Bloomberg Línea — El Congreso de Honduras aprobó esta semana la reformulación del presupuesto general para 2026, que asciende a 444.335,8 millones de lempiras (HNL), unos US$16.758 millones.
La administración del gobierno central, que incluye secretarías y entidades bajo control directo del Ejecutivo, recibirá L263.807 millones, mientras que las instituciones descentralizadas, como agencias autónomas y empresas estatales, contarán con L180.528 millones.
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El Gobierno de Nasry Asfura, quien asumió hace cerca de 90 días con el respaldo explícito del presidente de EE.UU., Donald Trump, describe este presupuesto como un ejercicio de austeridad para corregir lo que califica como los “excesos” de la administración anterior.
El secretario de Finanzas, Emilio Hernández, dijo que la reducción de L25.000 millones (un 5,3% respecto al anteproyecto original) se ajusta “a la verdadera capacidad del Estado”.
Según el funcionario, el objetivo es reducir la deuda flotante y frenar el crecimiento de la planilla estatal, que hoy consume el 26,2% del presupuesto, para así reorientar los recursos a la “inversión real”.
“En Educación se aumentó más de 3.700 millones de lempiras, en Salud hay un aumento superior a los 2.000 millones de lempiras, en Seguridad aumenta los 1.800 millones de lempiras y en Defensa un aumento de 1.524 millones de lempiras”, detalló Hernández. Las transferencias a las corporaciones municipales subieron del 5,8% al 7,3%.
Tensiones y desacuerdos
El proyecto contó con el respaldo de 90 de los 128 diputados del CN. La oposición, agrupada en el Partido Libertad y Refundación (Libre), se abstuvo de votar y señaló al Gobierno de aplicar “la austeridad a los más pobres”.
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En un video en redes sociales, el exsecretario de Finanzas de Castro, Christian Duarte, dijo que el recorte toca programas sociales, como merienda escolar, provisión de medicamentos gratuitos, además de eliminar subsidios a la energía, así como algunas disposiciones presupuestarias orientadas a la rendición de cuentas.
Otro de los puntos de fricción durante la discusión fue la asignación para la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). La institución solicitaba un presupuesto de L8.600 millones, pero el proyecto inicial del Ejecutivo contemplaba una disminución.
Tras negociaciones con una comisión legislativa, se acordó mantener el presupuesto en L7.406 millones, similar al de 2025, evitando el recorte directo, aunque la cifra sigue lejos del 6% del presupuesto nacional que exige la Constitución de la República.
El presupuesto 2026 carga con el peso de una transición de poder caótica. Por ley, debió aprobarse entre septiembre y diciembre de 2025.
No obstante, el entonces presidente del Congreso Nacional y aliado de Castro, Luis Redondo, no convocó a sesiones ordinarias desde finales de agosto, paralizando la aprobación del anteproyecto durante el cambio de gobierno.












