Bloomberg Línea — El millonario boliviano Marcelo Claure financió una iniciativa de investigación del Growth Lab de Harvard para entender las causas estructurales de la crisis en Bolivia, que a su juicio “está al precipicio de la muerte”, según ha dicho en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea.
“Cuando salió elegido el presidente (Rodrigo) Paz, era como si todos los bolivianos se hubieran unido esperando de que se tomen las medidas duras para sacar adelante este país”, manifestó Claure.
“Y lo que comienzo a ver ahora es una división de poderes, comienzan los bloqueos y las amenazas. (...) Bolivia comienza a fragmentarse como siempre y un país fragmentado hace que sea básicamente imposible la recuperación”, dijo el inversor y líder empresario boliviano. “Yo creo que el gobierno tiene una oportunidad de poder unir a los bolivianos, de ser claro, de explicar que se vienen medidas duras”.
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A juicio del hombre más rico del país andino, “Bolivia está al precipicio de la muerte, está muy cerca de un colapso económico jamás visto”. “Lo que está pasando es que la falta de decisiones duras está haciendo que la gente esté confundida”.
“Y la solución de prestarse dinero no es la correcta”, señaló Claure en relación con el regreso del país andino al mercado internacional de deuda.
“Veo que el Gobierno está muy orgulloso de prestarse US$1.000 millones a una tasa del 10%, eso significa que en cinco años vas a deber US$1.500 millones en una economía que no te genera este tipo”, manifestó el CEO y fundador del Claure Group, un holding de inversión global. “Eso es básicamente endeudarse más, es crear un hueco más grande”.
A comienzos de mayo, Bolivia vendió bonos en dólares en los mercados internacionales de capitales por primera vez en cuatro años.
Bloomberg informó que la nación sudamericana fijó el precio de emisión de bonos en dólares por valor de US$1.000 millones con vencimiento en 2031 al 9,75%.
Según Claure, Bolivia necesita la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial, del BID y de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, “con las tasas que normalmente son mucho más bajas” y con diferentes modelos de financiamiento.
Entender las causas de la crisis en Bolivia

En la entrevista con Bloomberg Línea, Claure contó que hace 18 meses inició un proyecto de investigación con la Universidad de Harvard, a través del Growth Lab, para analizar el colapso macroeconómico de Bolivia.
El propósito fue hacer un diagnóstico de la economía y proponer un plan de medidas para su recuperación, el cual ha sido condensado en el documento titulado 'Un Giro Económico para Bolivia’.
El trabajo se consolidó y se publicó en marzo pasado, con participación de un grupo de colaboradores, incluyendo ministros de Economía de varios países del mundo. “Mi preocupación es inmensa, por eso he gastado US$1 millón y medio para contratar a gente buena, el reporte es claro, dice: ‘Este es el diagnóstico’ y qué es lo que hay que hacer exactamente”.
Claure señala que el primer aporte del análisis es que Bolivia cerró la puerta al mundo de inversiones en 2009 y pasó cerca de 15 años viviendo de sus ahorros sin generar nuevas fuentes de crecimiento.
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“Bolivia entró en una crisis en donde ya no existen más ahorros, la caída de las reservas fue del 98%, existe un déficit fiscal del 12,2%, que es equivalente a uno de los más grandes en el mundo”, apuntó Claure. “Solamente países que están en guerra tienen déficit más grande porque lógicamente gastan más de lo que pueden, pero Bolivia no está en ninguna guerra”.
El diagnóstico es que Bolivia no solo consumió su colchón financiero, sino que perdió credibilidad macroeconómica a través de los años.
Según lo compartido por Claure, la situación macro de Bolivia es peor que la del 96% de los países que en algún momento han requerido un rescate del Fondo Monetario Internacional, lo que hace necesario un ancla externa para recuperar confianza y estabilizar la economía. “Sin un ancla del fondo, no hay credibilidad monetaria y todas las reformas se van a filtrar”.
A pesar de su deterioro macro, dice que el país conserva un enorme potencial al contar con reservas estratégicas de litio, alta capacidad de energía solar y gas natural aún subexplotado.
Sin embargo, el millonario boliviano advierte que ese potencial no se ha materializado por falta de inversión y ausencia de reglas claras.
El dilema sobre el litio boliviano

A su juicio, el principal problema no es la falta de activos, sino la incertidumbre institucional.
“El litio no sirve de nada si es que no se invierte, porque hay que invertir para poder sacar litio. El gas boliviano que existe jamás va a poder ser usado si es que no se invierte en la explotación y en diferentes proyectos”, argumentó.
Entre las reformas propuestas está terminar con el “monopolio” estatal del litio y garantizar derechos mineros. “Es inaudito que exista un monopolio de una empresa estatal que no produzca nada de litio”, comentó.
De acuerdo con el reporte, a pesar del potencial de Bolivia no se han abierto nuevos proyectos mineros a gran escala desde 2024.
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Desmontar los subsidios en el país

