Opinión

El índice de aprobación de Joe Biden explora nuevos mínimos

El presidente estadounidense Joe Biden saluda mientras camina por el jardín sur de la Casa Blanca antes de subir al Marine One en Washington, D.C., Estados Unidos, el sábado 25 de junio de 2022.
Por Jonathan Bernstein
30 de junio, 2022 | 11:58 am
Tiempo de lectura: 3 minutos

Bloomberg Opinión — Después de mantenerse bastante estable entre mediados de enero y principios de mayo, los índices de aprobación del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, han bajado en las últimas semanas, alcanzando un nuevo mínimo del 39%. Pasó la mayor parte de ese período reciente como el presidente menos popular de la era de las encuestas en términos comparativos. Ahora le va algo mejor que a Harry Truman (Biden está en el 39% en el día 526 de su presidencia, comparado con el 33% de Truman), lo que podría ofrecer alguna razón para ser optimista, dado que Truman acabó ganando la reelección. Pero a corto plazo, sin duda es un mal presagio para los demócratas, dado que el partido de Truman fue derrotado en noviembre de 1946.

¿Por qué Biden tiene números tan bajos? Hay demasiadas variables potencialmente relevantes como para estar seguros de algo. Pero tanto los patrones históricos como las fluctuaciones semana a semana durante el último año sugieren algunas respuestas. Sigo convencido de que en realidad son dos cosas. La que le perjudicó mucho desde finales del verano boreal pasado hasta principios de este año fue la continua propagación del Covid-19, que puso a todo el mundo en un estado de ánimo agrio que todavía no se ha levantado. Una vez más, no hay manera de probar nada, pero la ola de la variante delta seguida de la abrumadora ómicron durante el invierno estadounidense se correspondió estrechamente con la caída de Biden de más del 50% a cerca del 42% de aprobación.

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Y luego está la inflación. La reciente caída de Biden se corresponde con el gran aumento de los precios de la gasolina a partir del fin de semana del Memorial Day. En cuanto a la pandemia, solo podemos adivinar; no hay datos de hace un siglo para rastrear los efectos de la gripe española en la popularidad de un presidente. Pero hay muchas pruebas a lo largo de los años de que la economía (y especialmente la inflación y los precios de la gasolina) tiene una poderosa influencia en los índices de aprobación y en las elecciones posteriores. De hecho, Truman en 1946 era impopular principalmente por el aumento de los precios de la posguerra, y su apoyo aumentó en 1948 en gran medida porque ese aumento había disminuido. Como dijo el politólogo Richard Skinner, “el entorno político actual es muy poco propicio para los analistas, porque si se quieren explicar honestamente los problemas, la respuesta es inflación, inflación, inflación. Eso da lugar a una columna aburrida”.

Una buena noticia para Biden es que los precios de la gasolina tocaron un techo hace dos semanas y desde entonces han retrocedido un poco. Incluso se puede imaginar un escenario optimista en el que la inflación haya tocado techo y los precios de la gasolina sigan bajando durante un tiempo, mientras la ola de omicrón también empieza a disiparse. Si eso ocurre (y suponiendo que no aparezcan otros problemas importantes) es plausible que Biden empiece a recuperar algo más de apoyo. No escuchen a los que dicen que los votantes se han tomado una decisión absoluta con respecto a él. Muchos presidentes se han recuperado de situaciones peores que la que está atravesando Biden, como Truman, Bill Clinton y Ronald Reagan. Por supuesto, muchos republicanos partidistas nunca aprobaron a Clinton, y otros tantos demócratas partidistas nunca aprobaron a Reagan. Pero ambos presidentes llegaron a ser tremendamente populares en algunos momentos, y es ciertamente posible que la situación pueda ser la misma para Biden.

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Dicho esto, esta última caída sugiere algo muy importante para las elecciones de medio término. A principios de mayo, cuando el índice de aprobación de Biden estaba en torno al 42%, los demócratas aún podían esperar que si sólo ganaba un punto porcentual al mes, se acercaría al 50% (y podría tener entonces un índice de aprobación neto positivo) para el día de las elecciones. ¿Y ahora? Esa misma mejora de un punto al mes no le llevaría ni siquiera al 45% de aprobación. Claro que es posible que mejore, pero en este momento se necesitaría algo más que una racha de buenas noticias relativamente normales para conseguirlo.

Los demócratas aún pueden esperar tener un mejor rendimiento que el porcentaje de aprobación de Biden en las elecciones intermedias. Algunas encuestas, en este momento, parecen mejores para ellos de lo que predeciría la aprobación presidencial por sí sola. Tal vez alguna combinación de noticias favorables y candidatos particulares los ayude. Pero esa no es una apuesta que muchos partidos políticos quieran hacer.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.

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