¿Qué puede frenar a Flávio Bolsonaro en Brasil? El bolsillo

PUBLICIDAD
Sao Paulo.
Por Juan Pablo Spinetto

Los brasileños acudirán a las urnas en menos de dos meses para elegir a su próximo presidente. ¿Qué es lo que más preocupa a los 159 millones de votantes del país? La delincuencia, el narcotráfico y la corrupción. También les preocupan la economía, la inflación, la sanidad y la educación: los temas cotidianos que suelen influir en las elecciones en casi todo el mundo.

Lo que no les preocupa demasiado es la política exterior. Así que, mientras Estados Unidos y Argentina intenten influir en ella apoyando al candidato de derecha Flávio Bolsonaro, todo apunta a que el último gran icono de la izquierda latinoamericana, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, está destinado a un cuarto mandato, un récord histórico.

PUBLICIDAD

A los presidentes, tanto de Estados Unidos como de Argentina, Donald Trump y Javier Milei, les encantaría que Flávio, el hijo mayor del expresidente condenado Jair Bolsonaro, liderara un giro hacia la derecha en el país más grande de América Latina, cimentando el cambio ideológico regional y dejando a México y Uruguay como los últimos bastiones importantes de la izquierda.

Aunque nadie sabe con certeza qué impacto tendrá la presión exterior sobre los votantes de Brasil, es probable que sea escaso o nulo. Es cierto que a ciertos votantes les preocupan el conservadurismo, el extremismo, la polarización política y, en menor medida, las amenazas externas como las guerras o el terrorismo. Pero hasta ahí nada más.

Brasil

Resulta difícil imaginar que algún votante independiente o de izquierdas se decante por Bolsonaro ante esta injerencia, nada sutil, por parte de los Estados Unidos y Argentina.

PUBLICIDAD

En junio, la empresa encuestadora Datafolha reveló que a casi dos terceras partes de los votantes les resultaría indiferente que Trump respaldara a un candidato en la contienda. Si acaso, es Lula quien podría salir beneficiado de la reacción nacionalista que podrían provocar las actuaciones de Trump y Milei.

Lula no ha perdido tiempo en plantear las elecciones como una lucha por la soberanía nacional, llegando incluso a atacar a Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU. “Es un antilatinoamericano, o un latinoamericano frustrado”, dijo Lula la semana pasada sobre el hombre ahora conocido como el virrey de Venezuela.

El mes pasado, Trump impuso a Brasil algunos de sus aranceles comerciales más severos, culminando así un año de medidas punitivas contra la mayor economía del continente después de Estados Unidos. Esta medida ha deteriorado todavía más las relaciones entre Brasilia y Washington. Entre tanto, Brasil dio un paso histórico al reducir al mínimo sus relaciones diplomáticas con Argentina.

Está claro que, si Bolsonaro, de 45 años, tiene alguna posibilidad de ganar, no será gracias a ayuda externa, sino debido al evidente cansancio de los brasileños con el Partido de los Trabajadores de Lula, sus numerosas debilidades y la prolongada deriva del país hacia el conservadurismo.

PUBLICIDAD

Los Bolsonaro jamás han destacado por su astucia táctica ni por su disciplina estratégica, lo que podría explicar por qué, en cambio, han apostado fuerte por recurrir a gobiernos extranjeros para inclinar la balanza de la carrera electoral. Incluso invitaron a Milei a encabezar la convención de su partido, donde el argentino lanzó una avalancha de insultos contra Lula.

Más allá de animar a su base más ideológica, a Flávio le ha costado explicar en qué beneficia todo esto a los brasileños de a pie. Es posible que este espectáculo le haya hecho un flaco favor al senador, al desviar involuntariamente la atención de un escándalo interno que se está gestando y que involucra al hijo de Lula.

Bolsonaro es un candidato débil.

Le cuesta conectar con las votantes, es propenso a cometer errores, tiene dificultades para forjar alianza scon otros partidos de derecha y arrastra un historial controvertido, incluyendo una grabación filtrada en la que le pide dinero al banquero caído en desgracia Daniel Vorcaro para hacer una película sobre su padre, quien cumple una condena de 27 años bajo arresto domiciliario por planear un golpe de Estado. (Flávio ha negado haber cometido delito alguno).

Además, ha tenido dificultades para encontrar un compañero de fórmula. Sin embargo, Bolsonaro sigue estando a solo cinco puntos de Lula en simulacros de segunda vuelta, según una encuesta de Genial/Quaest publicada la semana pasada. Los mercados de predicción le dan a Lula más del 60% de probabilidades de ganar.

Lula vs. Bolsonaro

No debemos olvidar que esto es Brasil, una nación donde la política es como una telenovela, y la segunda vuelta del 25 de octubre todavía está lo suficientemente lejos como para que cualquier cosa pueda suceder de aquí a entonces y convenza a los votantes.

Envalentonado por una serie de victorias electorales de la derecha en Latinoamérica desde su regreso al poder en 2025, es posible que Trump redoble sus esfuerzos para influir en las elecciones brasileñas.

Por otra parte, a los brasileños no les entusiasman precisamente las opciones que tienen, ya que Lula registra un índice de rechazo del 49%, frente al 53% de Bolsonaro, y el resto de candidatos tienen dificultades para ganar terreno.

La realidad es que Brasil se encuentra atrapado entre dos opciones que distan mucho de ser ideales, sin embargo, la decisión le corresponde a los votantes y no a actores externos con intereses que quizá no beneficien a los brasileños.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.

Lea más en Bloomberg.com

PUBLICIDAD

Temas de este artículo