El mercado de bonos, atento a un posible cambio en el manual de deuda de la era Yellen

La cartera de economía de EE.UU. define esta semana su estrategia de deuda mientras el mercado analiza si ajustará su guía sobre emisiones en medio de déficits elevados.

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Fotógrafo: Al Drago/Bloomberg
Por Christopher Anstey - Greg Ritchie

Bloomberg — El miércoles será una especie de “día de la marmota” para los operadores de bonos de Estados Unidos, que —como viene ocurriendo desde hace más de un año— estarán pendientes de cualquier cambio en la orientación del Tesoro en su plan más reciente de emisión de deuda.

Los inversores buscarán cualquier ajuste en la guía del Tesoro, dentro de su declaración trimestral de refinanciación, respecto de que no se esperan aumentos en la emisión de notas y bonos “durante al menos los próximos varios trimestres”. Aunque actualmente la deuda a más largo plazo es más costosa que la de corto plazo, depender de las letras para financiar un déficit anual cercano a los US$2 billones también conlleva riesgos propios.

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No pueden seguir diciendo simplemente ‘al menos varios trimestres’”, dijo Jack McIntyre, gestor de portafolio en Brandywine Global Investment Management, en Filadelfia. “Intentarán resistirlo todo lo que puedan”, pero en algún momento los funcionarios tendrán que pensar en aumentar la venta de deuda con intereses, señaló.

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Incrementar la emisión de letras, que vencen en hasta un año, deja los costos de la deuda del Gobierno más expuestos a movimientos bruscos en las tasas y a cambios en el sentimiento del mercado, debido a que las subastas son más frecuentes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre estos riesgos el mes pasado.

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Sin embargo, el Tesoro tiene motivos para creer que una demanda sólida puede absorber el aumento en la oferta de letras, al menos por ahora. Los fondos del mercado monetario han crecido hasta aproximadamente US$7,6 billones —de los cuales cerca del 42% está invertido en Treasuries— y continúan expandiéndose. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también ha argumentado que la Ley GENIUS podría canalizar billones de dólares hacia los Treasuries, ya que exigiría a los emisores de stablecoins mantener reservas en activos como las letras del Tesoro.

Antes de asumir el cargo el año pasado, Bessent había criticado la orientación del Tesoro bajo Janet Yellen. Más recientemente, las declaraciones han insinuado que los funcionarios están evaluando el potencial de “aumentos futuros” en las subastas de títulos con interés y de tasa flotante, sin ofrecer un cronograma.

Eso ha dejado a los operadores en alerta ante cualquier cambio en el lenguaje este miércoles.

“Si quitás ‘al menos’ y dejás solo ‘varios’, entonces el mercado va a decir: bien, tenemos unos tres trimestres más de este nivel de emisión de cupones”, dijo McIntyre.

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Lo ineludible para el Tesoro es el aumento constante de la deuda total, que sigue elevando el volumen de emisión. Esa carga solo está creciendo —con los costos derivados de la guerra con Irán, la incertidumbre sobre el futuro de los aranceles comerciales y un crecimiento más lento que generan advertencias de déficits presupuestarios más amplios.

El departamento debe actualizar el lunes su estimación de necesidades de financiamiento para el trimestre en curso, antes del anuncio de refinanciación. En febrero, proyectó un endeudamiento neto de US$109.000 millones para los tres meses hasta junio.

En cuanto a las subastas de refinanciación de la próxima semana, los operadores esperan en general que estén compuestas por:

  • US$58.000 millones en notas a 3 años el 11 de mayo
  • US$42.000 millones en notas a 10 años el 12 de mayo
  • US$25.000 millones en bonos a 30 años el 13 de mayo

En señal de hasta qué punto se examinará la semántica de la declaración del Tesoro, los estrategas de Wall Street ofrecieron diversas posibles modificaciones.

JPMorgan Chase & Co. ve un “riesgo significativo” de que el Tesoro elimine el “al menos” de su guía. Barclays Plc espera que se mantenga “al menos”, pero que “varios” sea reemplazado por “los próximos pocos” trimestres. Wells Fargo plantea: ningún cambio “al menos hasta el final del año calendario 2026”, o quizás una eliminación completa de la frase.

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Cualquier ajuste “podría mover los precios” en el mercado, advirtieron estrategas de TD Securities. De hecho, una de las razones por las que Citigroup Inc. había esperado que el Tesoro ya hubiera preparado a los inversores para una expansión en el tamaño de los cupones a partir de este noviembre era que el impacto de mercado “podría minimizarse empezando antes”.

“Sin embargo, en este momento, consideramos muy poco probable que Bessent edite la próxima declaración de política del Tesoro”, escribieron estrategas de Citigroup, incluido Jason Williams.

El equipo de Citigroup el mes pasado postergó su previsión de aumentos en la emisión de cupones hasta mayo de 2027 “como mínimo”. Goldman Sachs Group Inc. también retrasó su proyección, ubicándola ahora en febrero de 2027.

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Entre los factores que el Tesoro debe considerar están los cambios en los patrones de demanda de deuda pública. En los últimos meses, la Reserva Federal ha sido compradora de letras mientras buscaba recomponer las reservas bancarias en el sistema financiero, pero esas compras se han reducido.

De cara al futuro, la Fed pronto tendrá un nuevo presidente en Kevin Warsh. El mes pasado dijo a senadores estadounidenses que el banco central “no debería mantener activos del Tesoro a largo plazo” y que está a favor de reducir su balance con el tiempo. Ambas ideas tendrían implicancias para la emisión del Tesoro.

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Las medidas de la administración Trump para reducir regulaciones bancarias también tienen el potencial de afectar el nivel de demanda de Treasuries por parte de los bancos. Antes del próximo anuncio de refinanciación, el Tesoro consultó a los primary dealers en su encuesta trimestral habitual sobre cómo los cambios en la regulación bancaria afectan la demanda de inversores y la liquidez en este mercado de US$31 billones.

En cuanto a la orientación futura, un panel clave de asesores externos recomendó hace más de un año que el Tesoro abandonara el lenguaje actual. En febrero, el grupo —el Comité Asesor de Endeudamiento del Tesoro, que incluye a determinados operadores e inversores— mantuvo discusiones “robustas” sobre la mejor forma de aumentar el tamaño de las subastas, según su carta a Bessent.

El debate giró en torno a “las compensaciones relativas entre aumentar el tamaño de las subastas de manera más gradual, posiblemente antes de que sea necesario, frente a una senda más acelerada de incrementos cuando la brecha de financiamiento sea mayor”.

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El comité también reiteró su visión de que las proyecciones actuales podrían justificar aumentos en la emisión de cupones en el año fiscal 2027, que comienza en octubre. Está previsto que el TBAC se reúna el martes, y su declaración se publicará junto con los anuncios del Tesoro el miércoles.

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