Sucesor de Buffett pone a trabajar la caja récord de Berkshire: IA y vivienda marcan el rumbo

Las primeras grandes decisiones de inversión de Greg Abel combinan una apuesta por el mercado inmobiliario estadounidense y otra por la expansión de la inteligencia artificial.

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Greg Abel, director ejecutivo de Berkshire Hathaway (en el centro), saluda a los asistentes durante una jornada de compras para accionistas previa a la junta anual de accionistas de Berkshire Hathaway.
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Bloomberg Línea — Greg Abel comenzó a desplegar la liquidez récord de Berkshire Hathaway (BRK/B) con dos movimientos que apuntan a sectores muy distintos, pero que comparten una misma lógica de asignación de capital.

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El conglomerado acordó la compra de la constructora Taylor Morrison Home (TMHC) por unos US$6.800 millones e invertirá otros US$10.000 millones en Alphabet, una operación ligada al plan de expansión de infraestructura de inteligencia artificial de la tecnológica.

Las dos decisiones llegan cuando Berkshire dispone de una posición de efectivo que alcanzó US$397.000 millones al cierre del primer trimestre.

Aunque el desembolso combinado representa una pequeña parte de esos recursos, las operaciones ofrecen una de las primeras señales concretas sobre las prioridades de inversión bajo la dirección de Abel, quien asumió el liderazgo tras el retiro de Warren Buffett.

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Así se ha comportado la acción de Berkshire Hathaway

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Los datos pueden tener un retraso de hasta 20 minutos.

La compra de Taylor Morrison supone una apuesta por un negocio tradicional de Berkshire. La constructora pasará a reforzar la presencia del conglomerado en el mercado residencial estadounidense, donde ya cuenta con Clayton Homes y participaciones en otras compañías vinculadas al sector.

Al mismo tiempo, la inversión en Alphabet (GOOGL) incrementa la exposición a uno de los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial y de la carrera por ampliar la capacidad de procesamiento que demanda esa tecnología.

Dos apuestas distintas con un mismo patrón

La adquisición de Taylor Morrison se produce en un momento en que el mercado inmobiliario estadounidense enfrenta la presión de unas tasas hipotecarias elevadas y una desaceleración de la construcción residencial. Berkshire ofreció US$72,50 por acción, una prima del 24% frente al cierre bursátil de la compañía el viernes pasado.

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Pese a ese contexto, los analistas ven elementos que encajan con la filosofía histórica del conglomerado. Matthew Palazola, de Bloomberg Intelligence, calificó la operación como un debut “puro Buffett” para Abel y consideró que se trata de “una sólida primera operación”.

La lógica detrás de la compra también responde a factores estructurales. Según el análisis de Bloomberg Intelligence, la escasez de vivienda en Estados Unidos continúa siendo un elemento relevante para la industria, incluso en una actividad caracterizada por ciclos de expansión y desaceleración.

La operación incorpora además un componente poco habitual en Berkshire. Abel anticipó una integración gradual entre determinadas actividades inmobiliarias de Taylor Morrison y Clayton Homes, un enfoque que contrasta con la amplia autonomía que tradicionalmente han mantenido muchas de las compañías adquiridas por el grupo.

Así se ha comportado la acción de Taylor Morrison

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Los datos pueden tener un retraso de hasta 20 minutos.

Mientras la vivienda representa una apuesta por activos ligados a la economía real, Alphabet refleja una visión distinta sobre dónde puede generarse crecimiento durante los próximos años.

Berkshire ya poseía acciones de la matriz de Google valoradas en unos US$16.600 millones al cierre de marzo. Con la nueva inversión, la participación podría alcanzar un valor cercano a US$32.000 millones y convertirse en una de las mayores posiciones de la cartera.

La IA pasa de producto a infraestructura

La decisión de Alphabet de captar US$80.000 millones en capital ofrece contexto para entender el interés de Berkshire. La tecnológica busca financiar una expansión acelerada de infraestructura para inteligencia artificial, un esfuerzo que incluye centros de datos y el desarrollo de sus procesadores TPU, diseñados para competir con los chips dominantes de Nvidia.

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Mandeep Singh y Robert Biggar, de Bloomberg Intelligence, consideran que la captación de recursos anticipa una nueva escalada del gasto de inversión. Según los analistas, el capex de Alphabet podría aumentar cerca de un 50% hasta alcanzar US$300.000 millones en 2027.

Esa magnitud refleja cómo está cambiando la economía de la inteligencia artificial. Rubén Dalfovo, estratega de inversiones de Saxo Bank, sostiene que “la carrera de la inteligencia artificial está pasando de ‘¿qué puede hacer el producto?’ a ‘¿quién puede pagar la fábrica y quién obtiene rentabilidades atractivas de ella?’”.

La afirmación ayuda a explicar por qué Berkshire eligió una compañía consolidada en lugar de una empresa emergente de inteligencia artificial. Alphabet combina negocios de alta rentabilidad como las búsquedas, la publicidad digital y la nube con una capacidad financiera suficiente para acometer inversiones que pocas compañías pueden afrontar.

Así se ha comportado la acción de Alphabet

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Los datos pueden tener un retraso de hasta 20 minutos.

Bloomberg Intelligence destacó que Alphabet mantiene ventajas competitivas en negocios predecibles y de elevados márgenes, una característica que históricamente ha encajado con los criterios de inversión de Berkshire.

Qué revelan las primeras decisiones de Abel

Vistas en conjunto, las dos operaciones muestran que Abel no está concentrando el capital de Berkshire en una única temática. La vivienda y la inteligencia artificial responden a dinámicas diferentes, pero ambas ofrecen exposición a mercados donde la compañía identifica oportunidades de largo plazo.

Bailey Pemberton, analista de Simply Wall St, señaló que estas transacciones “son las primeras grandes decisiones de asignación de capital bajo el nuevo director ejecutivo Greg Abel” y representan “un cambio en la combinación de adquisiciones e inversiones de Berkshire”.

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La relevancia de los movimientos no radica únicamente en su tamaño. Incluso después de comprometer US$16.800 millones entre ambas operaciones, Berkshire conserva una posición de liquidez extraordinaria.

La cuestión para los inversores pasa ahora por determinar si estas inversiones constituyen casos puntuales o el inicio de una estrategia más amplia para reducir el efectivo acumulado durante los últimos años.

Inside The Berkshire Hathaway Annual General Meeting

La atención del mercado también se dirigirá hacia dos variables distintas. En el caso de Taylor Morrison, el desempeño del mercado residencial estadounidense y la integración con los activos inmobiliarios existentes de Berkshire.

En Alphabet, la capacidad de transformar el fuerte aumento de la inversión en inteligencia artificial en crecimiento rentable y sostenible. Ambas servirán como referencia para evaluar cómo Abel pretende utilizar una de las mayores reservas de efectivo del mundo corporativo.

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