En diálogo con Bloomberg Línea, cuatro ejecutivas de Moody’s Ratings. analizaron el escenario para América Latina en minerales críticos, energía y petróleo en el contexto de la transición energética global.
Las especialistas describieron un panorama en el que la región mantiene un rol estratégico en la provisión de recursos clave, aunque enfrenta restricciones institucionales, regulatorias y operativas que condicionan la expansión de la producción.
Minería y minerales críticos
América Latina en el mapa global de recursos
Barbara Mattos, senior vice president de Moody’s, describió al sector minero de América Latina como “muy dinámico”, impulsado por la transición energética y la creciente demanda de minerales críticos.
Mattos indicó que la región concentra posiciones relevantes en cobre —con Chile y Perú a la cabeza— y hierro en Brasil, en un contexto en el que los minerales estratégicos vinculados a la transición energética ganan relevancia.
Y agregó que Chile se apoya en mayor estabilidad institucional, Perú combina potencial con riesgo político, Argentina muestra un renovado atractivo inversor y Brasil se destaca por su diversificación.
Cobre: límites estructurales y mercado ajustado
“El cobre es clave para la electrificación, pero la oferta enfrenta límites estructurales, entre ellos la caída de las leyes de mineral, mayores costos, demoras regulatorias y riesgos geopolíticos”, señaló Barbara Mattos.
En ese contexto, la especialista indicó que esto sugiere un mercado ajustado en la próxima década.
Aun así, sostuvo que “no se espera un shock sostenido de sobredemanda”, ya que la demanda es cíclica, existen sustitutos parciales como el aluminio, hay mejoras en eficiencia y mayor reciclaje, y los precios altos terminan incentivando nueva oferta, aunque con rezagos.
Lo más probable, agregó, es que se observen déficits intermitentes y alta volatilidad de precios.
Distribución desigual de beneficios
Mattos señaló que los beneficios del ciclo de minerales críticos no se distribuyen de forma homogénea en la región.
Según explicó, los países con marcos estables y capacidad de inversión capturan mejor las ganancias, mientras que restricciones de infraestructura, energía, agua, permisos y conflictos sociales limitan la expansión de proyectos.
Chile, Perú y Argentina: brechas estructurales
“La brecha entre Chile/Perú y Argentina en cobre no responde a geología —que es comparable— sino a factores institucionales, macroeconómicos y de gestión de proyectos", reflexionó Mattos. Y amplió en ese sentido: “Chile y Perú construyeron por décadas marcos relativamente estables para la inversión minera: reglas claras, acceso a divisas, seguridad jurídica y agencias técnicas consolidadas. Eso permitió atraer capital intensivo, desarrollar infraestructura y formar capacidades. Argentina, en cambio, ha tenido volatilidad macro (tipo de cambio, inflación), controles cambiarios, incertidumbre regulatoria y demoras en permisos, lo que eleva el riesgo y retrasa decisiones de inversión en proyectos que requieren miles de millones de dólares y horizontes de 20–30 años".
Mattos agregó que el proceso de convergencia para Argentina es posible, aunque lento, con plazos de entre 7 y 10 años desde la exploración hasta la producción.
“Si Argentina estabiliza reglas y macro, podría ver un salto relevante en la próxima década (varios proyectos entrando entre fines de los 2020s y 2030s). Igualar la escala de Chile o Perú tomaría más de una década adicional, porque implica no solo abrir minas, sino construir todo el sistema que las sostiene”.
Litio
Ciclo de un mercado joven
Martina Gallardo Barreyro, vice president – senior credit officer de Moody’s, explicó que la caída de hasta 80% en el precio del litio desde los máximos responde principalmente a la naturaleza cíclica de un mercado aún inmaduro.
La ejecutiva señaló que el ciclo alcista de 2021–2022 estuvo impulsado por el crecimiento acelerado de los vehículos eléctricos en un contexto de oferta rígida.
Luego, la entrada de nueva capacidad desde Australia y América Latina, junto con la normalización del crecimiento de los vehículos eléctricos, derivó en una corrección significativa.
