Bloomberg Línea — El mercado laboral colombiano inició 2026 con señales positivas en materia de empleo, pero el protagonismo del sector público como generador de puestos de trabajo abre interrogantes sobre la sostenibilidad de esta dinámica en el mediano plazo y pone en jaque el que hasta ahora se podría considerar como el mayor logro económico del Gobierno de Gustavo Petro con la tasa de desocupación más baja de casi dos décadas.
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De acuerdo con un análisis del Banco de Bogotá, la reducción reciente del desempleo ha estado directamente ligada a una expansión significativa del empleo estatal.
En particular, el documento señala que “en febrero, por primera vez en la historia, la rama de administración pública, defensa, educación y salud (sector público) superó los 3 millones de empleados y se convirtió en la segunda rama que más emplea personas en el país”.
El mercado laboral colombiano mostró un repunte relevante en febrero de 2026, luego de varios meses con señales mixtas.
Las cifras ajustadas por estacionalidad evidencian que la tasa de desempleo nacional cayó de 8,7% en enero a 8,4% en febrero, en un contexto de fuerte creación de empleo a pesar del fuerte aumento del salario mínimo para este año.
“La subida del salario vital, que ordena la Constitución Política de Colombia, no ha afectado al empleo”, señaló el presidente Petro tras conocerse el dato de febrero, además, en su análisis destacó que “La desocupación cae y también el empleo que han llamado informal. Sube, muchísimo el empleo que llaman formal es decir asalariado y con prestaciones”.
Según el informe, el incremento fue suficiente para absorber tanto a nuevos participantes en el mercado laboral como a personas que previamente estaban desempleadas.
El Banco de Bogotá destaca que el dinamismo del empleo en febrero fue particularmente significativo en términos de magnitudes absolutas. En ese mes se registró “un aumento de la masa de trabajadores de 249 mil personas que no solo redujo la población desempleada en 82 mil personas, sino además fue capaz de absorber la mayor participación laboral”, lo que refleja una recuperación puntual del mercado laboral tras dos meses de resultados negativos.
Sin embargo, el análisis advierte que el origen de esta expansión laboral no es homogéneo entre sectores productivos.
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Al comparar el primer bimestre de 2026 con el mismo periodo de 2025, se observa la creación de 474 mil nuevos empleos, pero una proporción significativa proviene del sector público.
El informe señala que “208 mil se sostuvo por el sector público, es decir, un 44% del total, siendo la rama que más aporta a la creación de empleos en este arranque de 2026”, lo que evidencia el peso creciente del Estado en la dinámica laboral.
Este comportamiento no sólo responde a decisiones de contratación estatal, sino también a un deterioro relativo en sectores tradicionales de la economía.
La agricultura y la industria manufacturera han mostrado debilidad en la generación de empleo, lo que ha contribuido al cambio estructural en la composición del mercado laboral.
Según el informe, “este movimiento se ha explicado no solo por la mayor contratación estatal, sino además por el deterioro en los niveles de empleo de la agricultura y la industria manufacturera”.
La divergencia entre sectores también se refleja en los niveles de actividad económica. Mientras el sector público ha mantenido un crecimiento relativamente sólido, otras ramas han mostrado un desempeño más débil o incluso negativo.
El documento indica que “mientras el sector público exhibió un crecimiento de su actividad en lo corrido del año de 3.9% a febrero, el avance de la industria fue de apenas 0.5% y la agricultura cayó 2.5%”, lo que sugiere un entorno productivo desigual.
Más allá de los resultados positivos en el corto plazo, el informe enfatiza los riesgos fiscales asociados a la expansión del empleo estatal.
En particular, se menciona que el aumento del gasto en nómina ha sido significativo durante el inicio del año, influenciado tanto por factores salariales como por decisiones de contratación.
En este contexto, el análisis advierte que “el buen momento del empleo carece de sostenibilidad en el tiempo en la medida que gran parte del gasto del Estado ha venido acompañado de un mayor déficit fiscal”, lo que introduce un elemento de vulnerabilidad estructural.
El documento también plantea que la continuidad del actual ritmo de generación de empleo estatal dependerá de la capacidad del Gobierno para fortalecer sus ingresos.
En palabras del Banco de Bogotá, “la única manera para que la alta contratación del Estado se mantenga en el tiempo es la implementación de reformas que aumenten los ingresos de la Nación”, lo que pone en el centro del debate la sostenibilidad de las finanzas públicas.
En perspectiva, el informe concluye que los niveles históricamente bajos de desempleo en Colombia obedecen tanto al crecimiento del sector servicios como a la expansión del empleo público.
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No obstante, la permanencia de estos resultados dependerá de factores fiscales y de la recuperación de sectores productivos clave. Tal como advierte el documento, “la sostenibilidad del buen momento del mercado laboral dependerá, en parte, de la situación de las finanzas públicas que, en la actualidad, sigue siendo compleja”, lo que deja claro que el desafío principal no es solo crear empleo, sino garantizar su viabilidad en el tiempo.












