajaron para repartir folletos, corear consignas y bailar. Algunos de los residentes de El Dorado llegaron allí tras huir del conflicto armado en las zonas rurales.

“Iván se sensibiliza, solidariza con víctimas de la Policía, del Ejército, de las guerrillas”, dijo Luis Carlos Montenegro, un abogado de 35 años, que organizó la gira en chiva, desde una sala decorada con banderas palestinas y una fotografía del Che Guevara junto a Fidel Castro.

Cepeda, de 64 años, es hijo de padres comunistas y estudió en Bulgaria después de que las amenazas de muerte obligaran a la familia a exiliarse al otro lado de la Cortina de Hierro. Sobrevivió a la guerra sangrienta de las décadas de 1980 y 1990, cuando paramilitares exterminaron a miles de líderes de izquierda colombianos, incluido su padre, asesinado en 1994.

Según Guzmán, esa experiencia moldeó su visión de la élite política tradicional de Colombia como un grupo malévolo y poco fiable.

“Cepeda será menos propenso que Petro a pactar con el establecimiento político, a incluirlo en su gabinete o a intentar moderar sus propuestas”, afirma Guzmán.

Los aliados de Cepeda, sin embargo, rechazan la idea de que sea un radical extremo. Abandonó el Partido Comunista hace cuatro décadas y ahora busca “la justicia social dentro de una forma más humana de capitalismo”, dijo el exsenador Gustavo Bolívar, quien trabaja para la campaña de Cepeda.

Su estilo se parece más al de un intelectual que al de un agitador político. Según Bolívar, eso lo hará menos conflictivo que Petro, conocido por sus acaloradas disputas en redes sociales y sus ataques agresivos contra adversarios como el Banco de la República, al que acusó de “genocidio” tras subir las tasas de interés este año.

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Cepeda se ha mostrado relativamente vago sobre sus planes económicos y sobre a quién nombraría en puestos clave. Pero está “buscando gente que le den tranquilidad” a los mercados, alguien “que sepa lo que hace, que no vaya a hacer ninguna locura, tal como Petro no lo ha hecho”, dice Bolívar.

Inversión y banco central

Es probable que parte de la inversión acumulada, especialmente en minería y energía, siga paralizada si Cepeda gana, dijo Ana Fernanda Maiguashca, exmiembro del Banco de la República y directora del Consejo Privado de Competitividad.

“Hay sectores en los que lo único que dicen es: ‘Hablemos después de las elecciones”, dice Maiguashca. “Se trata de sectores altamente regulados por el Estado”.

Los onerosos requisitos de licencias impuestos por Petro son uno de los principales obstáculos que frenan la inversión, añade Maiguashca.

S&P Global Ratings rebajó la calificación de Colombia a BB- el mes pasado, la nota crediticia más baja en la historia del país. La decisión llegó después de que Petro suspendiera la regla fiscal de Colombia, que limitaba la capacidad del gobierno para acumular deuda.

Para los tenedores de bonos es preocupante el régimen de inflación objetivo del país, que pende de un hilo. Tres de los miembros nombrados por Petro para la junta, de siete integrantes del Banco de la República, han cuestionado la meta del 3%, al tiempo que se oponen al ajuste monetario para frenar la aceleración de los precios.

Si Cepeda ganara, podría nombrar a dos nuevos codirectores en 2029, lo que potencialmente les daría una mayoría favorable a esas posturas.

“Desde la perspectiva del mercado, las dos principales preocupaciones asociadas a Cepeda son la falta de compromiso con la consolidación fiscal y la independencia del banco central”, dice Alejandro Arreaza, economista de Barclays.

Cepeda no respondió a solicitudes de comentarios. Sin embargo, en los días de cierre de su campaña, acusó al Banco de la República de intentar “asfixiar la política económica del gobierno” mediante alzas de las tasas de interés.

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Industria petrolera

Cepeda podría ser menos radical que Petro en lo relativo a la exploración petrolera. Aunque comparte la oposición del actual mandatario con respecto al fracking, ha defendido una eliminación más gradual de los combustibles fósiles para evitar que Colombia dependa de energía importada.

“Él está dispuesto a escuchar al sector de hidrocarburos”, dice Bolívar. “La transición energética continuaría, pero creo que estaría abierto a escuchar”.

Cepeda dijo este mes que la petrolera estatal Ecopetrol sería una fuente importante de financiación para sus planes de ampliar las ayudas a los adultos mayores y personas de bajos ingresos, los jóvenes, estudiantes y líderes sociales, entre otros.

Crisis de seguridad

El agravamiento de la crisis de seguridad es una de las principales preocupaciones de los votantes, mientras las bandas del crimen organizado reclutan más combatientes y se expanden hacia zonas antes consideradas seguras. Los atentados terroristas se han intensificado en los últimos meses, incluidos ataques con carros bomba y drones y gran parte de la violencia se concentra en un corredor clave para las exportaciones de cocaína en el suroeste de Colombia.

Cepeda es uno de los arquitectos de la política de “paz total” de Petro, mediante la cual el gobierno negocia actualmente con siete grupos armados vinculados al narcotráfico. Entre ellos figuran facciones disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), desmovilizadas tras el acuerdo de paz de 2016.

El senador quiere continuar este proceso, mientras que sus principales rivales pretenden poner fin a las conversaciones y ordenar una ofensiva militar contra dichos grupos.

Cepeda ha buscado en repetidas ocasiones el encarcelamiento del expresidente Álvaro Uribe Vélez, referente de la línea dura en materia de seguridad y mentor de la candidata Paloma Valencia, quien solicitó ayuda de EE.UU. para una ofensiva masiva contra los rebeldes marxistas entre 2002 y 2010. Cepeda ha dedicado gran parte de su carrera a documentar los abusos cometidos durante el mandato de Uribe, mientras que tanto Valencia como De la Espriella defienden un retorno a esas políticas.

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El candidato sostiene que continuaría con las conversaciones de paz pese al recrudecimiento de la violencia y al escaso éxito de las negociaciones hasta ahora.

“Él piensa que es mejor buscar la paz mil veces y fracasar, que resignarnos a la guerra”, dijo Bolívar.

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