Bloomberg Línea — Durante años, el comercio entre África y el Caribe se ha movido en el terreno de los memorandos de entendimiento, la retórica diplomática y las oportunidades.
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Hoy, ese intercambio, estimado en US$729 millones anuales, podría alcanzar los US$1.800 millones hacia 2028, según proyecciones del Centro de Comercio Internacional (ITC) y el Banco Africano de Importación y Exportación (Afreximbank).
Esa brecha de más de US$1.000 millones no se explica por falta de demanda, sino de logística. Sin embargo, esas barreras están empezando a caerse.
El 21 de marzo de 2026, un vuelo chárter partió del Aeropuerto Internacional Robert L. Bradshaw en San Cristóbal y Nieves a Abuya, Nigeria, con más de 100 delegados de ocho naciones caribeñas a Abuya para un foro de inversión entre ambos mercados.
Sin embargo, la transición a rutas comerciales estables enfrenta escepticismo. La aerolínea nigeriana Air Peace reanudará en mayo un vuelo mensual entre Lagos, Antigua y Barbados operado con un Boeing 777.
Analistas han señalado que una frecuencia mensual no es viable para sostener el turismo de negocios, mientras que los altos costos fijos de operar una aeronave de ese tamaño ponen en duda la rentabilidad de la ruta.
Para Alessio Cirillo, estratega de capitales para mercados emergentes, el corredor África-Caribe ha sido una oportunidad históricamente desaprovechada.
“El comercio entre ambas regiones sigue siendo una mínima parte de lo que podría ser, a pesar de que el mercado combinado es enorme”, señaló en una publicación.
No obstante, “el verdadero cambio ahora radica en la infraestructura que se está construyendo a su alrededor, desde la logística hasta las plataformas que facilitan el comercio directo”.
Si la ejecución acompaña esa ambición, esta podría convertirse en una de las rutas emergentes más relevantes de la próxima década, aseguró el experto.
El motor de la diáspora y las pymes
La diáspora constituye el principal mercado de las exportaciones minoristas de África y el Caribe. A pesar de ello, un informe de Afreximbank de 2023 señala que el 80% de la demanda de productos africanos en el extranjero no está satisfecha.
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Este mercado, valorado entre US$5.000 y US$13.000 millones anuales, está impulsado por más de 200 millones de personas de origen africano fuera del continente, según el Foro Económico Mundial. El problema no es la falta de compradores, sino la ausencia de canales formales de distribución.
En Toronto se demanda stockfish nigeriano de grado A; en Londres, chiles scotch bonnet jamaicanos auténticos; y en Atlanta, arroz Ofada genuino, no sustitutos reetiquetados.
Ante la falta de oferta formal, el espacio ha sido ocupado por pequeñas y medianas empresas y plataformas digitales especializadas, como Seller AfriCaribbean Marketplace, que conectan a vendedores de ambas regiones con estos mercados.
Más financiamiento
En el ámbito institucional, tras la inauguración de su oficina caribeña en Barbados en 2024, el Afreximbank anunció en la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) de marzo, que elevaría su línea de crédito para la región de US$3.000 millones a US$5.000 millones.
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La entidad ya ha entregado US$750 millones y tiene otros US$2.000 millones en proceso, para “cambiar la estructura de nuestras economías”, dijo su presidente, George Elambi, al afirmar que la institución invertiría en valor agregado de productos agrícolas y recursos naturales, para “generar riqueza para nuestra gente, crear empleos y mejorar sus medios de vida”, con impactos indirectos en los ingresos e inversiones gubernamentales”.
Además, el Banco trabaja con entidades africanas, como Access Bank y la multinacional energética nigeriana Oando, para permitirles establecer su presencia en la región, e incluso Arise Integrated Industrial Platforms (Arise IIP), estaría explorando la creación de zonas económicas especiales en varios países.
Pero más allá del financiamiento, persisten frenos estructurales que afectan el comercio bilateral. Las transacciones entre ambas regiones han tenido que canalizarse a través del dólar estadounidense, lo que encarece las operaciones.
Para resolver esto, en octubre de 2023 los 11 bancos centrales del Caricom adoptaron unánimemente el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación (PAPSS), una infraestructura financiera diseñada por Afreximbank.
Tras una fase piloto, el sistema entró en vigor en la región en 2025 bajo la guía técnica del banco africano. Su función es permitir que las empresas paguen y cobren en sus monedas locales, en tiempo real y sin pasar por el mercado cambiario estadounidense.
La quinta edición del Foro de Comercio e Inversión AfriCaribbean (ACTIF2026), prevista para julio en San Cristóbal y Nieves, se perfila como otra prueba de este corredor. El evento buscará capital hacia infraestructura, turismo y energía, tras haber cerrado en su edición de 2025 cinco operaciones en la región por US$291 millones.













