Adidas vs. Nike: el impulso del running y el Mundial redefine la batalla en las bolsas

La empresa alemana acelera tras el impulso del running y unos resultados por encima de lo previsto, mientras que la estadounidense entra en la recta previa al Mundial con ajustes en ingresos y márgenes.

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Adidas y Nike se enfrentan en el mercado del calzado deportivo, donde el impulso en innovación, ventas y expectativas bursátiles marca el ritmo de la competencia entre ambas compañías.
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Bloomberg Línea — Esta semana la acción de Adidas recibió un impulso tras el récord en la maratón de Londres, donde el atleta que marcó el hito utilizó zapatillas de la marca, coincidiendo además con la publicación de unos resultados trimestrales que superaron expectativas.

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El movimiento fue un punto de inflexión en una carrera que, a pocos meses del Mundial, vuelve a enfrentar directamente a dos de las gigantes del sector. Adidas y Nike (NKE) batallan en el segmento clave del calzado, mientras los inversionistas analizan su desempeño.

El impulso de la compañía alemana no se limita a esa narrativa. La compañía reportó un crecimiento de ventas del 14% a tipo de cambio constante en el primer trimestre, con un EBIT de €705 millones (US$760 millones), superando previsiones. JPMorgan (JPM) señala que el grupo “entregó un sólido conjunto de resultados en el 1T26, con un mejor desempeño tanto en ingresos como en rentabilidad”, mientras el consenso empieza a converger con la guía de la firma.

Al otro lado del campo, Nike enfrenta una dinámica distinta. La compañía, que reporta con un calendario fiscal diferente, pues su tercer trimestre fiscal no coincide con el primer trimestre natural, mantiene una trayectoria de ajuste operativo. JPMorgan advierte que los ingresos “se espera que caigan en dígito bajo simple hasta finales de 2026”, en un proceso de transición que retrasa la recuperación.

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El keniano Sabastian Sawe

Momentum en calzado: volumen vs. precio

El contraste entre ambas compañías se hace más evidente en el calzado, donde Adidas está ganando tracción en volumen mientras Nike intenta estabilizar precios.

En Adidas, el segmento de running creció un 29% en el trimestre. Citi (C) recoge que “el crecimiento fue impulsado por innovaciones y el impulso continuo del modelo EVO SL”, mientras la compañía busca trasladar ese posicionamiento técnico al consumo masivo. La señal es relevante porque apunta a recuperación de cuota en una categoría donde Nike había dominado históricamente.

Ese crecimiento en volumen se combina con un entorno comercial complejo. La propia compañía reconoce que “el mercado sigue siendo promocional, especialmente en Europa y Norteamérica”, lo que obliga a priorizar canales directos para proteger el posicionamiento del producto.

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Nike, en cambio, muestra una mejora en precios, pero con debilidad en unidades. Deutsche Bank destaca que “los ingresos de calzado se mantuvieron débiles, con crecimiento del -1% mientras los volúmenes cayeron -2%”, aunque los precios promedio comienzan a recuperarse. Esa divergencia refleja un ajuste más estructural: menos volumen, mayor disciplina en precios.

El problema es que ese ajuste no es uniforme. En Europa, uno de los mercados clave, la presión es más profunda. La misma firma señala que “las ventas comparables en tiendas propias en EMEA cayeron -19% en el tercer trimestre”, evidenciando una caída en tráfico y demanda.

El Mundial como catalizador desigual

El fútbol introduce un nuevo ritmo en esta competencia. Para Adidas, el impacto ya es visible en cifras. Citi estima que camisetas y balones generaron cerca de €250 millones (US$270 millones) en ventas en el primer trimestre, con un efecto que podría repetirse en el segundo.

Adidas

Deutsche Bank coincide en que “el trimestre sugiere un aumento de €250 millones en ventas vinculado al Mundial”, aunque advierte que parte de ese crecimiento podría ser sustitución de otras categorías. Aun así, el banco anticipa que el impacto podría ampliarse en el segundo trimestre, con un efecto adicional de hasta 6–8 puntos porcentuales en crecimiento.

El posicionamiento de Adidas en fútbol, reforzado por patrocinios y producto técnico, le permite capitalizar este ciclo de forma directa. El crecimiento en apparel, del 31% en el trimestre, refleja esa tracción combinada entre performance y lifestyle.

