Más de un año después del desmantelamiento de USAID, la situación ofrece una oportunidad para observar cómo la administración Trump está utilizando la ayuda exterior para impulsar su agenda geopolítica.
África y el Caribe podrían duplicar su comercio en los próximos años, pero las limitaciones logísticas siguen frenando un mercado con demanda comprobada y una diáspora de más de 200 millones de personas.
Lo que puede ser la expansión más significativa en la historia de la Iglesia Ortodoxa rusa está sirviendo como una nueva y poderosa herramienta para el Kremlin.
El sistema establecido desde hace años ha dificultado tanto a los agricultores beneficiarse de la subida como a los comerciantes seguir siendo rentables en la bajada de los futuros del cacao.
Con Uber Safari, los usuarios pueden reservar por anticipado en la aplicación una excursión guiada de tres horas para observar leones, rinocerontes, búfalos y leopardos.
Los millonarios cambian el lujo urbano por “ecofincas”: residencias en plena naturaleza que combinan exclusividad y conservación, una tendencia que crece en África y Latinoamérica.
El tema, una de las principales prioridades de Trump desde que regresó a la Casa Blanca en enero, fue compartido con los líderes de Gabón, Senegal, Guinea-Bissau, Mauritania y Liberia.
La quinta persona más rica del mundo declaró que África será la mayor beneficiaria de los US$200.000 millones que la Fundación Gates tiene previsto repartir antes de 2045.
Desde que Trump asumió la presidencia de EE.UU. ha desmantelado la Agencia para el Desarrollo Internacional y ha interrumpido programas de ayuda en África.