Bloomberg Línea — La reelección del veterano líder de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva abre la posibilidad de que Brasil aproveche su peso económico y político en los BRICS para fortalecer su posición frente a Estados Unidos y China, impulsar alternativas al dólar en el comercio internacional y atraer nuevas inversiones.
“Brasil puede ejercer de puente (en los BRICS): es una democracia con vínculos con Occidente, una potencia agroalimentaria y energética y en sostenibilidad y gobernanza global”, dijo a Bloomberg Línea Patricia Gabaldón, economista y profesora de IE University, en España.
En su opinión, Brasil se consolida como la gran economía latinoamericana con agenda propia dentro del grupo. “Puede actuar como contrapeso y empujar una agenda centrada en la reforma de la gobernanza global, la financiación del desarrollo, la transición energética y el comercio en monedas locales”.
La victoria de Lula en las elecciones supone un alivio para la estabilidad del bloque de los BRICS, dado el amplio poder de mediación y capacidad de liderazgo del líder político brasileño en las negociaciones globales.
“La reelección de Lula marca la continuidad de una política exterior que otorga gran importancia al multilateralismo, a la cooperación Sur-Sur y al fortalecimiento de los BRICS como espacio de articulación de los países emergentes”, manifestó a Bloomberg Línea Cristina Helena Pinto de Mello, profesora de Economía en Pontificia Universidad Católica de São Paulo. “El amplio apoyo de la diáspora brasileña demuestra la aceptación internacional de esta postura”.
En su opinión, Brasil va a seguir defendiendo una agenda que va más allá de la dimensión comercial, incluyendo la reforma de las instituciones de gobernanza global, el financiamiento para el desarrollo, la cooperación tecnológica, la transición energética y el fortalecimiento de las relaciones entre los países del Sur Global.
El desafío hacia adelante es transformar este protagonismo diplomático en resultados concretos para el desarrollo de Brasil.
“Esto significa ampliar las inversiones, diversificar la canasta de exportaciones, fortalecer la industria y aumentar la capacidad de participación del país en las decisiones internacionales”, indicó Pinto de Mello. “Las narrativas de soberanía deben traducirse en planes, proyectos y acciones que construyan esa realidad”.
El bloque de los BRICS se conformó inicialmente por China, Brasil, Rusia, India y Sudáfrica, pero luego ha incorporado a países como Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Irán e Indonesia como miembros plenos.

A pesar de los intereses comunes, los BRICS no son una alianza homogénea.
Pinto de Mello dijo las características iniciales que crearon el anacronismo ya no se mantienen.
“Son países con intereses y estrategias diferentes. En la geopolítica global se encuentran en distintos continentes. Veo el papel de Brasil como aquel que puede contribuir a la construcción de consensos y a una agenda pragmática de cooperación, sin convertir al bloque en un instrumento de confrontación con otras potencias”, consideró.
En la campaña, el ultraderechista Flávio Bolsonaro llegó a mencionar que evaluaría la permanencia de Brasil en el bloque de los BRICS al considerar que es “altamente ideológico” y “utilizado para provocar a Estados Unidos”.
Lula, en cambio, abogó por profundizar el acercamiento geopolítico con los BRICS y el denominado Sur Global. También ve con buenos ojos el aumento de las transacciones en monedas locales entre los países del bloque.
“La reelección de Lula marcará una continuidad de la orientación pro-BRICS de Brasil, con lo cual India y China tendrían posibilidades de aumentar su presencia económica en la región”, dice a Bloomberg Línea Camilo Defelipe Villa, académico, investigador y especialista en política exterior en la región de Asia Pacífico. “Lula seguirá apostando a los BRICS, y con ello se podría avanzar hacia agendas como la promoción de sistemas de pago transfronterizos y otras iniciativas para reducir la dependencia de la infraestructura financiera del dólar”.
Esta cooperación abriría espacios para empresas tecnológicas chinas en la región y otros campos para estrechar esa cooperación.
“India sería una preocupación menor en tanto es socio de Washington en el Indopacífico —una estrategia multilateral para contener a China en Asia— y su capacidad de proyección en América Latina es aún débil”, indicó Defelipe Villa.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones de América Latina y el Caribe registraron aumentos de dos dígitos hacia prácticamente todos los principales destinos extrarregionales, “destacándose especialmente la expansión de los envíos dirigidos a Asia”, según un reporte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
“Aunque China continúa siendo el principal mercado asiático para la región, el rápido crecimiento del comercio con la India y con las economías de Asia Sudoriental contribuye a reducir la concentración de las exportaciones en un solo destino y fortalece los vínculos económicos con Asia Meridional y la región Indo-Pacífico”, señala el reporte.
El valor de las exportaciones de América Latina y el Caribe a China aumentó un 24% entre enero-junio de 2026, mientras que las importaciones desde ese destino subieron un 10%.
Ver más: Los países donde más crecerán las exportaciones de bienes en América Latina en 2026, según la Cepal
Mayor acercamiento a China

