Tras más de una década sin modificar su imagen, Instagram renovó el diseño de la marca denominativa que aparece en la aplicación. La red social, que redefinió el consumo de imágenes en la era digital, presentó el nuevo formato este jueves como una propuesta “más limpia y moderna”.
Adam Mosseri, CEO de Instagram, compartió el nuevo diseño y explicó que la marca denominativa que aparece en la parte superior de la aplicación no había cambiado en 10 años.
“La marca denominativa en la parte superior de la app no ha cambiado en 10 años, así que era momento de renovarla. Más limpia y moderna, pero con referencias al diseño original y a la sencillez y el cuidado que siempre han caracterizado a Instagram”, dijo en un posteo donde compartió el nuevo diseño.
La anterior wordmark, o marca denominativa, tenía un estilo manuscrito e informal, con cierto aire retro. Durante años acompañó al logotipo de la cámara vintage que identificaba a Instagram en las tiendas de aplicaciones.
Aunque la identidad visual de la plataforma había recibido algunos ajustes con el paso de los años, el diseño presentado este jueves supone una renovación más evidente de la marca denominativa.
El nuevo logo de Instagram divide opiniones
La renovación no tardó en generar reacciones entre los usuarios de la red social, con opiniones tanto positivas como negativas.
Usuarios han destacado que la nueva r puede confundirse con una z. “Otra de las cosas que no pedimos, mientras ignoran las peticiones de los usuarios”, publicó otra cuenta.
“Si no está descompuesto, no lo repares”, compartió un usuario. “Muchas gracias, ahora tendremos que rehacer todas las plantillas de Canva”, se lee en un mensaje de Megtricool España.
Otros usuarios fueron más positivos ante el diseño del nuevo logo. “Modernizarlo sin perder la familiaridad es probablemente la parte más difícil de un rediseño como este”, destacó una usuaria. “Moderno y limpio, pero divertido”, compartió alguien más.
Cuando cambiar un logo sale mal
Cambios como estos en la identidad de la marca han generado controversias en compañías como la firma de ropa GAP, que en 2010 presentó un nuevo logo que pretendía renovar aquel con el que se había identificado por décadas. Las reacciones, burlas y rechazo de los usuarios fueron tales que a los pocos días la empresa recuperó su logo original.
Algo similar ocurrió con la marca de jugos Tropicana, que en 2009 cambió su logo y envases por una versión más minimalista. La poca aceptación hizo que la empresa volviera a usar su antigua imagen tras unas semanas.
Instagram, por ahora, apuesta por una renovación más moderada: mantiene elementos reconocibles de su identidad, pero actualiza una de las piezas que llevaba una década sin modificaciones.