Otro punto crítico es el sistema de subsidios a los combustibles en Bolivia, que en opinión de Claure se deben seguir desmontando. En consecuencia, ve necesario aumentar los precios por más “doloroso” que sea.
A finales del año pasado, el Gobierno de Rodrigo Paz eliminó el subsidio a los combustibles en el marco de una declaratoria de emergencia económica.
El decreto 5503 enfrentó resistencia social por parte de los principales sindicatos obreros y campesinos que generaron bloqueos en el país.
Por esa razón, el Gobierno y los sindicatos acordaron abrogar el decreto y crear uno nuevo (el decreto 5516) tras los acuerdos logrados con la Central Obrera Boliviana (COB), manteniendo la eliminación de la subvención de los carburantes.
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Bolivia aún opera con precios de combustibles parcialmente controlados, en medio de un proceso incompleto de ajuste de subsidios y de un entorno internacional marcado por presiones en el petróleo.
“Uno no puede vivir de estar subsidiando una economía porque es una manera mentirosa de vivir, que eventualmente va a explotar. Lo que le golpeó muy fuerte al presidente fue que quitaron una parte de los subsidios, pero la calidad de la gasolina fue tan mala que comenzó a dañar a todo el parque automotor de Bolivia”.
De acuerdo con el balance del Growth Lab, el Producto Interno Bruto de Bolivia se estima 15% por debajo de su potencial, lo que refleja una generación de crecimiento perdido. “Eso es una generación de crecimiento perdido, no una recesión que se aguanta. Es como si uno tiene un motor fundido, es importante hacer los cambios necesarios”, señaló Claure.
En segunda medida, dijo que “la tecnocracia tiene que terminar” y “que los próximos 12 meses tienen que ser política”. “Las justificaciones tecnocráticas no cumplen ese rol y para mí es el cambio para los bolivianos y con los bolivianos”, anotó.
“Entonces, en general, creo que el único país que está peor que Bolivia es Venezuela", asegura Claure en la entrevista. “Esto no es mala suerte, era totalmente predecible en un sistema construido para matar la inversión privada en todos sectores estratégicos”.
La seguridad jurídica es necesaria
Claure plantea que, para desarrollar proyectos de recursos naturales en Bolivia, es necesario reformar la legislación de inversión extranjera.
Señala que deben incorporarse mecanismos como el arbitraje internacional, especialmente en caso de disputas con el Estado.
Argumenta que no es viable que los conflictos se resuelvan en tribunales nacionales cuando existe desconfianza sobre la independencia y legitimidad del sistema judicial.
En ese contexto, sostiene que cualquier inversión de gran escala requiere garantías claras y estándares internacionales de resolución de controversias para atraer capital.
“Los inversionistas no van a pedir a un país pobre como Bolivia subsidios ni nada de eso. Somos suficientemente inteligentes para saber que el Gobierno de Bolivia no te va a dar subsidios para inversión, nada de eso”, apuntó. “Lo único que pedimos como inversionistas internacionales es claridad en nuestras inversiones, una seguridad jurídica de que podemos ir, invertir y, si generamos empleo y dinero, sacar nuestro capital de Bolivia”.
Consideró que el entorno actual dificulta de manera significativa la inversión de las compañías de su grupo en Bolivia.
“Invertir en Bolivia sin reglas claras se ha vuelto casi imposible. Nosotros como inversionistas extranjeros o internacionales vamos a buscar países donde sea mucho más seguro el poder invertir. Al final, tengo el corazón más blando porque si hay reglas claras al ser boliviano voy a ser el primero en estar ahí. Pero yo soy una parte miniatura de lo que son las inversiones mundiales y creo que lo que están buscando los fondos soberanos y otros países son reglas claras”.
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“La gradualidad no es la solución”
Claure argumentó que, cuando un país está en una situación crítica, la gradualidad “no es la solución” para resolver la crisis.
En el caso de Bolivia, sostiene que se necesita una comunicación clara hacia la ciudadanía sobre la magnitud del problema.
Sin embargo, dice que actualmente predominan “mensajes cruzados” que dificultan esa comprensión y la toma de decisiones.
Si el gobierno no toma las medidas necesarias, Claure cree que el problema se va a seguir amplificando.
“Veo que las medidas que se toman no son las acordes a un país o a un paciente que está en terapia intensiva y si no se toman las medidas, que son medidas fuertes, sin un plan de comunicación para que todos los ciudadanos en Bolivia entiendan el nivel de la crisis, creo que esto no va por buen camino”, remató el empresario.
Entre las medidas fuertes, dice que la mayoría de las empresas estatales deberían ser privatizadas, ya que considera que el Estado no debería ser propietario de compañías como las de telecomunicaciones o aerolíneas.
“Solamente en los países comunistas y socialistas, el Estado es dueño de las empresas. Las empresas tienen que ser propiedad privada que emplea y paga impuestos para poder devolver al país”, indicó.
Asimismo, indicó que el Estado debería cerrar aquellas empresas públicas que no tienen justificación económica y privatizar las que aún puedan generar ingresos para bajar el déficit fiscal. “En el esquema socialista-comunista de los gobiernos anteriores, la manera de ganarse votos era empleando a gente. Es un modelo que ha fallado en todo el mundo y no debería existir en Bolivia”.
Entre otras acciones, propone abrir las exportaciones agrícolas y liberar el potencial productivo en el sector agro de regiones como Santa Cruz, que podría generar hasta US$8.500 millones anuales con “reglas claras”.
En visión de Claure, uno de los retos es que la tasa de cambio oficial en Bolivia no refleja la realidad del mercado. “La tasa fija es mentirosa, no sirve para nada”.
Afirma que la referencia real es la tasa paralela, la cual actualmente se ubica entre 30% y 40% por encima del tipo de cambio oficial.
En su visión, un esquema cambiario adecuado debería permitir que la tasa refleje las condiciones reales del mercado.
Reconoce que este tipo de ajustes serían duros y tendrían impacto en el poder adquisitivo de la población, pero los considera necesarios en algún momento para corregir los desequilibrios.













