Buenos Aires — La reciente suba del dólar en Argentina interrumpió una primera etapa del año marcada por la estabilidad. Su incremento responde principalmente a un cambio en el escenario financiero internacional y a una mayor búsqueda de cobertura cambiaria por parte de los inversores, de acuerdo con un análisis del sector privado.
Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), sostuvo que el movimiento estuvo impulsado por el fortalecimiento global de la moneda norteamericana, el cambio de expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos y algunos factores puntuales de demanda doméstica.
El BCRA amortiguó el aumento del dólar
En ese escenario, remarcó que el Banco Central “optó por amortiguar la suba del tipo de cambio mediante el despliegue de sus herramientas financieras”, lo cual incluyó la participación en el mercado de futuros y, fundamentalmente, “ventas agresivas” en la plaza de bonos indexados al dólar.

“Si bien regular el tipo de cambio a través de instrumentos financieros preserva el stock de reservas, esta estrategia funciona mientras dure la paciencia del mercado y no sustituye el poder de fuego que otorga contar con un adecuado nivel de reservas líquidas", indicó el análisis.
A su vez, manifestó que esa dinámica “denota, en los hechos, la implementación de un esquema de flotación sucia (o administrada)”.
Pese a los últimos incrementos, el informe destacó que el dólar oficial aún se ubica un 18% por debajo del techo de la banda cambiaria y que, medido en términos reales, la cotización apenas regresó a niveles observados en marzo.
El dólar global cambió el escenario
Para IERAL, el principal factor detrás de la aceleración cambiaria fue el contexto internacional.
“La suba del dólar en la Argentina no parece responder a desequilibrios monetarios locales, sino al fortalecimiento global de la divisa norteamericana”, señala el informe.
Desde mediados de mayo, el Dollar Index —que mide la evolución del dólar frente a las principales monedas desarrolladas— avanzó 3,2%, mientras que monedas de la región como el real brasileño también registraron una depreciación. En el caso de Brasil, la moneda perdió 5,3% frente al dólar durante el mismo período.
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El cambio de expectativas sobre la Reserva Federal fue “determinante”, de acuerdo con IERAL. “La percepción de un sesgo más contractivo por parte de la Fed se sustenta tanto en el Dot Plot publicado en la última reunión del FOMC, como en un estilo de comunicación menos explícito adoptado por el nuevo presidente del organismo”, argumentó.
“Ante estos factores, el mercado construyó su propio diagnóstico (mirando sobre todo la inflación y muy poco el otro lado del mandato) y los inversores recalibraron sus estrategias al descontar que la tasa de referencia permanecerá elevada por más tiempo”, puntualizó.
De esa manera, resaltó: “Esto impulsó al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro, mientras que los inversores ya asignan una probabilidad cercana al 50% a una suba de 25 puntos básicos de la tasa de referencia a partir de septiembre”.
Factores locales que sumaron presión
El informe agrega que el contexto externo coincidió con un incremento de la demanda privada de dólares en el mercado doméstico.
“Por el mecanismo de paridad de tasas, este movimiento elevó el retorno requerido por los inversores para mantener sus posiciones en pesos; ante este nuevo umbral, diversos agentes optaron por desarmar sus carteras en moneda local para migrar hacia activos de cobertura”, explicó.
En ese sentido, evaluó que ese proceso “tiende a retroalimentarse, ya que la mayor presión sobre la cotización convalida ex post la decisión de dolarizarse”.
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“Adicionalmente, la plaza cambiaria asimiló compras de compañías del sector energético destinadas al giro de dividendos al exterior, al tiempo que la liquidación del sueldo anual complementario inyectó un volumen adicional a la demanda minorista”, subrayó.
Sin señales de devaluación
Pese al repunte del dólar, IERAL sostiene que el mercado espera un ajuste gradual del tipo de cambio.
“La curva de futuros convalida la expectativa de un reacomodamiento gradual del tipo de cambio para la segunda mitad del año, descartando escenarios de un salto devaluatorio discreto”, afirma.
Los contratos con vencimiento en diciembre proyectan un dólar cercano a ARS$1.642, consistente con un ritmo de depreciación administrado y lejos de una corrección abrupta.
El informe también destacó que el Banco Central mantiene una posición sólida en materia de compras de divisas.
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