Bloomberg Línea — Los primeros compases del año han dejado movimientos erráticos en los mercados de divisas. Las tensiones geopolíticas, combinadas con señales contradictorias de política monetaria en Estados Unidos, han generado incertidumbre en torno a la dirección del dólar. Sin embargo, ING sostiene que, pese a los desafíos, la moneda estadounidense podría mantener su fortaleza en el corto plazo.
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El informe mensual del banco plantea que, a pesar del creciente debate sobre la desdolarización global, no hay claridad sobre un efecto inmediato en la cotización del dólar. Mientras tanto, factores estacionales y la solidez de algunos datos macroeconómicos de Estados Unidos contribuyen a sostener la demanda por activos en dólares.
“La venta del dólar en diciembre por razones estacionales debería dar paso a un mayor apoyo en el primer trimestre”, según Chris Turner, analista de ING. La entidad destaca que los mercados aún perciben resistencia a recortes inmediatos por parte de la Reserva Federal, lo que proporciona soporte adicional para la moneda.
Un “teflón” para el dólar
Turner observa un contexto en el que, a pesar de los choques externos y las presiones internas, el dólar sigue mostrando resiliencia. De ahí surge la metáfora del “teflón”, una referencia a la capacidad de la moneda para resistir factores que normalmente debilitarían su valor.

“Los mercados de divisas han tenido un comienzo de año agitado. Aunque los inversores pueden ver la ruptura de las reglas internacionales como otro factor que exige una desdolarización a largo plazo, el impacto a corto plazo está lejos de ser claro”, dice Turner.
A ello se suman los precios del petróleo, que han repuntado en los primeros días del año. Turner señala que “el alza de los precios del petróleo sólo se suma a la fortaleza estacional del dólar que se observa típicamente en enero y especialmente en febrero”.
Uno de los puntos de atención del informe es el impacto político sobre la Reserva Federal. “La presión política sobre la Fed está llevando a cierta venta del dólar. Sin embargo, los inversores son cautelosos con este tema y, a menos que el Departamento de Justicia acuse al presidente de la Fed, Jerome Powell, creemos que el mercado seguirá reacio a apostar por el tema de ‘vender a Estados Unidos’”, plantea el analista.
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La previsión base del banco apunta a un fortalecimiento progresivo del euro a medida que la actividad en la eurozona repunte, pero sin desplazar por ahora al dólar como refugio dominante. “Nuestro escenario base sigue siendo que el crecimiento de la eurozona, impulsado por el gasto fiscal, emerja a partir del segundo trimestre y sea la fortaleza del euro la que lleve al 1,22 a finales de año”, según Turner.
Latinoamérica y el efecto del dólar fuerte
La trayectoria del dólar también tiene implicaciones relevantes para las economías emergentes, en especial las latinoamericanas. ING observa oportunidades en algunas monedas regionales, aunque también advierte sobre riesgos electorales y renegociaciones comerciales.
En el caso de Brasil, el real cuenta con factores de soporte estructural. “El caso optimista para el real brasileño es el rendimiento implícito del 13% y la posibilidad de fuertes entradas en su mercado de bonos”, dice Turner. La entidad prevé una reducción gradual de la tasa Selic desde el actual 15% hasta 12,5% este año, en un contexto de apetito global por activos emergentes.

Sobre México, Turner destaca la resiliencia del peso pese a episodios de tensión bilateral con Estados Unidos. “Quizás sea porque estas amenazas se han hecho durante un par de años ya”, según el analista. Con una tasa de interés que se estabiliza en torno al 7% y una expectativa de crecimiento de 1,3% para este año, el peso mexicano se mantiene atractivo, aunque el banco advierte que “el principal riesgo para el peso mexicano es la renegociación del T-MEC en julio”.
Chile también figura entre los mercados destacados del informe. ING subraya que “el peso ha sorprendido a muchos al romper por debajo de 900 por dólar”. Este movimiento ha estado impulsado por dos factores clave: “el enorme repunte del cobre y la victoria aplastante de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de diciembre”, según Turner. A ello se suman dudas sobre la estrategia de intervención del banco central y un entorno de términos de intercambio positivos.
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Para concluir, Turner resalta que América Latina, en su conjunto, mantiene una posición relativamente favorable dentro del universo de monedas emergentes. “Nos gusta la renta fija local de mercados emergentes este año”, según ING, lo que favorece el flujo de capital hacia monedas como el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano, al menos en el primer semestre.













