Bloomberg Línea — El director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), John Ratcliffe, se reunió con las autoridades de Cuba el 14 de mayo en La Habana, informó el Gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.
La visita fue solicitada por la administración del presidente Donald Trump y aceptada por su homólogo cubano, en medio de la creciente tensión entre ambos países.
Durante la visita de Ratcliffe, Cuba buscó demostrar que no implica riesgo para los Estados Unidos, como lo ha manifestado este año Trump, y que mucho menos apoya el terrorismo, pese a su inclusión en la lista de países que no colaboran contra este flagelo.
“Una vez más se evidenció que la isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio, y nunca ha apoyado ninguna actividad hostil contra Estados Unidos ni permitirá que desde Cuba se actúe contra otra nación”, sostuvo el Ministerio de Relaciones Exteriores.
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La CIA no brindó detalles oficiales de lo que conversaron Ratcliffe y miembros del Gobierno cubano. Sin embargo, una fuente de esta agencia federal le dijo en condición de anonimato a la cadena CBS que se “discutió la cooperación en materia de inteligencia, la estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo ello con el telón de fondo de que Cuba ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios en el hemisferio occidental”.
En el diálogo participaron el jefe de inteligencia de Cuba, Ramón Romero Curbelo, y el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas. Al parecer, también estuvo el guardia personal y nieto preferido del expresidente Raúl Castro, Raúl Rodríguez Castro, apodado ‘El Cangrejo’, según la CBS.
La reunión, tras anuncio de ayuda humanitaria
El jefe de la CIA arribó a Cuba un día después de que Estados Unidos ofreciera ayuda humanitaria por US$100 para la isla, siempre que el Gobierno de Díaz-Canel le permita entregarla de manera directa a través de la Iglesia Católica y organizaciones que considere confiables.
Cuba cuestionó que Estados Unidos no hubiese clarificado si la ayuda será en efectivo o material, como tampoco si buscará suplir las principales necesidades de los isleños: combustibles, alimentos y medicinas. No obstante, mostró apertura a la iniciativa.
“El gobierno no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación, ya sea bilateral o multilateral”, escribió en X el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez. “Tampoco tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia Católica, con cuyo esfuerzo de cooperación tiene una experiencia larga y positiva de trabajo conjunto”.
Cuba padece una policrisis marcada por la inseguridad alimentaria y los apagones eléctricos, acentuada en 2026 por falta de suministro de petróleo. La razón: en enero, Trump prohibió a Venezuela enviarle crudo a la isla y amenazó con aranceles a otros países que consideren hacerlo; desde entonces, solo un buque ruso pudo atracar en el puerto de Matanzas, al este de La Habana.
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