Bogotá — La informalidad empresarial continúa siendo uno de los principales desafíos para los micronegocios en Colombia.
En 2025, el 87,5% de estas unidades productivas presentó algún grado de informalidad multidimensional, el nivel más alto de la serie disponible desde 2019, cuando el indicador se ubicó en 86%.
El fenómeno va más allá de la ausencia de registros para operar. También comprende incumplimientos laborales, tributarios, contables y sectoriales que pueden limitar el crecimiento de los negocios, dificultar su acceso al financiamiento y restringir su integración a cadenas de valor.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mide esta problemática mediante el Índice Multidimensional de Informalidad Empresarial (IMIE), que evalúa cuatro dimensiones: entrada, insumos, producción y tributaria y contable.
El indicador se aplica a unidades económicas con hasta nueve personas ocupadas, conocidas como micronegocios.
Las cifras muestran que los avances hacia la formalización han sido limitados y desiguales entre actividades económicas.
De las 12 actividades analizadas, solo cuatro redujeron su incidencia de informalidad entre 2019 y 2025, mientras que las otras ocho registraron aumentos.
Las mayores tasas de informalidad
La minería encabezó la clasificación en 2025, con una incidencia de informalidad empresarial multidimensional de 99,6%, frente a 98,5% en 2019. Le siguieron transporte, con 98,4%, y construcción, con 97,7%.
Las tres actividades superaron el umbral del 97%, lo que evidencia la extensión de los incumplimientos empresariales en sectores relevantes para la inversión, la infraestructura, la movilidad y los encadenamientos productivos.
Las actividades artísticas también registraron una incidencia elevada, de 93,4% en 2025, frente a 92,9% seis años antes.
En información y comunicaciones, el indicador aumentó de 84,2% a 90,5%, una variación de 6,3 puntos porcentuales.
La industria pasó de 87,7% a 88,7%, mientras que alojamiento registró una reducción marginal, de 88,9% a 88,5%. En comercio, la incidencia disminuyó de 84,1% a 82,6%.
Estos resultados reflejan que la informalidad no afecta de la misma manera a todas las actividades y que, incluso en sectores donde se presentaron mejoras, la proporción de micronegocios con algún incumplimiento continúa siendo elevada.
Salud humana registra el mayor aumento de informalidad
Las actividades de salud humana presentaron el deterioro más pronunciado entre 2019 y 2025.
Su incidencia de informalidad pasó de 59,5% a 71%, un incremento de 11,5 puntos porcentuales.
El segundo mayor aumento correspondió a las actividades financieras y de seguros, donde el indicador subió de 59,1% a 67%, equivalente a 7,9 puntos porcentuales.
En información y comunicaciones, el avance de la informalidad fue de 6,3 puntos porcentuales, hasta 90,5%.
La industria, las actividades artísticas, la minería y el transporte también registraron incrementos frente a 2019.
La educación, por el contrario, redujo su incidencia de 77% a 75,3%, una disminución de 1,7 puntos porcentuales. Aunque el indicador mejoró, tres de cada cuatro micronegocios del sector todavía presentaban algún grado de informalidad multidimensional en 2025.
Agricultura lidera las mejoras
La agricultura registró la mayor reducción de informalidad empresarial entre las actividades analizadas.
El indicador pasó de 71,1% en 2019 a 64,8% en 2025, una caída de 6,3 puntos porcentuales.
Pese a esta mejora, cerca de dos de cada tres micronegocios agrícolas seguían presentando algún incumplimiento en las dimensiones evaluadas.
Además de agricultura, educación, comercio y alojamiento fueron las únicas actividades que redujeron su incidencia de informalidad durante el periodo.
Sus disminuciones fueron de 1,7, 1,5 y 0,4 puntos porcentuales, respectivamente.
El balance evidencia la dificultad de extender los avances en formalización al conjunto de la economía.
Mientras algunas actividades lograron reducir sus indicadores, otras experimentaron retrocesos significativos, como salud humana, las actividades financieras y de seguros, e información y comunicaciones.
Formalización requiere medidas diferenciadas
Las diferencias sectoriales plantean desafíos para el diseño de políticas de formalización empresarial.
Las barreras relacionadas con el registro, la protección social, la obtención de permisos y el cumplimiento de las obligaciones tributarias varían según las características de cada actividad.
Por ello, una estrategia uniforme podría tener un alcance limitado frente a las particularidades de los micronegocios.
El diagnóstico de ANIF apunta a la necesidad de reducir los costos de cumplimiento, fortalecer las capacidades de estas unidades productivas y generar beneficios concretos asociados con la operación formal.
La persistencia de tasas elevadas de informalidad también tiene implicaciones para la calidad del empleo y el desarrollo productivo. Las dificultades para acceder a financiación y vincularse con empresas de mayor tamaño pueden restringir las oportunidades de crecimiento de los negocios.