Desde finales de 2025, Gallardo Barreyro observó una recuperación más rápida de lo esperado, explicada por un ajuste de oferta más intenso y una demanda estructural más firme.
Nueva demanda: almacenamiento e inteligencia artificial
Gallardo Barreyro indicó que el crecimiento del litio ya no depende exclusivamente del segmento automotor.
“Esperamos que el litio continúe siendo un insumo clave para las tecnologías de almacenamiento de energía durante las próximas décadas, con sustitutos aún limitados a escala industrial para baterías de vehículos eléctricos”, reseñó. Y aclaró que, si bien existen desarrollos en químicas alternativas, las tecnologías basadas en litio probablemente dominarán el mediano plazo, dadas sus cadenas de suministro consolidadas, ventajas de desempeño, eficiencia y mejoras de costos. Por lo tanto, la demanda seguirá creciendo, aunque con un ritmo más moderado y menos volátil que en la etapa inicial.
Desde el punto de vista crediticio, advirtió que la volatilidad afecta la previsibilidad de ingresos y flujos de caja, especialmente en productores de mayor costo o alto apalancamiento, aunque sin alterar la tendencia estructural de demanda.
Perspectiva de largo plazo
Aun en este marco, Martina Gallardo Barreyro mantuvo su postura de que el litio continuará siendo un insumo central para el almacenamiento energético durante las próximas décadas.
Especificó que, aunque existen alternativas en desarrollo, las tecnologías basadas en litio mantienen ventajas en desempeño, eficiencia, costos y madurez de cadena de suministro.
El escenario proyectado es de crecimiento sostenido, con menor volatilidad que en la etapa inicial del mercado.
Desarrollo regional del litio
Gallardo Barreyro señaló que en Argentina, Chile y Bolivia el litio puede convertirse en un componente relevante del desarrollo económico, aunque no dominante.
Indicó que Chile ya refleja impacto en exportaciones e ingresos fiscales, mientras que Argentina avanza en la expansión de proyectos.
Sin embargo, advirtió que la volatilidad de precios y las limitaciones estructurales hacen que el litio funcione como complemento estratégico más que como base única de crecimiento.
Industrialización: exportación versus baterías
Martina Gallardo Barreyro explicó que la decisión entre exportar litio o avanzar hacia la fabricación de baterías depende de escala, tecnología e integración industrial.
Señaló que la fabricación de baterías está concentrada en Asia y requiere un ecosistema industrial complejo. Y añadió que los países del triángulo del litio aún no cuentan con infraestructura ni cercanía a mercados finales para competir a gran escala.
En ese sentido, sostuvo que “exportar litio en formas primarias o intermedias resulta más eficiente en el corto plazo”.
Bolivia y el modelo estatal
Barbara Mattos explicó que el desarrollo del litio en Bolivia estuvo condicionado por un esquema de fuerte control estatal, con menor apertura a socios internacionales.
La ejecutiva indicó que esto limitó el acceso a inversión, tecnología y velocidad de escalamiento, a lo que se sumaron episodios de inestabilidad política y cambios en las reglas de juego.
Sostuvo que un modelo estatal puede funcionar, pero traslada riesgos significativos al Estado, incluyendo altos costos iniciales, exposición tecnológica y volatilidad de precios.
En comparación regional, destacó que Codelco opera en Chile en un entorno institucional maduro, mientras que en Argentina y Perú predominan esquemas con mayor participación privada.
Concluyó que los esquemas mixtos con reglas estables han sido los más efectivos para capturar el potencial del litio.
Petróleo y gas
Transición energética y demanda global
Desde Moody’s se describió un escenario de transición energética gradual, donde el peso del petróleo en la matriz global disminuye lentamente sin cambios abruptos.
Se indicó que la electrificación del transporte liviano limita el crecimiento de la demanda, aunque el consumo se sostiene por la petroquímica, la aviación, el transporte pesado y el crecimiento de economías emergentes.
El escenario base es de estabilización de la demanda global.
México
Roxana Muñoz, vicepresident – senior credit officer de Moody’s, explicó que la producción petrolera de México muestra una estabilización reciente, tras varios trimestres de niveles relativamente estables luego de la caída estructural observada en 2023–2024.