Nike también apunta al Mundial como punto de inflexión, pero desde una posición diferente. La compañía identifica el evento como parte de su estrategia “Sport Offense”, con la expectativa de que “el Mundial impulse la categoría de fútbol durante varios trimestres”, según JPMorgan.

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Sin embargo, ese impulso se produce en paralelo a un proceso de ajuste. La compañía reconoce que “las tendencias de sell-through no están aún donde queremos que estén”, lo que limita la capacidad de capturar plenamente el ciclo del evento.

En el caso de América Latina, la disputa entre Nike y Adidas se refleja en un mapa fragmentado por patrocinios de selecciones, donde Adidas está en los equipos de Argentina, Colombia y México, mientras Nike está en Brasil y Uruguay. A la par, emergen actores regionales y de nicho que capturan espacios específicos, como Marathon en Ecuador, Puma en Paraguay, Reebok en Panamá y Saeta en Haití.

Mercado y valoración: ejecución vs expectativa

La divergencia operativa se refleja con claridad en el mercado.

Adidas cotiza con un PER adelantado de 14,7x y un EV/EBITDA de 7,9x, frente a 24,1x y 16,9x respectivamente en Nike. A pesar de cotizar con descuento, la compañía presenta una rentabilidad sobre capital (ROE) del 27,4%, frente al 16,6% de su rival. Esta divergencia indica que Adidas genera más valor por cada euro invertido, pero cotiza con descuento frente a Nike, cuya valoración sigue apoyada en expectativas más que en resultados actuales.

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En términos de recomendación, el consenso de Bloomberg muestra una diferencia clara. El 76,5% de los analistas recomienda comprar Adidas, frente al 50% en Nike. La proporción de mantener en Nike alcanza el 42,9%, reflejando una mayor cautela.

Los precios objetivo también ilustran esa divergencia. Adidas presenta un precio objetivo medio de €195,89 (US$212), lo que implica un potencial del 32,6% desde los €147,75 actuales (US$160). Nike, por su parte, tiene un precio objetivo de US$61,72, con un potencial del 40,5% desde los US$43,94.

Ese mayor potencial en Nike no responde a momentum, sino a expectativa de recuperación. Deutsche Bank resume el sentimiento al señalar que “la recuperación sigue siendo fluida y se necesita más progreso antes de que los inversionistas puedan respaldar un retorno completo al crecimiento”.

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El comportamiento bursátil refuerza esta lectura. En lo que va de año, Nike acumula una caída del 31%, frente al 12,6% de Adidas, que además ha registrado un avance del 8,1% en el último mes.

Presión estructural y riesgos cruzados

Más allá del corto plazo, ambas compañías enfrentan presiones comunes, pero con distinto grado de impacto.

En Adidas, los márgenes están afectados por factores externos. La compañía reporta una caída de 100 puntos básicos en margen bruto, impulsada por divisas y aranceles, con un impacto estimado de €200 millones (US$216 millones) para cada factor en el año.

Balón monumental ADIDAS TRIONDA colocado en la rotonda de la Terminal 2.

A esto se suma el riesgo geopolítico. Citi estima que el conflicto en Medio Oriente generó una pérdida de ventas de €30 millones (US$33 millones) en el primer trimestre, con potencial de alcanzar €100 millones (US$110 millones) en el segundo.

Nike enfrenta una presión más estructural. El coste de aranceles ha alcanzado aproximadamente US$1.000 millones, mientras la compañía sigue ajustando inventarios y canales. La propia empresa reconoce que “las ventas en China continúan afectadas por menor tráfico, mayor actividad promocional y altos niveles de inventario”.

El mercado también está cambiando. JPMorgan destaca que el crecimiento global del sportswear se ha moderado al 4,4%, frente al 6,2% previo a la pandemia, con una desaceleración especialmente marcada en Norteamérica.

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Ese contexto reduce el margen de error. Adidas está capturando crecimiento en ese entorno, mientras Nike intenta reposicionar su negocio.

El pulso entre ambas compañías entra en una fase decisiva. Adidas acelera apoyado en innovación, fútbol y ejecución comercial. Nike reorganiza su estructura y ajusta su base operativa mientras busca recuperar tracción.

La diferencia no está sólo en resultados, sino en el momento del ciclo. Una avanza con impulso en volumen y demanda. La otra intenta estabilizar márgenes y reconstruir crecimiento. El Mundial actuará como siguiente punto de control. La capacidad de convertir visibilidad en ventas, y ventas en rentabilidad, marcará el siguiente tramo de esta competencia.

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