Bloomberg — La decisión del presidente Donald Trump de entrar en guerra con Irán ha supuesto a los contribuyentes estadounidenses un costo directo de US$38.000 millones durante los primeros cinco meses de combates y provocará un aumento de la inflación de aproximadamente 0,5 puntos porcentuales a principios del próximo año, según revela un nuevo estudio del Congreso.
El costo incluye la reposición de munición consumida y del equipamiento perdido en combate, el aumento de las horas de vuelo y el incremento de los gastos de combustible, según indicó la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) en una carta enviada el martes al diputado de Pensilvania Brendan Boyle, máximo representante demócrata en la Comisión de Presupuestos de la Cámara de Representantes.
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La estimación de la CBO coincide con el testimonio que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, prestó ante el Congreso en julio, en el que afirmó que la guerra había costado hasta ese momento US$37.500 millones. Cada mes adicional de conflicto supondrá un costo de entre US$2.000 y US$3.000 millones más. “Los costos mensuales podrían ser aún mayores si la violencia se intensificara aún más”, señala el informe.
El informe también ofrece las primeras estimaciones del gobierno sobre el efecto de la guerra en la inflación de EE.UU. Debido a la interrupción de los envíos de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, la CBO prevé ahora que un indicador clave de la inflación que sigue la Reserva Federal será 0,5 puntos porcentuales más alto a principios de 2027 de lo que se había pronosticado en febrero.
Y el PCE subyacente, la tasa de inflación que excluye los precios de los alimentos y la energía, será 0,3 puntos porcentuales superior a lo previsto inicialmente. Esa inflación subyacente ha tardado más en materializarse, pero también será más persistente, según la CBO.

Además, la guerra ha agotado las reservas de municiones, cuya reposición podría llevar cinco años o más, lo que reduce la capacidad de las Fuerzas Armadas para responder a otro conflicto de gran envergadura, según el informe. Esto coincide con un estudio del inspector general del Pentágono, quien afirmó el lunes que la base industrial no puede hacer frente a la escasez de municiones.
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“El déficit resultaría especialmente problemático si surgiera un conflicto con un adversario cuyo arsenal incluyera un gran número de misiles balísticos y de crucero”, señaló la CBO, citando específicamente un posible conflicto entre China y Taiwán.
Trump ha restado importancia a ese riesgo, insistiendo en que EE.UU. dispone de “cantidades prácticamente ilimitadas” de munición.
El informe se publica cuando la Cámara de Representantes se disponía a votar una medida que retiraría a las fuerzas estadounidenses de las hostilidades sin una declaración formal de guerra, el decimoctavo intento de este tipo en el Congreso este año para limitar los poderes bélicos del presidente.
Más allá de las elecciones de mitad de legislatura
“Donald Trump y los republicanos llevan años diciendo a los estadounidenses que no podemos permitirnos ayudar a las familias aquí en nuestro país, pero al parecer sí pueden encontrar decenas de miles de millones de dólares, y posiblemente mucho más, para una guerra imprudente cuyo precio lo están pagando los estadounidenses”, afirmó Boyle, el legislador de Pensilvania.
Trump, quien a principios de marzo afirmó que la guerra había terminado “prácticamente”, ha declarado ahora que el conflicto podría prolongarse más allá de las elecciones de mitad de legislatura del 3 de noviembre. Algunos de sus principales asesores han planteado la posibilidad de que se prolongue hasta el final de su presidencia, según informó la semana pasada el Wall Street Journal, citando a fuentes oficiales no identificadas.
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“Hay una vía de salida clara en este caso”, declaró el martes el exsecretario de Estado Antony Blinken a Bloomberg TV. “Creo que el presidente lleva meses queriendo tomar esa salida, ya que se enfrenta a una enorme presión en lo que respecta a los mercados, las municiones y su escasez, y, por supuesto, a las elecciones de mitad de legislatura. Pero tomar esa salida, lo que implica un acuerdo diplomático con Irán que, por definición, concede algo a Irán, hace que parezca una derrota”.
“No existe una buena salida desde el punto de vista militar”, añadió.
Ni la Casa Blanca ni el Pentágono respondieron a las solicitudes de comentarios sobre el informe.
Los republicanos de la Cámara de Representantes presentaron en julio un plan presupuestario que destinaría US$73.000 millones al ejército y a los servicios de inteligencia para sufragar los costos directos de una guerra con Irán. Dicho presupuesto quedó estancado en el Senado, donde el líder de la mayoría, John Thune, afirmó el martes que “probablemente será una cuestión que se abordará tras las elecciones”.
El proyecto de ley presupuestaria se suma a otra propuesta independiente para aumentar el presupuesto ordinario del Pentágono en US$350.000 millones en gastos obligatorios, financiados en parte mediante la lucha contra el fraude sanitario. Ambos planes podrían combinarse tras las elecciones de noviembre.
Con la colaboración de Joe Mathieu y Eric Martin.
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