Bonos de SpaceX amplían pérdidas y sorprenden al mercado de crédito corporativo

La espectacular emisión de bonos de SpaceX se está debilitando rápidamente en el mercado secundario, y los operadores afirman que no recuerdan otra operación reciente que se haya debilitado tanto.

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Letrero de SpaceX durante la ceremonia de cierre de la sesión en el Nasdaq MarketSite de Nueva York el 12 de junio. Foto: Michael Nagle/Bloomberg
Por Caleb Mutua - Ying Luthra - Brian Smith

Bloomberg — La histórica emisión de bonos de SpaceX (SPCX) se está deteriorando tan rápidamente en el mercado secundario que los operadores aseguran no recordar otra colocación reciente cuyos diferenciales se hayan ampliado con tanta rapidez.

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Un importante intermediario cotizaba los bonos de SpaceX al 2056 con diferenciales de hasta 0,28 puntos porcentuales por encima del precio de emisión, fijado en 1,75 puntos porcentuales sobre los bonos del Tesoro de EE.UU., según fuentes que pidieron no ser identificadas por tratarse de operaciones privadas en el mercado extrabursátil.

Las pérdidas no realizadas de la emisión de US$25.000 millones de SpaceX no han dejado de aumentar desde que los bonos comenzaron a cotizar y ascendían a unos US$305 millones al cierre del jueves, en comparación con los bonos del Tesoro de EE.UU. Los títulos de mayor plazo, que despertaron más dudas que los de vencimientos más cortos, ya borraron prácticamente toda la mejora en los diferenciales que los bancos colocadores habían conseguido a medida que las órdenes crecían hasta casi US$90.000 millones.

Según operadores, estos movimientos sugieren que gran parte de la demanda provino de fondos con estrategias de corto plazo, más que de inversionistas tradicionales dispuestos a mantener los bonos hasta el vencimiento, que buscaban obtener una ganancia rápida con la operación. La presión vendedora resulta aún más llamativa porque las acciones de SpaceX se han mantenido relativamente estables desde que los bonos se colocaron el martes, después de desplomarse 16% el día anterior.

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Aunque detrás de las ventas también podrían existir factores técnicos —como fondos de cobertura cerrando o cubriendo posiciones cortas—, la magnitud del movimiento, prácticamente sin precedentes, refleja el perfil singular de SpaceX. La empresa, que este mes llegó a alcanzar una capitalización bursátil de US$2,64 billones, obtuvo calificaciones de grado de inversión pese a que se prevén varios años de flujo de caja negativo y a una fuerte dependencia de Elon Musk, un factor que Fitch Ratings calificó como una “restricción clave para la calificación”.

“Esperábamos que los diferenciales de SpaceX se ampliaran respecto del nivel de emisión, pero no de esta magnitud”, dijo Tony Trzcinka, gestor de portafolios de Impax Asset Management. “Probablemente sea el resultado de una tormenta perfecta: la pérdida de más de US$600.000 millones en valor bursátil desde el lanzamiento, la presión técnica derivada del aumento del tamaño de la emisión y unos inversionistas que todavía intentan determinar cómo valorar su perfil de riesgo único”.

El movimiento contrasta con el desempeño de otras grandes emisiones recientes en el mercado secundario. Nvidia Corp (NVDA), por ejemplo, captó US$25.000 millones este mes mediante una emisión de deuda de grado de inversión dividida en siete tramos. Desde entonces, los diferenciales de sus bonos al 5,55% con vencimiento en 2046 se han ampliado apenas 8 puntos básicos, un comportamiento similar al de sus bonos al 5,625% con vencimiento en 2056.

En cambio, las primas de riesgo de los bonos de mayor plazo emitidos por Alphabet Inc. en febrero se han reducido. En general, un aumento de los diferenciales indica que los inversionistas perciben un mayor riesgo de que una empresa tenga dificultades para cumplir con sus obligaciones. Tras el reciente deterioro, la curva de crédito de SpaceX ahora cotiza más en línea con la de Oracle Corp (ORCL), cuyos bonos de largo plazo también ampliaron sus diferenciales poco después de salir al mercado.

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Las acciones tecnológicas arrastraron a la baja a los principales índices bursátiles mundiales el viernes, en medio de una nueva ola de ventas en los fabricantes de chips. El sentimiento también se vio afectado por un informe según el cual OpenAI podría aplazar sus planes de salir a bolsa y por las advertencias de dos reconocidos gestores de fondos de cobertura de China, quienes consideran que el auge de la inteligencia artificial en los mercados globales se ha convertido en una burbuja insostenible.

La curva de tasas de SpaceX converge con la de Oracle

La mayor demanda por la emisión de SpaceX se concentró en los bonos a cinco años, lo que permitió a la empresa reducir con mayor fuerza el costo de financiamiento en ese tramo que en los vencimientos más largos. En cambio, el interés por los bonos a 20 y 30 años fue más débil y esos tramos registraron la mayor caída de la demanda.

Un representante de SpaceX no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios y los bancos que administraron la emisión tampoco hicieron declaraciones sobre el comportamiento de los bonos en el mercado secundario.

Los inversionistas en bonos han tenido que absorber una avalancha de grandes emisiones este año, mientras los gigantes tecnológicos buscan recaudar miles de millones de dólares para financiar proyectos de inteligencia artificial. La colocación de deuda corporativa de grado de inversión en EE.UU. alcanzó US$175.000 millones hasta el martes, un récord para junio que superó el máximo anterior de US$169.000 millones establecido en 2020.

Los contratos de swaps de incumplimiento crediticio (CDS) vinculados a los bonos de SpaceX comenzaron a negociarse activamente esta semana, informó Bloomberg el jueves. Estos instrumentos permiten a los inversionistas protegerse frente a posibles pérdidas o especular sobre la solvencia de la empresa. Al ampliar las formas de tomar exposición al crédito de SpaceX, podrían impulsar aún más la negociación de sus bonos.

--Con la colaboración de Davide Barbuscia, Bailey Lipschultz y Brian Chappatta.

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