El oro cae con fuerza y toca mínimos de noviembre, pero Citi cree que aún no es hora de comprar

La combinación de inflación persistente, rendimientos elevados y un dólar fortalecido ha debilitado al metal precioso. Citi considera que aún existen riesgos de nuevas caídas.

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Gold Refining at the Valcambi SA facility in the Swiss town of Balerna

Bloomberg Línea — El oro profundiza su corrección y se mueve en niveles no vistos desde noviembre después de que la fortaleza de los datos económicos de Estados Unidos reforzara las expectativas de que la Reserva Federal podría mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo.

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La caída ha llevado al metal a perder una referencia técnica seguida de cerca por los inversores institucionales, un deterioro que ha llevado a Citi (C) a rebajar su previsión para los próximos meses y a advertir que las compras en las caídas siguen siendo prematuras. El metal ha caído más de 8% en el mes y cotiza sobre los US$4.171, tras acumular un retroceso de casi 2% en el día.

El viernes pasado, el oro al contado cerró por debajo de su media móvil de 200 días por primera vez desde septiembre de 2023. La ruptura se produjo tras un informe de empleo estadounidense más sólido de lo esperado, un dato que reforzó las apuestas de que las tasas de interés podrían mantenerse elevadas durante más tiempo y elevó la presión sobre los activos que no generan rendimiento.

Para Citi, el movimiento tiene implicaciones que van más allá del análisis técnico. El banco redujo su precio objetivo para los próximos tres meses a US$4.000 por onza, frente a los US$4.300 anteriores, después de que ese nivel fuera alcanzado por el mercado.

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Gold Refining at the Valcambi SA facility in the Swiss town of Balerna

La entidad considera que la combinación de precios energéticos elevados, mayores rendimientos reales y un dólar fortalecido sigue creando obstáculos para el metal precioso.

Kenny Hu, analista de Citi, señaló que la ruptura de la media móvil de 200 días “es ampliamente considerada una señal técnica negativa, que apunta a un mayor potencial bajista en el corto plazo”.

La presión sobre el oro también se vio reforzada por los últimos datos de inflación en Estados Unidos. El índice de precios al consumidor aumentó un 4,2% interanual en mayo, mientras que el repunte del petróleo por el recrudecimiento de las tensiones entre Washington y Teherán alimentó las preocupaciones sobre nuevas presiones inflacionarias.

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La cautela de Citi también responde a la evolución de la demanda. El banco estima que los precios actuales requieren compras físicas de oro cercanas a US$900.000 millones anuales para sostenerse, una cifra muy superior al rango habitual de entre US$250.000 millones y US$400.000 millones observado entre 2010 y 2024 en dólares actuales.

Según sus cálculos, una moderación de esas compras podría abrir espacio para nuevas caídas del metal.

La presión de las tasas sigue dominando al mercado

La debilidad reciente del oro refleja un cambio en los factores que están guiando al mercado. Aunque las tensiones geopolíticas continúan presentes, los inversores han centrado su atención en la inflación, los rendimientos de la deuda estadounidense y la evolución del dólar.

Lingotes de oro apilados en la refinería Perth Mint, operada por Gold Corp., en Perth, Australia, el jueves 5 de febrero de 2026.

Ole Hansen, responsable de estrategia de materias primas de Saxo Bank, sostuvo que “el actual shock inflacionario impulsado por la energía está respaldando los rendimientos de los bonos y el dólar, limitando la capacidad del oro para actuar como refugio tradicional pese a las continuas tensiones geopolíticas”.

Ese diagnóstico ayuda a explicar una de las principales paradojas del mercado actual. Históricamente, el oro suele beneficiarse de episodios de incertidumbre global.

Sin embargo, cuando la preocupación gira en torno a una inflación impulsada por la energía, el efecto puede ser distinto. Las expectativas de precios más altos tienden a sostener los rendimientos de los bonos y a fortalecer la moneda estadounidense, dos factores que aumentan el coste de oportunidad de mantener oro.

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Citi considera además que la estacionalidad tampoco juega a favor del metal. El segundo trimestre suele ser el periodo más débil para la demanda de joyería, lingotes y monedas, mientras que algunos mercados emergentes muestran una actividad más moderada.

Aunque la demanda china se mantiene resistente y las compras oficiales continúan aportando apoyo, la entidad cree que esos factores no compensan completamente los obstáculos actuales.

La firma identifica niveles técnicos relevantes entre US$4.150 y US$4.000 por onza, mientras que Hansen sitúa una zona de soporte entre US$4.100 y US$4.075. Ambos coinciden en que la recuperación de la tendencia alcista requerirá señales más claras de estabilización.

Se pueden ver lingotes de oro en el interior de la refinería de metales preciosos de Italpreziosi SpA en Arezzo.

Aun así, la visión de largo plazo sigue siendo más constructiva. Citi mantuvo sin cambios su objetivo para los próximos seis a doce meses en US$5.000 por onza y argumentó que las fuerzas estructurales que impulsaron el mercado en los últimos años permanecen vigentes.

No obstante, para el corto plazo el mensaje del banco es más prudente. Hu afirmó que “comprar en las caídas aquí solo tiene sentido con una fuerte convicción de que no habrá una nueva escalada” del conflicto y de que se restablecerán los flujos normales en el estrecho de Ormuz.

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