Bloomberg Línea — La demanda de la fuerza laboral en América Latina se duplicará en el sector de cuidados hacia 2050, en respuesta al envejecimiento poblacional y a los cambios demográficos que están redefiniendo los mercados laborales, según un informe de la OIT.
El envejecimiento demográfico trae consigo un fuerte aumento de la demanda de cuidado de personas mayores, según el reporte Aprendizaje permanente y competencias para el futuro, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La OIT estima que la demanda de trabajadores para atender a personas de 65 años o más en situación de dependencia aumentará de los 7,5 millones de 2023 a 15,2 millones en 2050 en la región.
En el mundo, se estima que la demanda de trabajadores de cuidados de larga duración aumentará de 85,2 millones en 2023 a 158,1 millones en 2050.
Se calcula que la proporción de personas de 65 años o más aumentará desde 10,4% en 2025 hasta el 16,3% en 2050.
En 1990, la proporción de personas de 65 años o más era de apenas el 6,1%.
“El envejecimiento demográfico obedece a la combinación de una caída sostenida de la fecundidad, una esperanza de vida cada vez mayor y —a nivel regional o de país— una migración neta que resulta insuficiente para compensar dicho envejecimiento”, dice el reporte.
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De acuerdo con la definición, el trabajo de cuidados remunerado incluye a todas las ocupaciones dedicadas a atender las necesidades físicas, emocionales y psicológicas de estas personas.
Si bien se estima que Asia y el Pacífico sea la región con el envejecimiento más acelerado del mundo, “la proporción de personas de edad avanzada también ha aumentado en América Latina y el Caribe”.
América Latina es la tercera región del mundo que más demandará trabajadores del sector cuidado.
Asia Oriental lidera la demanda estimada con 45,5 millones de trabajadores, seguida por Asia Meridional con 31,5 millones.
En aquellas regiones que ya han experimentado una aceleración del envejecimiento de la población, la demanda de estos trabajadores aumentará de forma más contenida.
Por ejemplo, en Europa del Norte, Meridional y Occidental la demanda aumentará de 10,1 millones a 13 millones en 2050.
Y en Norteamérica aumentará de 7,7 millones a casi 11,8 millones.
En América Latina, la OIT indica que esta transición demográfica afecta más intensamente a Chile, Costa Rica y Uruguay.
Sin embargo, “ningún país de la región, ni siquiera los más poblados, queda al margen de la tendencia general”.
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Según los autores del documento, “la demanda real de trabajo de cuidados en la vejez puede ser superior si la proporción de cuidadores estimada no basta para atender plenamente las necesidades graves de cuidados, lo que obligaría a recurrir en mayor medida al trabajo complementario de familiares no remunerados”.
De hecho, explican que en la actualidad existen millones de cuidadores familiares no remunerados, en su inmensa mayoría mujeres.
Este es un importante obstáculo para la incorporación de las mujeres al mercado laboral, sobre todo en África, los Estados Árabes y diversas zonas de Asia.
Según una lógica estrictamente económica, explica la OIT, “cabría esperar que la enorme y creciente demanda de trabajadores de los cuidados se tradujera en salarios comparativamente altos y unas condiciones de trabajo óptimas. Sin embargo, la realidad suele ser muy distinta”.
Los trabajadores de cuidados no solo enfrentan bajos salarios, sino también jornadas largas e impredecibles, sobrecarga laboral, baja protección social y mayor exposición a violencia y acoso.
Se va a reconfigurar el mercado laboral

Para la OIT, la digitalización, incluida la inteligencia artificial (IA), así como la transición ecológica y los cambios demográficos van a reconfigurar los mercados laborales.
En ese sentido, advierte que América Latina y el Caribe necesita situar el aprendizaje permanente en “el centro de sus políticas públicas” para evitar que estas transformaciones profundicen desigualdades ya existentes.
Explica sin sistemas sólidos, inclusivos y bien financiados, los cambios en el mundo del trabajo podrían ampliar las brechas tanto entre países como dentro de ellos.
“El aprendizaje permanente conecta las oportunidades laborales actuales con las del futuro”, dijo Ana Virginia Moreira Gomes, directora Regional de la OIT para América Latina y el Caribe.
“En América Latina y el Caribe, donde persisten importantes déficits de trabajo decente, invertir en sistemas inclusivos de formación es esencial para lograr una transición justa y no dejar a nadie atrás”, anotó.
De acuerdo con la OIT, los empleadores demandan cada vez más perfiles de competencias integrales que combinan habilidades cognitivas, socioemocionales y técnicas.
Y si bien describe que algunos países como Chile, Colombia, Costa Rica y México han avanzado en una comprensión integral del aprendizaje permanente, “persisten desafíos en la implementación efectiva, la coordinación institucional y el financiamiento sostenible”.
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