Buenos Aires — La escalada del conflicto bélico en Medio Oriente interrumpió la apreciación del peso argentino y volvió a acercar al riesgo país a la zona de 600 puntos básicos.
Tras un inicio de año con condiciones globales favorables para el mundo emergente, en las últimas semanas el viento se tornó adverso, lo que llevó a analistas advertir sobre posibles presiones cambiarias pese al impacto favorable en términos de intercambio comercial, y alejó al país de un eventual regreso a los mercados internacionales de deuda.
En las últimas horas el Brent superó los US$100 el barril, aunque luego borró parte de la suba por declaraciones del presidente norteamericano Donald Trump, quien dijo que la guerra está “terminada prácticamente”.
Este lunes, en una rueda de marcada volatilidad, el dólar mayorista terminó estable en ARS$1.416,00 tras haberse operado en ARS$1.421, mientras que el riesgo país subió en el margen aunque se sostuvo por debajo de los 600 puntos básicos.
“El foco del mercado seguirá puesto principalmente en la evolución del conflicto en Medio Oriente, luego de la fuerte escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán y del impacto que ya empezó a mostrar sobre el comercio energético global. Cualquier novedad vinculada a ataques, represalias o posibles interrupciones en el flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz probablemente continúe siendo el principal driver de los mercados”, aseguró un reporte de Portfolio Personal Inversiones.
Conflicto bélico, dólar y riesgo país
Eric Ritondale, economista jefe de Puente, consideró que “se observa una dinámica de ‘doble vía’ que, por el momento, no altera los fundamentos del programa macroeconómico”. “Si bien cualquier análisis es preliminar dada la incertidumbre sobre la duración e intensidad del evento, el escenario presenta tanto un sesgo favorable en términos de intercambio como un desafío en el plano financiero”, analizó en declaraciones a Bloomberg Línea.
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“En cuanto a las monedas emergentes, se manifiesta una asimetría según el perfil energético de cada economía. Mientras que las divisas de países importadores netos de crudo tienden a exhibir una moderada depreciación, aquellas naciones exportadoras muestran una mayor resiliencia relativa”, indicó.
De esa manera, aseguró que, en el plano local, “si bien el peso argentino responde a factores idiosincrásicos de relevancia, se percibe una mayor firmeza en sintonía con la tendencia observada en otros exportadores de energía y alimentos”.
“Cabe destacar que una persistencia en los precios elevados del crudo podría ampliar significativamente el superávit comercial energético, favoreciendo el ritmo de acumulación de reservas”, sostuvo Ritondale.
Con relación con los bonos soberanos, apuntó que, “tras la ampliación del riesgo país registrada la semana pasada, en línea con el movimiento de risk-off global que afectó a los activos emergentes, los títulos han mostrado una respuesta inicial acotada“.
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“Si bien este contexto global de mayor volatilidad posterga condiciones más favorables para un regreso fluido a los mercados internacionales, no se prevé que altere la estrategia financiera del Tesoro”, proyectó.
A su vez, Ritondale señaló: “El programa financiero continúa priorizando el mercado local como fuente de financiamiento en dólares y el uso de reservas para el servicio de deuda, un esquema que se vería reforzado por el eventual excedente comercial derivado del nuevo escenario de precios internacionales”.
“Aunque el shock externo introduce en el margen mayor presión sobre los precios domésticos de algunos alimentos y la energía, la esperada mejora en la dinámica de reservas fortalece la credibilidad del esquema cambiario, elemento central para mantener el ancla nominal y contener las presiones inflacionarias en los próximos meses”, resaltó.
La extensión del conflicto, un factor clave
En tanto, desde PPI consideraron: “Con un conflicto que aún parece lejos de terminar, la clave será evaluar cuánto más podría tensionarse el esquema cambiario”. “Por ahora, el tipo de cambio oficial todavía cuenta con aire”, resaltó.
Además, manifestó: “En este contexto de tasas bajas y dólar presionado por factores externos, la licitación de esta semana, en la que vencen ARS$8,85 billones privados, será un hito relevante”.

“La pregunta es cuán contractivo desee ser el Tesoro para afrontar la licitación en un contexto externo en el que el dólar podría seguir presionado”, anticipó.
En tanto, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, opinó: “La escalada del conflicto en Medio Oriente tiende a generar, en primera instancia, un movimiento global hacia activos de refugio y mayor aversión al riesgo en mercados emergentes”.
“Sin embargo, en el caso argentino el impacto podría ser algo más matizado que en otros episodios de estrés externo. Desde que el país comenzó a consolidarse como exportador neto de energía, una suba del precio del petróleo mejora las perspectivas de la cuenta corriente y fortalece el flujo de divisas potenciales”, afirmó.
Así, evaluó: “En los últimos movimientos del mercado se observa que los bonos soberanos y el peso han mostrado un deterioro menor que el de otros emergentes, lo que sugiere que parte del shock externo se compensa con ese canal energético.
“El riesgo principal aparece si el conflicto escala lo suficiente como para derivar en una desaceleración fuerte o una recesión global. En ese escenario, el deterioro del apetito por riesgo afectaría más directamente a activos de frontera como los argentinos, ampliando el riesgo país y presionando al tipo de cambio, independientemente del beneficio puntual por precios de commodities“, adelantó.
En diálogo con este medio, explicó: “Mientras el shock se limite a una suba de energía el balance para Argentina puede ser relativamente neutral o incluso positivo, pero si deriva en un evento macro global más profundo el impacto financiero terminaría siendo negativo“.
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