Buenos Aires — La economía argentina se encontraría hoy más protegida que en años previos frente a la posibilidad de sufrir un coletazo del exterior, dado que las posiciones de inversores extranjeros en activos locales son mucho más acotadas que las que se observaban en 2018, durante el tercer año de Mauricio Macri como presidente, según datos publicados en las últimas horas por el Banco Central (BCRA).
Una presentación del vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning, realizada el pasado 5 de marzo durante el Kick Off Anual de Inviu, mostró cómo la exposición a activos en pesos de no residentes se redujo notablemente respecto de los niveles que mostraba durante la presidencia de Mauricio Macri: pasó de US$30.700 millones (al valor del CCL) al cierre de 2017 y de US$21.500 millones al año siguiente, a valores de US$3.700 millones para fines de 2025.

Tobías Pejkovich Balbani, economista de Facimex Valores, sostuvo que la baja exposición de inversores no residentes a activos en pesos contribuye a moderar la volatilidad cambiaria y financiera ante escenarios de estrés global.
También destacó que los fundamentos macroeconómicos son hoy más sólidos que en la antesala de la crisis cambiaria de 2018. Actualmente, subrayó, Argentina presenta un superávit primario cercano al 1,4% del producto interno bruto (PIB) y un déficit de cuenta corriente en torno al 1% del PIB, niveles que consideró manejables en un contexto en el que el Gobierno, las provincias y las empresas comenzaron a recuperar el acceso al financiamiento. En contraste, recordó que en 2017 el país registraba un déficit primario de 3,8% del PIB y un déficit de cuenta corriente cercano a 5% del PIB.
Según explicó, en aquel período la combinación de una elevada exposición de inversores extranjeros a activos en pesos y los fuertes desequilibrios fiscal y externo contribuyó a la escalada del tipo de cambio cuando se cerró el acceso al financiamiento y la Reserva Federal de Estados Unidos avanzó con subas de tasas. En el contexto actual, en cambio, la dinámica cambiaria mostró mayor resiliencia incluso tras episodios recientes de tensión internacional, con el peso exhibiendo fortaleza relativa frente a otras monedas emergentes y el Banco Central manteniendo compras netas de divisas en el mercado oficial.
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Riesgo reducido, pero no eliminado
Una evaluación similar planteó Fernando Menéndez, estratega de bonos soberanos de Grupo Mariva, quien coincidió en que el menor volumen de posiciones especulativas en Argentina respecto del período previo a la crisis de 2018 reduce el riesgo de contagio sistémico frente a shocks internacionales, aunque no lo elimina por completo.
El especialista explicó que el punto de partida del riesgo país también es diferente. A comienzos de 2018 el spread soberano argentino rondaba los 350 puntos básicos, mientras que a principios de 2026 se ubica cerca de 500 puntos. Esto implica que parte del riesgo ya se encuentra incorporado en los precios de los activos, a diferencia de lo que ocurría entonces, cuando las valuaciones partían de niveles más comprimidos y resultaban más vulnerables a un ajuste abrupto ante un aumento de la aversión global al riesgo.
En concordancia con Pejkovich, el ejecutivo de Grupo Mariva hizo referencia a la mejor posición fiscal y externa de Argentina y consignó que la debilidad que se mostraba en 2018 en esos planos “dejó a Argentina particularmente expuesta a shocks globales, como la crisis de la lira turca, que detonó salidas de capital de mercados emergentes”.
En cambio, sopesó, en 2025 la macroeconomía argentina mostró una mejora significativa en el frente fiscal, con un superávit financiero de 0,2%, reflejo del fuerte ajuste de las cuentas públicas, mientras que la cuenta corriente registró un déficit considerablemente menor al observado en aquel período.
En relación con los bonos en dólares, Menéndez recordó que la estrategia del Gobierno apunta a reducir gradualmente la oferta neta de deuda soberana en moneda dura mediante el pago de vencimientos sin recurrir a nuevas emisiones externas. Al mismo tiempo, el Tesoro busca profundizar el mercado de capitales doméstico y ampliar las fuentes de financiamiento en dólares dentro del sistema local, un enfoque que contribuye a reducir la dependencia del financiamiento externo.
No obstante, algunos analistas advierten que los activos argentinos continúan mostrando una elevada correlación con los movimientos del riesgo global. Juan José Vázquez, head of research de Cohen Aliados Financieros, señaló que, si bien la posición técnica de los bonos soberanos en dólares mejoró tras la fuerte reducción de tenencias por parte de inversores internacionales luego de la reestructuración de deuda impulsada durante el gobierno de Alberto Fernández, el comportamiento de estos instrumentos sigue muy ligado a la dinámica de los mercados internacionales.
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Como ejemplo, indicó que el riesgo país argentino alcanzó mínimos cercanos a 484 puntos a fines de enero y posteriormente subió hasta niveles en torno a 573 puntos, pese a que el Banco Central aceleró el ritmo de compra de reservas internacionales.
En ese mismo período, añadió, también se ampliaron los spreads de los bonos de mayor riesgo en los mercados internacionales: los títulos calificados como CCC frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos pasaron de unos 570 a cerca de 624 puntos básicos, mientras que el índice EMBI registró un incremento de unos 20 puntos desde los mínimos observados a fines de enero.











