China asegura que la “guerra económica” de Trump no resolverá la crisis con Irán

China fue el segundo socio comercial más importante de Irán en 2025, por detrás de los Emiratos Árabes Unidos, que esta semana rompieron todos los lazos económicos con Teherán.

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Donald Trump.
Por Bloomberg News

Bloomberg — China afirmó que la amenaza del presidente Donald Trump de lanzar una “guerra económica” contra Irán y sus socios comerciales no funcionaría, e instó a que prevaleciera la sensatez.

“Las sanciones y la presión no ayudarán a resolver el problema”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, a los periodistas en una rueda de prensa habitual celebrada el jueves en Pekín. “China insta a las partes pertinentes a que adopten medidas responsables y busquen solucionar el problema por la vía diplomática y política”.

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Lin respondía así a una publicación de Trump en las redes sociales en la que esbozaba planes para aislar a Irán y a sus socios comerciales. El líder estadounidense no mencionó a otros países en su punto de mira, pero se cree que China, que compra más del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán, se encuentra entre ellos.

China fue el segundo socio comercial más importante de Irán en 2025, por detrás de los Emiratos Árabes Unidos, que esta semana rompieron todos los lazos económicos con Teherán tras acusarlo de lanzar misiles balísticos contra el territorio de los EAU.

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Más allá del impacto económico, las amenazas de Trump corren el riesgo de tensar aún más las relaciones entre Washington y Pekín de cara a la reunión prevista con el líder chino, Xi Jinping, el próximo mes.

China no reconoce las sanciones unilaterales, pero sus entidades estatales suelen mantenerse al margen del petróleo incluido en la lista negra. Sus principales bancos estatales también tienen un historial de cumplimiento de las sanciones estadounidenses contra Irán, Corea del Norte e incluso altos cargos de Hong Kong, con el fin de evitar perder el acceso al sistema de compensación en dólares estadounidenses.

Washington ya ha sancionado a algunas refinerías y empresas chinas de pequeña envergadura desde que EE.UU. iniciara la guerra contra Irán a finales de febrero. Sin embargo, hasta la fecha, EE.UU. no ha llegado a actuar contra los principales bancos chinos que financian este comercio.

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En mayo, China ordenó a las empresas nacionales que no cumplieran las sanciones estadounidenses contra cinco refinerías, mientras que sus principales bancos se vieron atrapados entre la directiva de Pekín y el riesgo de perder el acceso al sistema financiero estadounidense.

Cualquier sanción futura contra las entidades que faciliten las compras de petróleo de China a Irán reduciría directamente los ingresos petroleros de Teherán.

William Figueroa, profesor adjunto de Historia y Teoría de las Relaciones Internacionales en la Universidad de Groninga (Países Bajos), afirmó que sancionar a China es un “asunto delicado”.

“Si EE.UU. se limita a volver a imponer el régimen de sanciones anterior, que las refinerías chinas ya saben eludir a la perfección, es poco probable que surta gran efecto, sobre todo teniendo en cuenta las directrices oficiales de Pekín de no cooperar con las sanciones estadounidenses”, señaló.

Se espera que la respuesta de China a cualquier nueva sanción sea discreta, añadió.

“Es posible que tomen algunas medidas de represalia, pero lo más probable es que se adapten discretamente y encuentren un nuevo sistema, en lugar de renunciar por completo a hacer negocios en Irán”, dijo Figueroa.

--Con la colaboración de Magdalena Del Valle y Wenshan Luo.

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