Bloomberg — Una inundación repentina en un valle de Nepal, cerca de la frontera con China, desató una ola de devastación que inundó aldeas y arrasó con edificios y personas. Al menos 165 personas murieron y más de 1.300 están desaparecidas, incluidos cientos de turistas extranjeros.
Casi 300 extranjeros procedentes de países como India, Malasia, Australia, el Reino Unido y Estados Unidos permanecen desaparecidos más de 24 horas después del desastre, que arrasó carreteras y puentes en el distrito montañoso de Rasuwa, en Nepal, y provocó alertas de evacuación generalizadas.
Las primeras evaluaciones geológicas indicaron que la inundación fue provocada el miércoles por el derrumbe de un glaciar en la región del Himalaya, entre Nepal y el Tíbet, que se produjo junto con un sismo de magnitud 5,2 que arrastró agua, hielo y rocas río abajo.
Las imágenes y los videos que capturaron la catástrofe mostraron muros de agua y rocas arrasando aldeas en el concurrido valle de montaña. En un video que circuló ampliamente, un muro de escombros se abatió sobre un complejo fronterizo en el Tíbet, en el puerto de Gyirong, la principal puerta de entrada de China a Nepal, arrasando edificios y obligando a la gente a huir para salvar sus vidas. La magnitud de la devastación está generando temores de que este desastre sea uno de los peores de la región en años.
La cadena estatal china CCTV informó de que, en el lado chino de la frontera, hasta la mañana del jueves se habían registrado al menos tres fallecidos y 558 desaparecidos —entre ellos 260 extranjeros—. Las autoridades nepalíes indicaron que 826 personas estaban incomunicadas, incluyendo 579 turistas.
“Nadie sabe nada”, dijo Paribesh Chiluwal, residente de Katmandú cuya esposa de 28 años y su hijo de 2 años están desaparecidos tras el desastre. Su esposa, que tiene ocho meses de embarazo, trabajaba en el centro de salud local de Timure, en el distrito de Rasuwa, Nepal. Las últimas horas han sido “traumáticas”, afirmó.
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El presidente chino, Xi Jinping, ha pedido que se lleve a cabo una operación de rescate sin escatimar medios en el Tíbet tras lo que podría convertirse en uno de los desastres naturales más mortíferos del país este año. Según la agencia de noticias Xinhua, un avión de transporte Y-20 de la Fuerza Aérea del Mando del Teatro Occidental está transportando a un equipo de coordinación para organizar operaciones conjuntas de rescate en el condado de Gyirong.
En el lado indio de la frontera con Nepal, los estados de Bihar y Uttar Pradesh se encontraban en alerta máxima por el riesgo de crecidas repentinas, y los residentes fueron evacuados de algunas zonas, según un comunicado del Gobierno emitido a última hora del miércoles.

Al amanecer del jueves, la magnitud de la devastación se hizo más evidente. Treinta turistas bengalíes que realizaban un viaje de peregrinación estaban desaparecidos junto con dos guías, según declaró Yashojit Basu, director de proyectos del Chalo Jaai Travel Club, con sede en Calcuta.
Se estima que el grupo llegó a una oficina de inmigración aproximadamente al mismo tiempo en que se produjo el deslizamiento de tierra. Las imágenes de video mostraban a personas corriendo para salvar sus vidas ante un torrente que derribó estructuras y lanzó escombros por los aires.
“Aún no se ha establecido contacto”, dijo Basu por teléfono desde Egipto, donde dirige otra gira. Un equipo local intentó una operación de búsqueda y rescate varias horas después, pero no pudo aterrizar un helicóptero debido a las condiciones extremas.
“Lo que nos dijeron es que, dada la devastación, las posibilidades de supervivencia son muy escasas”, dijo Basu.
Hasta 80 puentes y 40 kilómetros (25 millas) de carretera asfaltada resultaron dañados o fueron arrasados, según informó la Autoridad de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal en una publicación en X. Más tarde añadió que hay 89 miembros de las fuerzas de seguridad desaparecidos, entre ellos policías y miembros de las fuerzas armadas.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Malasia informó el jueves de que 55 de sus ciudadanos seguían en paradero desconocido, mientras que el primer ministro Anthony Albanese cifró en 34 el número de australianos desaparecidos.
Ruth Gamble, directora de La Trobe Asia en la Universidad La Trobe de Melbourne, evitó por poco ser una de esas australianas. En una conversación telefónica desde Katmandú, la historiadora del Tíbet comentó que tenía previsto recorrer la misma ruta este fin de semana. Añadió que el valle y el paso fronterizo eran utilizados con frecuencia por peregrinos indios que se dirigían al monte Kailash, en el oeste del Tíbet.
Cuando Gamble vio por primera vez el video del puesto fronterizo, pensó que había sido generado por inteligencia artificial. Los deslizamientos de tierra son cada vez más frecuentes y de mayor magnitud, afirmó. Ocurren a tal ritmo que resulta muy difícil, sobre todo para un lugar como Nepal.

El Departamento de Estado de EE.UU. ha indicado que está colaborando estrechamente con las autoridades locales para ayudar a Nepal y que está proporcionando US$500.000 en fondos de emergencia. Un análisis inicial de las imágenes por satélite sugiere que las inundaciones en el río Lhende fueron provocadas por un deslizamiento de tierra en la frontera entre Nepal y China, según han señalado las autoridades nepalíes en las redes sociales.
--Con la colaboración de Yasufumi Saito, Adrian Leung, Jin Wu, Phila Siu, Qianwei Zhang, Robin Paxton, Kanupriya Kapoor, Akriti Sharma y Jon Herskovitz.
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