Los cuatro ejes de la política nuclear que anunció Argentina: liderazgo regional y exportaciones

El Gobierno presentó un documento de 54 páginas con un nuevo marco doctrinario para el sector, a un año y medio del primer anuncio del Plan Nuclear de Milei. No incluye cronogramas, presupuestos ni proyectos específicos.

Nuclear

Buenos Aires — La Secretaría de Asuntos Nucleares presentó este domingo los Lineamientos de la Política Nuclear Argentina 2026, un documento de 54 páginas que reorganiza el sector en torno a cuatro objetivos jerarquizados y seis principios rectores. El anuncio, realizado en el acto por el 76° aniversario de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), marca una nueva etapa respecto al Plan Nuclear que el presidente Javier Milei lanzó en diciembre de 2024 con promesas de reactores modulares, exportación de tecnología y una “ciudad nuclear” en la Patagonia.

El documento, elaborado bajo la conducción del secretario Federico Ramos Napoli, establece que las exportaciones de alto valor agregado constituyen la prioridad máxima del sector, en conjunto con la seguridad energética, la preservación de capacidades tecnológicas y el liderazgo regional. La jerarquía opera en “sentido fuerte”: cuando dos objetivos entran en tensión, prevalece el de mayor rango.

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Argentina es el único país de América Latina con tres centrales nucleares de potencia en operación.

A diferencia de anuncios anteriores, el texto no detalla qué productos o servicios nucleares exportaría Argentina ni a qué mercados apuntaría. Tampoco esboza mecanismos específicos de financiamiento: no menciona créditos, bonos, fondos soberanos ni esquemas concretos de pago para los proyectos del sector.

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Un marco doctrinario, no un plan

El propio documento aclara que no constituye un plan nuclear en sentido estricto, es decir, un cronograma de acciones con recursos asignados, plazos comprometidos y responsabilidades definidas.

Se presenta, en cambio, como el conjunto de lineamientos bajo los cuales se diseñan, evalúan, autorizan y discontinúan los planes que el sector pueda formular.

En la práctica, el Gobierno apuesta a que la viabilidad financiera del sector provenga de tres mecanismos generales: la validación comercial de cada proyecto, con mercado y precio que cubra costos; la participación del capital privado como complemento del Estado; y la disciplina fiscal estricta, bajo la premisa de que el sector debe generar excedentes operativos sin depender de relajaciones presupuestarias.

El texto explícita, además, que un sector cuya viabilidad requiera la relajación de la disciplina fiscal general “constituye, por definición, un sector que no ha encontrado su modelo de sustentabilidad económica”.

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Del Plan Nuclear al documento de Ramos Napoli

Los lineamientos llegan un año y medio después de que Milei presentara el Plan Nuclear junto a Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con el objetivo declarado de construir cuatro reactores modulares pequeños en el predio de Atucha aprovechando el diseño ACR-300 de INVAP.

De aquel anuncio, que incluía una “ciudad nuclear” para abastecer de energía a centros de datos de inteligencia artificial en la Patagonia, no se concretaron avances operativos visibles.

Demian Reidel, el físico del Balseiro designado como responsable del plan, renunció en febrero de 2026 a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina tras denuncias internas por presuntos sobreprecios. Juan Martín Campos, proveniente de Dioxitek, lo reemplazó al frente de la empresa que opera las tres centrales nucleares del país: Atucha I, Atucha II y Embalse.

El nuevo documento no menciona explícitamente al Plan Nuclear original ni al proyecto de ciudad nuclear. Sí reconoce que la demanda de centros de cómputo asociados a inteligencia artificial abre oportunidades para la generación nuclear, pero aclara que su alcance específico “excede el presente documento doctrinario y corresponde a evaluaciones operativas posteriores”.

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Críticas a la inercia y convocatoria al privado

El texto contiene un diagnóstico inusualmente duro del sector. Señala que Argentina produjo ciencia y técnica nuclear de nivel internacional durante 75 años pero nunca logró convertir esa producción en industria de escala equivalente.

Califica a la continuidad de proyectos sin resultados como “inercia” y no como “virtud”. En la conclusión del documento, el Gobierno sostiene que el diseño institucional acumulado durante décadas sustituyó la rendición de cuentas por la apelación a la importancia estratégica del sector, y la disciplina comercial por la asunción de que el Estado financiaría indefinidamente cualquier desarrollo justificado en términos de soberanía.

Como modelo de articulación público-privada, el documento cita a CONUAR S.A., empresa de capital mayoritariamente privado con participación minoritaria de la CNEA que opera desde hace más de cuatro décadas. Recomienda que las empresas del sector converjan hacia esquemas similares, con el privado como socio mayoritario aportante de capital y la CNEA como socio minoritario aportante de tecnología y personal.

Señales anteriores: Nucleoeléctrica exportará servicios

El documento llega en un momento en que el sector venía mostrando movimientos concretos en la dirección que los lineamientos proponen. Nucleoeléctrica Argentina aprobó a mediados de mayo una modificación de su estatuto social para incorporar la prestación y comercialización de servicios nucleares como nueva unidad de negocios, con foco en exportar asistencia técnica, ingeniería, mantenimiento y capacitación a centrales de otros países.

La empresa, que ya prestó servicios a instalaciones en Canadá, Brasil, China, Corea del Sur y España, firmó un acuerdo con la canadiense Candu Energy para cooperar en centrales tipo CANDU. En paralelo, el Gobierno avanza con la venta de un paquete accionario de Nucleoeléctrica para incorporar un socio estratégico privado.

En cuanto a la relación entre energía nuclear y centros de datos para inteligencia artificial —uno de los ejes del Plan Nuclear original de Milei—, los lineamientos apenas señalan que esa demanda abre oportunidades para reactores modulares pequeños, pero relegan su análisis a evaluaciones posteriores.

La carta de intención de OpenAI

El único proyecto concreto anunciado hasta ahora en esa dirección es Stargate Argentina, el centro de datos de hasta 500 MW impulsado por Sur Energy —la empresa del fundador de Satellogic, Emiliano Kargieman— con una carta de intención con OpenAI y una inversión estimada en US$25.000 millones bajo el RIGI.

Pero ese proyecto se abastecería de energía renovable e hidroeléctrica provista por Genneia y Central Puerto, no de generación nuclear.

En el acto de presentación de este domingo, Ramos Napoli detalló las prioridades operativas para los próximos 18 meses: la operación de las centrales y la extensión de vida de Atucha I, la puesta en marcha del reactor multipropósito RA-10, el posicionamiento en el ciclo del combustible, la modernización regulatoria y la formación de profesionales.

Argentina integra el grupo de aproximadamente 15 países que dominan la totalidad del ciclo del combustible nuclear, una ventaja que el documento identifica como “estructural” en un mercado global donde casi 70 reactores se encuentran en construcción, pero entre esa ventaja declarada y las exportaciones que la nueva política promete como prioridad máxima, el texto de 54 páginas no traza el puente operativo: no dice qué, a quién, ni con qué fondos.

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