Bloomberg — Los principales yacimientos de gas natural de Perú han dejado de enviar combustible justo cuando los precios mundiales se disparan debido a la guerra en el Golfo Pérsico, lo que afecta a las industrias nacionales que dependen de energía barata.
El transporte desde los campos de Camisea fue suspendido debido a una fuga en un gasoducto que podría tardar hasta el 14 de marzo en repararse, según Transportadora de Gas del Perú SA, que opera el ducto. Los yacimientos afectados, en la región sureña de Cusco, producen prácticamente todo el gas natural del país. El incidente fue informado el domingo.
El Ministerio de Energía y Minas declaró el lunes el estado de emergencia que le permite racionar el combustible y priorizar el consumo interno. También advirtió que el déficit podría afectar las exportaciones, en medio de preocupaciones mundiales por los precios del gas.
El gas natural es la segunda fuente de electricidad más importante del país y representó el 30% de la oferta en enero, según estadísticas oficiales. También es ampliamente utilizado por taxis y autobuses.
Perú representa menos del 1% de las exportaciones mundiales de gas natural licuado (GNL), con envíos por US$1.400 millones del combustible el año pasado. La mayor parte del GNL del país se exporta desde la planta de Pampa Melchorita, que licúa el gas proveniente de Camisea.
El operador de la planta, Peru LNG, a través de su propietario Hunt Oil Co., no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios fuera del horario laboral. Shell Plc, que carga y distribuye combustible desde la instalación, declinó hacer declaraciones.
El suministro de gas natural en Perú ahora funciona solo parcialmente para mantener con energía a hogares, empresas y servicios esenciales, mientras que usuarios industriales y generadores eléctricos enfrentarán restricciones, señaló TGP en un comunicado.
La Sociedad Nacional de Industrias de Perú informó que estudia proponer el uso excepcional y temporal de energías alternativas como GLP o diésel.
Racionamiento en Lima
En la capital, Lima, donde vive casi un tercio de los peruanos, el racionamiento también prioriza el transporte público masivo, pero no a taxis ni vehículos de carga, según Calidda, el proveedor local.
Algunas estaciones de servicio en Lima ya dejaron de vender gas natural para vehículos privados el lunes, informaron medios locales. Las autoridades advirtieron que los transportistas deberán cambiar a combustibles alternativos, que son más caros.
“En una emergencia, tendrán que usar gasolina”, dijo el ministro de Energía y Minas, Angelo Alfaro, al medio RPP. Señaló que los hogares no se verán afectados y que no habrá escasez. Si la emergencia se extiende más de dos semanas, “podríamos tener problemas”, añadió.
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