China es el principal socio comercial de Brasil y su presencia en Latinoamérica se sigue ampliando.
La política proteccionista de EE.UU. ha provocado la reducción del comercio de este país con la mayor economía de Latinoamérica, explica Patricia Gabaldón.
Aun así, “EE.UU. sigue siendo el segundo socio y es clave en inversión, tecnología y financiación, con un perfil exportador más industrial”, dijo. “Quizá el debate no está en el volumen de negocio, sino en los vínculos comerciales estratégicos como colaboraciones en infraestructuras críticas, innovación, o minerales estratégicos”.
Dado el volumen y la influencia de Brasil en Latinoamérica, la académica considera que la clave sería “la diversificación, poniendo también el foco en el acuerdo UE‑Mercosur como tercer soporte”.
La Cepal indica que las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos podrían experimentar una caída cercana al 7% en 2026, afectadas por el menor dinamismo económico de ese mercado y por los elevados aranceles que enfrentan algunos productos brasileños.
Sin embargo, esta pérdida sería compensada por un fuerte crecimiento de las exportaciones hacia China, la Unión Europea, Corea del Sur y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
Estados Unidos representa solo el 11% de las exportaciones totales de Brasil, que tiene como su principal socio comercial a China.
En cambio, las perspectivas para 2026 indican que las exportaciones brasileñas hacia China podrían crecer por encima del 20%, impulsadas especialmente por los envíos de soja, carnes, cereales y aceites vegetales.
“El punto central es que Brasil no necesita elegir entre estos dos mercados. Lo que necesitamos es diversificar nuestras relaciones y evitar que la rivalidad entre las potencias limite nuestras posibilidades de desarrollo. Y eso es lo que hemos estado haciendo”, apuntó Pinto de Mello.
“Creo que es muy, muy importante pensar en ampliar la infraestructura de pagos latinoamericana e intensificar nuestras relaciones al expandir nuestros mercados. Esto nos coloca en una posición diferente en las negociaciones globales. Al mismo tiempo, esta estrategia exige cautela”.
Por lo anterior, consideró que la mejor estrategia no es limitarse a exportar materias primas a China o importar tecnología de Estados Unidos, sino utilizar esas relaciones para desarrollar cadenas productivas, agregar valor y ampliar la competitividad de la economía brasileña.
Resolver las diferencias de fondo

Defelipe Villa señala que, aunque Brasil seguirá siendo un actor relevante dentro de los BRICS, su permanencia no resolverá las diferencias entre los países fundadores, que impiden consolidar al bloque como una plataforma cohesionada y completamente independiente de Estados Unidos.
Expone que Brasil, India y Sudáfrica buscan mantener relaciones equilibradas con Washington y preservar su autonomía estratégica.
El primer ministro de India, Narendra Modi, felicitó su “querido amigo” Lula en su cuenta de X y dijo que espera con “interés trabajar estrechamente con él para profundizar aún más y ampliar la multifacética asociación estratégica”.
El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, dijo que la victoria de Lula “resonará más allá de las costas de Brasil. Es una victoria para el sur global y las fuerzas progresistas en todo el mundo”.
“Reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo las relaciones bilaterales entre nuestros dos países y de trabajar estrechamente juntos en todos los foros multilaterales para forjar un orden mundial justo y mejor, sustentado en la solidaridad y el respeto al derecho internacional”, dijo Ramaphosa en su cuenta de X.
Según Defelipe Villa, las disputas territoriales y la competencia por la seguridad y la influencia regional entre India y China “dificultan la adopción de compromisos más profundos o vinculantes dentro de los BRICS, especialmente cuando estos podrían restringir sus respectivos márgenes de maniobra”, indicó.
El presidente chino, Xi Jinping, felicitó el martes a Lula por su reelección en una llamada telefónica, reafirmando su compromiso por trabajar en una “comunidad de futuro compartido”, según un comunicado oficial difundido por los medios estatales.
“Los vínculos bilaterales han reforzado su carácter global, estratégico y de largo plazo, y se han convertido en un modelo de unidad y cooperación entre los países del Sur Global”, agrega el mensaje.
Por ahora, no está claro cómo la reelección de Lula afectará la relación entre Brasilia y Washington.
El resultado de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, previstas para el 3 de noviembre, podría influir en la capacidad de Donald Trump para presionar a Brasil.
El académico dice que, si los demócratas obtienen el control de una o ambas cámaras del Congreso, el margen de maniobra del presidente estadounidense podría reducirse.
En cambio, si los republicanos mantienen el control, Trump podría intensificar la presión sobre Brasil, entre otros motivos, por el interés estratégico en los minerales críticos del país sudamericano.













