El desarrollo de los vehículos autónomos modificará el mercado global de seguros automotores y obligará a las compañías a adaptar sus modelos de negocio, según un informe de Lombard Odier, holding financiero suizo. El documento señala que, aunque todavía es difícil determinar cuándo y con qué magnitud ocurrirá la transformación, existe un consenso en la industria respecto de una contracción de largo plazo del mercado tradicional de seguros para vehículos.
El seguro automotor representó alrededor de US$920.000 millones de los US$2,3 billones en primas mundiales de seguros de propiedad y accidentes (P&C) al cierre de 2025, de acuerdo con datos de Allianz citados por el reporte. Cerca del 80% correspondió a seguros para vehículos particulares y el resto a vehículos comerciales.
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Menos accidentes, pero siniestros más caros
Lombard Odier identifica tres grandes desafíos para las aseguradoras:
- Una menor frecuencia de accidentes.
- Vehículos con tecnologías más costosas de reparar.
- Una expansión de los sistemas de movilidad compartida.
Más de 90% de los accidentes de tránsito registrados en 2024 fueron atribuibles a errores de los conductores, según Swiss Re. El avance de los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) ya permite que los vehículos intervengan ante determinadas equivocaciones y reduzcan la frecuencia de accidentes.
Con la expansión de los vehículos autónomos de niveles 3, 4 y 5, la frecuencia de accidentes en Estados Unidos podría disminuir hasta 80% para 2040, según un estudio de KPMG. Las expectativas de la industria apuntan, además, a una reducción anual de entre 3% y 6% en los costos de los siniestros durante las próximas décadas.
Sin embargo, la menor cantidad de accidentes estará acompañada por un aumento en la severidad de los reclamos.
La incorporación de tecnología más sofisticada elevará los costos de reparación: un vehículo de nivel 5 cuesta actualmente alrededor de 3,4 veces más de reparar que un vehículo equivalente de nivel 0, según Swiss Re.
El efecto combinado será relevante para la rentabilidad de las aseguradoras: una menor frecuencia de accidentes favorecerá los resultados técnicos, mientras que una mayor severidad ejercerá presión sobre los costos de los siniestros.
El mercado podría empezar a contraerse
El documento proyecta que, entre 2025 y 2050, la cantidad global de vehículos continuará aumentando hasta aproximadamente 2035, impulsada por el crecimiento de las clases medias en los mercados emergentes.
En las economías desarrolladas, en cambio, las flotas podrían comenzar a reducirse alrededor de 2030. Las plataformas de movilidad compartida, incluidos los robotaxis, y la expansión del transporte público compensarían las nuevas matriculaciones.
A partir de 2040, según el escenario base planteado por Lombard Odier, la reducción de la frecuencia de accidentes superaría el incremento de la severidad de los reclamos. Esto permitiría generar economías de escala a medida que aumente la presencia de vehículos semiautónomos y autónomos.
El mercado global de seguros automotores podría estabilizarse entre 2035 y 2040 antes de iniciar una caída estructural que reduciría su mercado potencial hacia 2050.
La responsabilidad pasaría de los conductores a las empresas
Otro de los cambios centrales estará relacionado con la responsabilidad frente a los accidentes. Actualmente, el seguro automotor particular incluye coberturas por daños físicos y responsabilidad civil, que contempla lesiones y costos frente a terceros.
Con la expansión de los vehículos autónomos, la responsabilidad por los accidentes podría trasladarse progresivamente desde los conductores hacia los fabricantes de vehículos y proveedores de software.
Según el reporte, los costos del seguro de responsabilidad podrían quedar incorporados al precio de compra de los vehículos autónomos. Esto convertiría a las asociaciones entre aseguradoras y fabricantes en un modelo estratégico para el sector.
El cambio también reduciría el mercado potencial de las aseguradoras. Históricamente, los reclamos vinculados con responsabilidad representan una proporción mayor de los costos totales que los daños físicos: alrededor del 80% de los costos de los siniestros automotores están relacionados con lesiones y los gastos asociados a litigios.
Datos y nuevos riesgos
Las alianzas con fabricantes también permitirían a las aseguradoras acceder a información de los vehículos en tiempo real. Lombard Odier señala que esos datos podrían utilizarse para desarrollar modelos más sofisticados de evaluación de riesgos y determinación de precios.
Al mismo tiempo, los accidentes vinculados con vehículos autónomos podrían involucrar fallas de hardware, defectos de software o interacción humana, lo que requeriría nuevos mecanismos para gestionar y liquidar los reclamos.
El avance de la autonomía también generará nuevos mercados para las aseguradoras P&C, vinculados con fallas de hardware, vulnerabilidades de software, riesgos cibernéticos, filtraciones de datos y posibles interrupciones de las redes utilizadas por flotas autónomas compartidas.
El reporte plantea que las aseguradoras diversificadas y con posiciones sólidas podrían desempeñar un papel central durante la transición. A su vez, las compañías de seguros automotores con capacidades tecnológicas, grandes franquicias y acceso a amplios volúmenes de datos de conductores tendrían una posición favorable para asociarse con fabricantes y proveedores de software.
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Lombard Odier estima que la industria podría contar con alrededor de una década para adaptarse antes de que comiencen a materializarse las reducciones más significativas en los reclamos. La capacidad para gestionar ese período, marcado por una menor frecuencia de accidentes y una mayor severidad de los siniestros, será determinante para la rentabilidad del sector.