La ejecutiva señaló que esta estabilización responde más a factores de ejecución que a un cambio estructural, dado que una gran parte de los campos en producción son maduros y continúan en declive natural.
En ese contexto, advirtió que si no se concreta de manera oportuna la firma y desarrollo efectivo de contratos mixtos, la producción podría mostrar una caída adicional en uno o dos años.
Muñoz indicó que ya se han adjudicado alrededor de diez contratos y que la mayoría avanza hacia su fase operativa, lo que podría contribuir a estabilizar la producción en el corto plazo.
Sin embargo, aclaró que aún no se observa que estos esquemas estén atrayendo inversiones o proyectos de escala suficiente como para modificar de forma significativa la trayectoria de producción.
En ese sentido, sostuvo que, en ausencia de proyectos relevantes en desarrollo, la producción en México podría volver a caer en el mediano plazo.
Colombia
Muñoz explicó que la producción petrolera de Colombia enfrenta riesgos hacia el mediano y largo plazo debido a la limitada actividad exploratoria.
La ejecutiva señaló que, si no se incorporan nuevos descubrimientos, el país podría enfrentar un declive estructural en su producción, considerando que los campos actuales son mayormente maduros.
Indicó que esto tendría impacto en ingresos fiscales, exportaciones e impuestos, dada la dependencia del sector hidrocarburífero en la economía.
En paralelo, destacó que Ecopetrol ha comenzado a diversificar su estrategia, incluyendo inversiones fuera del país como su participación en Brava Energy en Brasil.
Venezuela
Muñoz sostuvo que la recuperación del sector petrolero venezolano requiere un proceso sostenido de reconstrucción de la capacidad productiva en upstream y midstream.
La ejecutiva indicó que ese proceso depende de la existencia de un marco institucional y contractual que otorgue certidumbre jurídica y estabilidad a los inversores internacionales.
Vaca Muerta (Argentina)
En tanto, Martina Gallardo Barreyro detalló que existe un fundamento económico para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta, una de las formaciones de hidrocarburos no convencionales más competitivas a nivel global, ubicada en la cuenca neuquina de Argentina.
La analista señaló que el potencial exportador comenzará a materializarse a través de proyectos privados en desarrollo, impulsados en parte por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
“Desde una perspectiva crediticia, la estrategia debe equilibrar la velocidad con la disciplina de ejecución y la estabilidad macroeconómica”, puntualizó. Y justificó esta postura al argumentar: “Una aceleración excesiva sin la infraestructura adecuada, financiamiento suficiente o reglas claras podría deteriorar los retornos y aumentar el riesgo corporativo. Por ello, si bien la oportunidad es relevante y potencialmente acotada en el tiempo, no se trata solo de avanzar rápido, sino de hacerlo de manera ordenada, priorizando inversiones y asegurando que el desarrollo se traduzca en beneficios sostenibles en términos fiscales y externos”.
Brasil
Carolina Chilenti, analista de Moody’s, explicó que Brasil combina el crecimiento petrolero de Petrobras con un fuerte liderazgo en energías renovables.
Sostuvo que el modelo dual es sostenible en el largo plazo.
Detalló que el plan estratégico de Petrobras 2026–2030 refuerza la prioridad en exploración y producción, junto con disciplina de capital y eficiencia operativa, al mismo tiempo que acelera inversiones en transición energética.
Recordó que el plan contempla US$109.000 millones en inversiones, de los cuales US$81.000 millones están aprobados y US$10.000 millones sujetos a revisión. Y resaltó que más del 71% del total se destina a exploración y producción, con una producción proyectada de 3,3 millones de barriles equivalentes diarios hacia 2030.
También refirió que el plan prioriza el presal, con proyectos como Búzios, Atapu y Sépia, además de 40 pozos exploratorios entre 2026 y 2030.
Por otro lado, la analista también subrayó inversiones de US$13.000 millones en transición energética, incluyendo biocombustibles, eólica, solar, hidrógeno y captura de carbono.
Concluyó que Petrobras mantiene el objetivo de neutralidad de carbono operativa hacia 2050.













