Bloomberg Línea — El optimismo de los mercados por la inteligencia artificial ha perdido parte del impulso que mostró a comienzos de agosto. Goldman Sachs (GS) advierte que las valoraciones acumuladas en las acciones vinculadas con la IA dejan al mercado más expuesto ante cualquier cuestionamiento de las expectativas que sostienen esta tendencia.
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El banco identifica una tensión entre el valor incorporado por el mercado a estas compañías y los beneficios económicos que la IA tendría que generar para justificarlo. La temporada de resultados del segundo trimestre de los hiperescaladores alivió algunas de las preocupaciones más profundas, pero no logró establecer una nueva dirección.
La clave pasa ahora por distinguir entre dos variables: cuánto valor agregado puede aportar la IA a los ingresos corporativos y cómo se distribuirá ese valor entre las empresas. Para medir ambos movimientos, Goldman Sachs analiza conjuntamente el desempeño bursátil de los fabricantes de semiconductores y los hiperescaladores.
Vickie Chang, analista de Goldman Sachs, advierte que “esta tensión deja al mercado vulnerable a cualquier cuestionamiento de la narrativa optimista”.

El mercado cambia su lectura sobre la IA
El modelo del banco utiliza los retornos diarios de las acciones de semiconductores y los hiperescaladores desde 2025, ajustados frente al S&P 500 equiponderado. Un avance simultáneo de ambos grupos refleja una mejora en la percepción sobre el valor agregado de la IA, pero movimientos opuestos apuntan a cambios en su distribución.
Goldman Sachs distingue siete etapas desde comienzos de 2025. Tras el deterioro general provocado por DeepSeek entre enero y abril, el mercado pasó a una fase de amplio optimismo hasta septiembre. Después aparecieron las dudas sobre los hiperescaladores, mientras las acciones de semiconductores ganaban respaldo.
Entre marzo y junio de 2026, el modelo registró una mejora en la percepción agregada sobre la IA y un fuerte desplazamiento hacia los semiconductores. Esa dinámica se revirtió entre junio y julio, cuando cayó la valoración de este segmento y el mercado redistribuyó valor hacia los hiperescaladores.
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El rebote entre finales de julio y comienzos de agosto fue breve. Desde el 4 de agosto, Goldman Sachs detecta un choque agregado negativo que revierte parcialmente esa recuperación y, al mismo tiempo, un nuevo desplazamiento de valor desde los hiperescaladores hacia las compañías de semiconductores.
Los resultados tecnológicos, bajo observación
Los cambios en la narrativa de la IA también han contribuido a explicar el comportamiento de segmentos relevantes de la renta variable. El modelo encuentra capacidad explicativa sobre activos como el Nasdaq y las bolsas emergentes, además de los mercados de Corea, Taiwán y Japón y otros segmentos vinculados con la inteligencia artificial.
Pese a los fuertes choques macroeconómicos registrados durante el periodo analizado, Goldman Sachs identifica episodios persistentes en los que las expectativas sobre la IA marcaron el desempeño bursátil. Chang sostiene que “la narrativa de la IA y los cambios a su alrededor han sido una dinámica alternativa importante para partes del mercado, además de las fuerzas macroeconómicas”.

Esa influencia, sin embargo, no aparece de manera uniforme entre los activos. Goldman Sachs señala que los bonos y las divisas no mostraron patrones consistentes durante las distintas fases identificadas, mientras los cambios en las expectativas sobre la IA ayudaron a definir el comportamiento de numerosos segmentos de renta variable.
El foco inmediato está en los últimos resultados de las grandes tecnológicas. La temporada del segundo trimestre redujo los temores sobre la operación vinculada con la IA, aunque sin consolidar una tendencia. Goldman Sachs observará si con Nvidia (NVDA), el último gran reporte tecnológico de la semana, puede impulsar un cambio más persistente en las expectativas del mercado.













