Bloomberg — Estados Unidos ha iniciado una nueva investigación arancelaria contra Alemania por lo que ha calificado como “un pago insuficiente persistente por productos farmacéuticos innovadores”, lo que allana el camino para la imposición de aranceles sobre sus productos a modo de represalia.
El presidente Donald Trump “ha dejado claro que los pacientes estadounidenses no deberían tener que asumir una parte desproporcionada de la investigación y el desarrollo farmacéuticos a nivel mundial”, afirmó el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, en un comunicado publicado el jueves por la noche.
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“Me preocupa especialmente la noticia de que Alemania esté tramitando por la vía rápida una legislación que reduciría aún más su gasto en productos farmacéuticos innovadores. Se trata de un grave paso atrás en un momento en el que nuestros socios comerciales deben dar un paso al frente y empezar a pagar la parte que les corresponde para financiar la investigación y el desarrollo farmacéuticos innovadores”, añadió Greer.
La investigación se está llevando a cabo en virtud de una disposición legal conocida como “Sección 301″, que permite a la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. emprender acciones unilaterales contra países que imponen barreras comerciales desleales. Este tipo de investigaciones pueden dar lugar a la imposición de aranceles y suelen tardar meses en concluir. Esta medida corre el riesgo de reavivar las tensiones entre EE.UU. y Alemania, así como con la Unión Europea en su conjunto.
La decisión surge como respuesta a un plan alemán de recorte de gastos sanitarios que pretende reducir el gasto en medicamentos, endurecer los reembolsos y recortar algunas prestaciones.
Greer, en su comunicado, sugirió que la investigación también podría resolverse mediante negociaciones, y puso como ejemplo un acuerdo entre EE.UU. y el Reino Unido alcanzado a principios de este año.
“Creemos que Estados Unidos y Alemania pueden encontrar una vía que amplíe el acceso a los medicamentos más innovadores para la población alemana, al tiempo que se garantiza un reembolso justo por los productos farmacéuticos fabricados por trabajadores estadounidenses”, afirmó Greer.
La Casa Blanca no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios el jueves por la noche. La Embajada de Alemania en Washington tampoco respondió de inmediato.
La investigación se inscribe en el marco de la denominada campaña de la “nación más favorecida” de la Administración Trump, cuyo objetivo es poner fin a la práctica por la que los estadounidenses suelen pagar precios mucho más elevados por los medicamentos con receta que en otros países, como Canadá y el Reino Unido.
Trump ha instado a las empresas farmacéuticas a fabricar una mayor parte de sus medicamentos en EE.UU., y la Administración ha iniciado una investigación para determinar si la falta de producción local supone una amenaza para la seguridad nacional.
Stephen Ubl, presidente de la Asociación de Investigación y Fabricantes Farmacéuticos de Estados Unidos, afirmó en un comunicado que su organización “valora el compromiso de la Administración de hacer frente a las prácticas desleales en el extranjero” y apoya el uso de la Sección 301 para alcanzar ese objetivo.
“Durante demasiado tiempo”, añadió Ubl, “los gobiernos extranjeros han infravalorado los medicamentos innovadores, lo que ha obligado a los pacientes y contribuyentes estadounidenses a asumir una parte desproporcionada de los costes de la innovación mundial”.
Las empresas farmacéuticas suelen cobrar menos por los medicamentos en países donde los gobiernos pueden negociar directamente precios más bajos. La Administración Trump ha arremetido contra este sistema, calificándolo de “parasitismo global sobre la innovación farmacéutica estadounidense”.
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La investigación en virtud de la Sección 301 proporcionaría a la Administración una vía para obligar a los países a ajustar los precios de sus medicamentos a los que pagan los estadounidenses.
La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. ha anunciado que celebrará una audiencia sobre la investigación el 22 de septiembre y que recaba comentarios públicos hasta el 10 de agosto.
Con la colaboración de Chelsea Mes, Alicia Díaz y Catherine Lucey.
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