Bloomberg Línea — Nicaragua anunció este jueves su intención de romper relaciones diplomáticas con Italia tras las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores sobre el régimen sandinista y la protección concedida a un exmiembro de las Brigadas Rojas.
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La decisión, descrita por Managua como “soberana y digna”, es una respuesta a las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, quien pidió a las autoridades nicaragüenses la extradición de Alessio Casimirri, de 74 años, condenado en Italia por el secuestro y asesinato del exprimer ministro de Italia, Aldo Moro, en 1978.
A través de un comunicado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua calificó las palabras de Tajani de “injustificadas, agresivas e irresponsables”.
El texto señaló al canciller italiano de insultar al pueblo y gobierno nicaragüense “con arrogancia europea”. El gobierno de los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo señaló que, si bien en el pasado mantuvo “muy buenos tiempos de respeto absoluto” con autoridades italianas, la exigencia de extradición es inaceptable.
“Lamentamos profundamente que se produzcan agresiones, como las que describimos, en contraste con lo que ha sido el vínculo histórico de Italia con nosotros”, finalizó la nota oficial, asegurando que ya se iniciaron los procesos para “asegurar los procesos necesarios para el cumplimiento de esta decisión”.
La escalada comenzó el miércoles durante una reunión del Partido Popular Europeo (PPE) en Madrid, España, donde Tajani señaló al gobierno de Nicaragua de seguir “dando refugio y protección al terrorista Alessio Casimirri”, y negarse a cumplir con las solicitudes de extradición de las autoridades judiciales italianas.
“Italia continuará exigiendo que Casimirri enfrente la justicia en Italia por los delitos de los que ha sido declarado culpable, tal como solicitó una resolución del Parlamento Europeo”, dijo Tajani.
El 16 de marzo de 1978, las Brigadas Rojas, un grupo terrorista de extrema izquierda, interceptaron el coche de Moro en Roma, asesinando a sus cinco escoltas y secuestrándolo. Tras 54 días de cautiverio, el 9 de mayo, el cuerpo del político fue encontrado en el maletero de un Renault 4.
Según las reconstrucciones judiciales, Casimirri desempeñó un papel de vigilancia y control de la zona del ataque, junto con Álvaro Lojacono.
En 1983, un tribunal italiano lo condenó a seis cadenas perpetuas por su rol en el secuestro y asesinato, así como por otros crímenes de terrorismo.
Sin embargo, Casimirri logró huir antes de ser capturado. Su rastro se perdió durante años hasta que se descubrió que se había refugiado en Nicaragua, donde reside desde entonces y donde, según registros periodísticos, llegó a ser dueño de un restaurante.
Es el último miembro de alto rango de las Brigadas Rojas que nunca ha sido arrestado ni entregado a la justicia italiana. Otros responsables del crimen, como Mario Moretti (quien confesó ser el asesino material de Moro) o Barbara Balzerani cumplieron condenas y posteriormente salieron bajo régimen de libertad condicional.
La esposa de Casimirri en su momento, Rita Algranati —también miembro de las Brigadas Rojas— fue capturada en El Cairo en 2004.
Aislamiento diplomático
La reacción de Nicaragua forma parte del deterioro más amplio de las relaciones entre el régimen de Ortega-Murillo y numerosos países occidentales.
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En los últimos años, el país ha estado sujeto a sanciones por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido por la represión de la oposición, violaciones de derechos humanos y el desmantelamiento de la democracia.
El pasado enero, Nicaragua y España tuvieron un choque diplomático, que culminó en la expulsión mutua de embajadores. En años recientes, el país también ha retirado varios organismos internacionales afiliados a Naciones Unidas.
Casimirri obtuvo la ciudadanía nicaragüense en 1999, una condición que, según el marco constitucional del país, impide su extradición a Italia. Roma ha mantenido desde entonces sus reclamos para que enfrente la justicia italiana.
No obstante, el país mantiene mecanismos de cooperación judicial con algunos aliados. Esta semana, por ejemplo, la Asamblea Nacional aprobó acuerdos de extradición con Rusia.













